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Fallece el pianista cubano Paquito Hechavarría - Adicional: entrevista 2009

Por: varios
Fecha: 2012.10.01
Fuente: varios

    Considerado un gigante del piano en la época de oro de la música cubana, Hechavarría es también recordado por el sabor y la energía que imprimió a Conga’, de Gloria Estefan y Miami Sound Machine

El Nuevo Herald
   El famoso pianista cubano Paquito Hechavarría falleció anoche en su apartamento de Miami Beach. Tenía 73 años.
   “Era un músico extraordinario y una persona increíble. Su actitud era tan positiva que siempre daba alegría verlo”, dijo el percusionista Nelson “Flaco” Padrón, quien sostuvo una amistad de 60 años con el pianista.
   Padrón relató a El Nuevo Herald que Félix, el hijo mayor de Hechavarría, lo encontró “dormido” en su apartamento de Miami Beach.
   Hechavarría es un nombre indispensable en cualquier recuento de la música cubana por su participación en diversas producciones de alcance internacional, tales como Conga, en la voz de Gloria Estefan y Miami Sound Machine, donde hizo historia con su “tumbao”.
   “Era un gran amigo y un gran músico. Con su partida se pierde una parte de la historia de la música cubana”, dijo el productor Emilio Estefan, tras recordar que tanto en Conga como en Oye mi canto, y otros temas exitosos de Gloria Estefan en los que participó Hechavarría, mereció elogios de la crítica especializada.
   “Aunque muchos trataban de imitarlo, no había nadie que hiciera el tumbao mejor que él”, aseguró Estefan. “Paquito era Paquito, un hombre de buen corazón al que sólo le importaba la música.
   Paquito Hechavarría nació el 21 de febrero de 1939. Estudió en el Conservatorio de Música de La Habana.
   Entre las agrupaciones que integró figuran la orquesta Riverside, el Conjunto Casino y Los Armónicos de Felipe Dulzaides “Eramos amigos desde 1953, cuando tocábamos con nuestros grupitos en los programas dominicales de Radio Cadena Habana”, recordó Padrón. “Y en los tiempos de Los Armónicos, alternábamos con La Lupe en el club La Red”.
   Tras su llegada al exilio, en 1962, el pianista tocó en los bailables del Boom Boom Room, del hotel Fontainebleau y el resto de los clubes de moda. En esa misma década grabó para la compañía Blue Bell Nelson “Flaco” Loco (1964), un álbum de latin jazz, y Sentimental piano (1965), con clásicos de la música norteamericana.
   En la década de 1970 integró la banda Fly Out, con la que tocó el tema de la serie de televisión ¿Qué pasa USA? La noticia de la muerte de Hechavarría conmovió al maestro William Sánchez,  director de la orquesta del programa Sábado Gigante (Univisión), cuya
discografía incluye La paella (Caney Rec) un disco de sones tradicionales grabado a principio de la década de 1980, que contó entre sus músicos a Israel López “Cachao”.
   “Paquito trajo a Cuba en su corazón y en sus manos. Con él desaparece una de las grandes figuras de nuestra música”, expresó Sánchez. “Todavía estoy tratando de asimilar la noticia.
   Hechavarría también dejó su huella en Piano (1995), una producción en solitario que contó con la participación del cantante Rey Ruiz.
   “Yo tuve el placer de grabarle Frankly (2009), su último disco, donde estuvo rodeado, por primera vez, de grandes nombres del jazz como Phil Woods y Brian Lynch”, expresó el cineasta y productor musical Nat Chediak, quien considera a Hechavarría un “gigante” del teclado.
   “Paquito fue uno de los gigantes del piano en la época de oro de la música cubana. Su contagioso swing y su tumbao eran inigualables”, expresó Chediak.
    A Hechavarría le sobreviven tres hijos: Félix, Franky y Jennifer, fruto de dos matrimonios, más dos nietos. Ninguno tiene relación con el medio artístico.

ARTURO ARIAS POLO

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Paquito Hechavarría se reconoce como "un pianista, jazzista, rumbero y  jodedor"
  
EFE - 2009

   Madrid.-  Sólo los dedos de Paquito Hechavarría saben el secreto de su dueño para hechizar al piano y sublimar ese sonido tan especial que los cubanos llaman "tumbao".
   El músico Paquito Hechavarría (c), que presenta en España su último disco "Frankly", una ofrenda a su admirado Frank Sinatra, donde utilizael piano para hechizar con ese sonido tan especial que los cubanosllaman "tumbao".
   "A lo mejor", bromea en una entrevista con Efe, tiene que ver con que es un músico "jazzista, rumbero, sonero, danzonero y jodedor" pero también "un hombre serio" que "se botó" a Miami en 1962.
  "El jazz es una música negra pero habemos unos cuantos blanquitos que tocamos un poco", presume risueño Hechavarría (Cárdenas, 1939), con motivo del lanzamiento en España de su último disco, "Frankly", una ofrenda a su admirado Frank -Sinatra, "of course"-.
   Este "prodigio dotado de un perfecto tono", que ocupó la banqueta del piano al lado de los míticos Senén Suárez, el Conjunto Casino y la Orquesta Riverside cuando sólo era un adolescente, allá por la Edad Dorada de la música cubana, está "pero que bien satisfecho" del disco, "el mejor" de su carrera, grabado cuando lleva ya 47 años de exilio a la espalda.
   El que está considerado uno de los más grandes pianistas cubanos, trabajó en los principales cabaret de La Habana, abandonó el país -con un "tú ya sabes" esquiva el por qué- y comenzó una nueva vida en Miami, donde tocó durante diez años acompañando a Sinatra o Sammy Davis, entre otros.
   "Frankly", describe Hechavarría es un "hermanamiento" de los grandes estándares americanos que llevaron a Sinatra al éxito, léase Irving Berlin, Cole Porter, Richard Rodgers, Cy Coleman o Bart Horward, con el cancionero popular -el American Songbook- sazonados con "poliritmos" cubanos.
   "Change partners", "I love Paris", "The lady is a tramp", "Fly me to the moon", "All of me", "Sweet Lorraine", "Oh you crazy moon", "I`ve got the world on a string", "Love is a many splendored thing", "Just in time", "Witchcraft" y "I`m gonna sit right down and write myself a letter" tejen su "cautelosa" elección de los temas del cantante norteamericano "que no mueren nunca", "del tiempo de cuando Sinatra era Sinatra".
   Este disco "delicioso" se grabó en The Studio de Nueva York en diciembre de 2007 y acaba de salir de la factoría de Fernando Trueba Calle 54 Records, producido por él y Nat Chediak, con músicos de la talla de Andy González (contrabajo), Danis Prieto (batería), Pedro Martínez
(percusión), Phil Woods (saxo alto), Brian Lynch (trompeta) e Ileana Santamaria (coros).
   "Cuando Nat, que es `fanático` mío y siempre me ha usado para todo, me dijo que quería hacer este disco pensé que estaba bromeando pero ahora estoy muy orgulloso porque me parece que es lo mejor que he hecho, no sólo por lo mío sino porque la gente que ha colaborado es increíble, de primera", explica.
   Desde la autoridad que le dan su experiencia y sus años asegura que es "difícil" que se repita "otro Sinatra u otro Sammy Davis" y por eso también le parece complicado que en Cuba, "donde siempre están saliendo buenos músicos", se reproduzca una generación como la suya.
   "A veces hay cosas que no suceden por segunda vez", dice con algo de inmodestia pero también de pesadumbre Hechavarría -"la `h` -precisa- se la puso mi papá para despistar a la marina cubana y que le dejaran alistarse, pero es un apellido bien vasquito"-.
   No tiene claro si los cubanos exiliados en Estados Unidos han cambiado "el color" del jazz americano: "puede que sí, que se vaya poniendo de otro color, pero hay un género como el reageton o la bachata que a mi no me gusta. A quien le guste, buena suerte pero el jazz de verdad seguirá siendo jazz".
   Por Concha Barrigós.

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