D'Cuba Jazz
Lunes, 16 de Agosto, 2021
El grupo del percusionista Michael Olivera acerca hoy la música afrocaribeña a Getxo Jazz, con una actuación que arrancará a las 19.00 en Muxikebarri
Cubano residente en Madrid desde hace una década, Michael Olivera es, con sus composiciones y desde su batería, el*líder natural de The Cuban Jazz Syndicate*, una banda de estrellas del latin jazz que hoy jueves*actuará en Muxikebarri, a las 19.00 horas, en el marco del 44 Getxo Jazz*. "Rescatamos el legado del latin-jazz, de Paquito D´Rivera, Chucho Valdés y Tito Puente", explica a DEIA en esta entrevista. Además, la jornada incluye recitales de Alex Monfort Trío y de Baleen Lobak, este segundo gratuito.
*Vive en Madrid, pero nació, creció y estudió música en Cuba ¿verdad?*
—Sí, nací en Santa Clara, en el centro de Cuba, estudié en su escuela de
música y luego en la Escuela Nacional de Música de La Habana. Allí
comencé mi carrera profesional a los 20 años, tocando con gente de mi
generación y formé el grupo Síntesis, de gran importancia porque fundía
lo afrocubano con soul y jazz.
*¿Siempre estuvo ligado a la percusión?*
—Siempre a la música, lo que es una bendición. Le doy gracias a la vida
por no verme obligado a hacer otra cosa. Lo de la batería fue una
casualidad, ya que yo quería estudiar saxofón. No me dejaron en la
escuela, ya que tenía un pequeño problema en un diente que podía afectar
a la embocadura del saxo, y me dieron opción del trombón y la batería
(risas). Al final, todo salió bien.
*¿Hay alguien en Cuba que no cante, toque o baile bien?*
—Bueno... seguro que alguno habrá, pero seguro que lo han desheredado
(risas). Bailar y tener sabrosura y gozadera es casi una obligación en
Cuba.
*¿Esa ligazón con la música se puede deber a la tradición, la educación,
el clima...?*
—Creo que es el agua de los manantiales (risas). Sinceramente, es la
mezcla de la música afrocubana y española. Se juntaron dos potencias
rítmicas y melódicas africanas y europeas que enriquecieron y dieron una
fuerza musical muy grande a la isla; y desde hace muchos años. Es
increíble la importancia de un país chiquitito como el nuestro en la
música, del jazz a lo popular o la música clásica.
*Imagino que los viajes profesionales le hicieron recalar en Madrid.*
—Empecé a viajar y pasé por España. Como me encantó, aunque regresé a mi
país, decidí cruzar el charco y quedarme. Fue en 2011, hace casi una
década, e hice muy bien. Cuba es, políticamente y para viajar, muy
limitado. Y culturalmente, ya que se acaban las oportunidades de
compartir con otras personas debido a los problemas que hay para salir
fácilmente. En Madrid se me abrieron muchas oportunidades de conocer a
músicos que me encantaron, así como de acceder al mundo en libertad.
*Allí conoció a Borja Barrueta, que toca esta tarde con Baleen Lobak. *
—Claro, y es una gran inspiración. Y diría que no solo en la batería,
también en la vida. Y es de Getxo, lo sé. Es un músico increíble.
*Ha trabajado mucho...*
—Los primeros cinco años en Madrid como sideman (acompañante). Luego,
pensé en mi propia carrera, en componer y tener mi propia banda. Era un
sueño y me puse a ello. Antes de The Cuban Jazz Syndicate edité los
discos /Ashé/ y /Oasis/. Este es el tercer proyecto, con el que acabo de
editar /Y llegó la luz/.
*Con una propuesta entre el jazz y la música afrolatina.*
—Eso es. Estudiando tuve mucha influencia del jazz, gracias a mis
compañeros. Además, Cuba es un gran exportador de jazz latino y hemos
aprendido de sus músicos. El repertorio, que añade mi visión propia
desde mi edad y visión del mundo, rescata el legado de Paquito D´Rivera,
Chucho Valdés y otros de estos músicos.
*Como Tito Puente, a quien le homenajea en el disco.*
—Así es, al maestro. Con ese tema abrimos los conciertos porque tiene
tremenda fuerza y alegría. Así era él, tiene su onda y seguro que le
habría gustado. Era un gran líder y director de su mítica banda, lo que
me inspira a mí.
*Aunque se note menos, a usted también le encanta el jazz de Estados
Unidos.*
—Sí, baterías como Max Roach, Art Blakey, Elvin Jones o Roy Haynes. Y
otros que no lo eran, como Thelonius Monk, Charlie Parker, Miles Davis,
John Coltrane... Todos me han influenciado en mi forma de tocar, que es
muy melódica. Tengo ritmo, pero busco la musicalidad de la melodía.
*Y lo hace a través de boleros, cha cha cha, danzones... *
—Hacemos una buena mezcla de colores y sabores. Era mi intención para el
disco, tocar muchos palos del latin-jazz cubano y traerlos al presente.
*¿El objetivo es hacer bailar y sudar?*
—El objetivo es que la gente vaya a vernos, ya que cada concierto es un
hecho único. Aunque lo repitas, nunca será igual. Queremos que la gente
disfrute mucho; y solemos lograrlo. Lo damos todo y buscamos que la
gente disfrute, pase un buen momento y baile...
*Ahora, poco, recuerde que estará sentada.*
—Cierto, pero se puede bailar sentado. Se disfruta igual, pero sí es una
pena que haya estas limitaciones. Peor sería no poder tocar, de ahí que
agradecemos el esfuerzo que hace el festival y la gente de la cultura
para que el público disfrute. Y hablamos de mayores a niños.
*Creo que se está atreviendo a cantar también.*
—Claro que sí (risas). Cantamos, reímos, bailamos... es algo natural,
nada forzado. Hay que sacarlo y compartirlo.
*Muchos tildan a su grupo de superbanda, como un `dream team` afrolatino.*
—He tenido suerte con estas estrellas que llegan conmigo a Getxo, del
maestro Pepe Rivero (piano) a la cantante Miryam Latrece (voz), Raynal
Colón (trompeta) en sustitución de Carlitos Sarduy, Ariel Brínguez
(saxo), Yarel Hernández (bajo)... Es un grupo de ensueño, somos como una
familia y hacemos la música que nos gusta.
"Es un grupo de ensueño, somos como una familia y hacemos la música que
nos gusta"
"Es increíble la importancia de un país chiquitito como el nuestro en la música, del jazz a lo popular"
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Michael Olivera en Festival Getzo Jazz
NOTICIAS
Michael Olivera en Festival Getzo Jazz

Por: Andrés Portero
Fecha: 2021.07.02
Fuente: www.deia.eus
El grupo del percusionista Michael Olivera acerca hoy la música afrocaribeña a Getxo Jazz, con una actuación que arrancará a las 19.00 en Muxikebarri
Cubano residente en Madrid desde hace una década, Michael Olivera es, con sus composiciones y desde su batería, el*líder natural de The Cuban Jazz Syndicate*, una banda de estrellas del latin jazz que hoy jueves*actuará en Muxikebarri, a las 19.00 horas, en el marco del 44 Getxo Jazz*. "Rescatamos el legado del latin-jazz, de Paquito D´Rivera, Chucho Valdés y Tito Puente", explica a DEIA en esta entrevista. Además, la jornada incluye recitales de Alex Monfort Trío y de Baleen Lobak, este segundo gratuito.
*Vive en Madrid, pero nació, creció y estudió música en Cuba ¿verdad?*
—Sí, nací en Santa Clara, en el centro de Cuba, estudié en su escuela de
música y luego en la Escuela Nacional de Música de La Habana. Allí
comencé mi carrera profesional a los 20 años, tocando con gente de mi
generación y formé el grupo Síntesis, de gran importancia porque fundía
lo afrocubano con soul y jazz.
*¿Siempre estuvo ligado a la percusión?*
—Siempre a la música, lo que es una bendición. Le doy gracias a la vida
por no verme obligado a hacer otra cosa. Lo de la batería fue una
casualidad, ya que yo quería estudiar saxofón. No me dejaron en la
escuela, ya que tenía un pequeño problema en un diente que podía afectar
a la embocadura del saxo, y me dieron opción del trombón y la batería
(risas). Al final, todo salió bien.
*¿Hay alguien en Cuba que no cante, toque o baile bien?*
—Bueno... seguro que alguno habrá, pero seguro que lo han desheredado
(risas). Bailar y tener sabrosura y gozadera es casi una obligación en
Cuba.
*¿Esa ligazón con la música se puede deber a la tradición, la educación,
el clima...?*
—Creo que es el agua de los manantiales (risas). Sinceramente, es la
mezcla de la música afrocubana y española. Se juntaron dos potencias
rítmicas y melódicas africanas y europeas que enriquecieron y dieron una
fuerza musical muy grande a la isla; y desde hace muchos años. Es
increíble la importancia de un país chiquitito como el nuestro en la
música, del jazz a lo popular o la música clásica.
*Imagino que los viajes profesionales le hicieron recalar en Madrid.*
—Empecé a viajar y pasé por España. Como me encantó, aunque regresé a mi
país, decidí cruzar el charco y quedarme. Fue en 2011, hace casi una
década, e hice muy bien. Cuba es, políticamente y para viajar, muy
limitado. Y culturalmente, ya que se acaban las oportunidades de
compartir con otras personas debido a los problemas que hay para salir
fácilmente. En Madrid se me abrieron muchas oportunidades de conocer a
músicos que me encantaron, así como de acceder al mundo en libertad.
*Allí conoció a Borja Barrueta, que toca esta tarde con Baleen Lobak. *
—Claro, y es una gran inspiración. Y diría que no solo en la batería,
también en la vida. Y es de Getxo, lo sé. Es un músico increíble.
*Ha trabajado mucho...*
—Los primeros cinco años en Madrid como sideman (acompañante). Luego,
pensé en mi propia carrera, en componer y tener mi propia banda. Era un
sueño y me puse a ello. Antes de The Cuban Jazz Syndicate edité los
discos /Ashé/ y /Oasis/. Este es el tercer proyecto, con el que acabo de
editar /Y llegó la luz/.
*Con una propuesta entre el jazz y la música afrolatina.*
—Eso es. Estudiando tuve mucha influencia del jazz, gracias a mis
compañeros. Además, Cuba es un gran exportador de jazz latino y hemos
aprendido de sus músicos. El repertorio, que añade mi visión propia
desde mi edad y visión del mundo, rescata el legado de Paquito D´Rivera,
Chucho Valdés y otros de estos músicos.
*Como Tito Puente, a quien le homenajea en el disco.*
—Así es, al maestro. Con ese tema abrimos los conciertos porque tiene
tremenda fuerza y alegría. Así era él, tiene su onda y seguro que le
habría gustado. Era un gran líder y director de su mítica banda, lo que
me inspira a mí.
*Aunque se note menos, a usted también le encanta el jazz de Estados
Unidos.*
—Sí, baterías como Max Roach, Art Blakey, Elvin Jones o Roy Haynes. Y
otros que no lo eran, como Thelonius Monk, Charlie Parker, Miles Davis,
John Coltrane... Todos me han influenciado en mi forma de tocar, que es
muy melódica. Tengo ritmo, pero busco la musicalidad de la melodía.
*Y lo hace a través de boleros, cha cha cha, danzones... *
—Hacemos una buena mezcla de colores y sabores. Era mi intención para el
disco, tocar muchos palos del latin-jazz cubano y traerlos al presente.
*¿El objetivo es hacer bailar y sudar?*
—El objetivo es que la gente vaya a vernos, ya que cada concierto es un
hecho único. Aunque lo repitas, nunca será igual. Queremos que la gente
disfrute mucho; y solemos lograrlo. Lo damos todo y buscamos que la
gente disfrute, pase un buen momento y baile...
*Ahora, poco, recuerde que estará sentada.*
—Cierto, pero se puede bailar sentado. Se disfruta igual, pero sí es una
pena que haya estas limitaciones. Peor sería no poder tocar, de ahí que
agradecemos el esfuerzo que hace el festival y la gente de la cultura
para que el público disfrute. Y hablamos de mayores a niños.
*Creo que se está atreviendo a cantar también.*
—Claro que sí (risas). Cantamos, reímos, bailamos... es algo natural,
nada forzado. Hay que sacarlo y compartirlo.
*Muchos tildan a su grupo de superbanda, como un `dream team` afrolatino.*
—He tenido suerte con estas estrellas que llegan conmigo a Getxo, del
maestro Pepe Rivero (piano) a la cantante Miryam Latrece (voz), Raynal
Colón (trompeta) en sustitución de Carlitos Sarduy, Ariel Brínguez
(saxo), Yarel Hernández (bajo)... Es un grupo de ensueño, somos como una
familia y hacemos la música que nos gusta.
"Es un grupo de ensueño, somos como una familia y hacemos la música que
nos gusta"
"Es increíble la importancia de un país chiquitito como el nuestro en la música, del jazz a lo popular"
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