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Alaín Pérez: salsero y jazzista

Por: Janet Rodríguez Pino.
Fecha: 2021.06.29
Fuente: cidmucmusicacubana.wordpress.com

  Entreclaves…El estilo salsero-timbero de Alain Pérez: de Hablando con Juana a El cuento de la buena pipa

Desde su regreso a Cuba, Alain Pérez ha conquistado al público cubano bailador con sus producciones discográficas, conciertos multitudinarios en eventos como el Festival de la Salsa, presentaciones en programas televisivos y radiales, audiovisuales inscritos al concurso del videoclip cubano /Lucas/, entre otras acciones de gestión y difusión. Masivo y popular, el resultado artístico de Alain Pérez y su Orquesta responde a los códigos de la sociedad cubana actual e integra altos
valores musicales.

Sus experiencias artísticas previas, entre las que destacan su
participación como bajista en la orquesta de Isaac Delgado durante la
década de 1990, así como su posterior desempeño en España como bajista y
arreglista de Paco de Lucía, han convertido a Alain Pérez en un músico
muy completo, conocedor del jazz y sus técnicas de composición.
Asimismo, ostentando la condición de multi-instrumentista, ha
interpretado en conciertos y clases magistrales, el bajo eléctrico, la
guitarra, el piano, las pailas, las tumbadoras, entre otros instrumentos.

Tres álbumes comprenden la discografía producida por Alain Pérez en Cuba
durante los últimos siete años: /Hablando con Juana/ (2014), /ADN/
(2017) y /El cuento de la buena pipa/ (2020). Sus puntos en común son el
tratamiento de temáticas y textos alusivos a la cultura popular, los
cruces intergenérico-musicales y la amplia variedad tímbrica en función
de la orquestación; pero cada uno de estos discos tiene personalidad
propia y refleja las vivencias culturales de su autor.

Específicamente, /El cuento de la buena pipa/ es un fonograma que
revoluciona algunos convencionalismos establecidos en torno a la música
popular bailable actual y trata la temática de la figura femenina con
singular delicadeza. Producido por el sello Egrem, el álbum fue nominado
a la presente edición del Premio Cubadisco 2021 en las categorías de
Música Popular Bailable, Diseño Gráfico –por Michel Faz Fajes–, e
Ingeniería de Sonido –por José Raúl Varona y Daelsis Pena–. La dirección
musical, la composición y los arreglos del CD fueron realizados por
Alain Pérez, que contó con la colaboración de su padre, Gradelio Pérez,
para la mayoría de los textos de las canciones.

En las producciones fonográficas de Alain Pérez, la dicotomía entre
salsa y timba es una notable preocupación estética; aunque esta es una
cuestión irresoluta en la teoría musicológica, en la práctica musical
algunos arreglistas encuentran soluciones compositivas para complacer el
gusto estético propio y el del público. Tal comportamiento musical
persiste y se exacerba en el álbum /El cuento de la buena pipa/, donde
los temas de salsa y timba se desarrollan por caminos sonoros
diametralmente opuestos.

/Las Fases de la luna/ es una canción salsera que versa sobre el amor y
asemeja retóricamente las distintas fases del satélite con las actitudes
cambiantes de la fémina a quien va dedicada. /“Según la luna, me
quieres; según la luna, te quiero”/, expresa Alain Pérez en contracanto
con el sonido sedoso del trombón. La armonía dispuesta en acordes
mayores suspendidos y progresiones clásicas de II-V-I, aligera el tejido
sonoro y otorga el primer plano al texto poético.

Otros temas de salsa proponen una estética de /lo picaresco/. Por
ejemplo, /El tic tac de La Habana/ describe a la mujer bailadora,
presente en todos los ambientes festivos de la ciudad. El estilo salsero
de esta pieza incluye los bloques de percusión típicos del género, pero
se adorna con el timbre peculiar de la guitarra eléctrica, reconciliando
sonoridades indistintamente asociadas con lo tradicional y lo moderno.

Por su parte, los temas /Dar y recibir/ y /Modo avión/ exploran la
relación entre lo latinoamericano y lo afrocaribeño en el contexto
salsero. En /Dar y recibir/ el son protagoniza la fusión de géneros,
mientras que en /Modo avión/, si bien el diseño inicial de la guitarra
parece conducir a una cumbia, el tema desemboca en una salsa que
claramente se percibe como puertorriqueña o venezolana. Un rasgo
inusitado en la producción discográfica de Alain.

Hacia otra línea estética, los temas timberos del álbum guardan mayores
similitudes entre sí. Por lo general, estas canciones suelen ser
concebidas como una especie de crónica socio-musical, pues devienen
manifestaciones simbólicas de la cultura popular y de diversas
realidades sociales. Ejemplo de ello son los sencillos /Sin luz y sin
agua/, /Pa’ eso estamos/ y/El cuento de la buena pipa/, este último tema
que nombra al fonograma. Musicalmente, /Sin luz y sin agua/ y /Pa’ eso
estamos/ recrean fórmulas timberas utilizadas anteriormente en los
álbumes /Hablando con Juana/ y /ADN/, como los bloques de percusión, y
el pedal con bomba que energiza y convoca al bailador.

Paralelamente, algunos de los temas timberos proponen interesantes
combinaciones instrumentales. En /El cuento de la buena pipa/ destaca el
saxofón barítono dentro de la sección de vientos. Mientras, en /A mí no
me importa/ se mezclan timbres novedosos en este contexto como la
guitarra eléctrica y la trompeta con sordina. Finalmente, la guitarra
acústica realiza punteos y giros flamencos en la canción /Punto de
partida/, un tema que posiblemente alcance a resolver aquella dicotomía
entre salsa y timba.

El álbum también asume otras hibridaciones de géneros y estilos de la
música cubana tradicional, bailable y folklórica. En este sentido,
/Sabor de mi rumba/ resulta especial dentro del disco, pues otorga
protagonismo al conjunto de percusión integrado por Adonis Panter, de la
agrupación Osain del Monte, junto a otros tamboreros invitados. La
formación instrumental resultante es la yuxtaposición de la orquesta de
Alain Pérez con el conjunto de tambores batá, innovación que representa
una reinvención estilística de la agrupación timbera.

Asimismo, el sencillo /Son con moña/ evoca la sonoridad de Benny Moré
tanto en la forma de cantar como en el manejo de la orquestación y la
armonía. Esta canción muestra un gesto de gran sensibilidad, pues Alain
Pérez honra a su progenitor y celebra a la localidad de Manacas Iznaga,
pueblo donde nació.

Finaliza el disco con una sonoridad diferente, inesperada, con la
suavidad de la pieza /Tu nombre en un bolero/, en la que Alain Pérez se
acompaña por la Camerata Romeu, dirigida por la Maestra Zenaida Romeu.
Consecuentemente con el género, resurgen los tópicos del amor y la
nostalgia, y prevalece la cualidad tímbrica de la cuerda tanto frotada
como pulsada, en un íntimo diálogo entre la guitarra acústica y la
orquesta de cámara.

Desde /Hablando con Juana/ hasta /El cuento de la buena pipa/, Alain
Pérez ha demostrado ser un artista excepcional, que transforma el sonido
de su orquesta en cada experiencia fonográfica, y que conserva, a su
vez, la humildad de aquel hombre de pueblo, de barrio o de ciudad que se
debe a su público.

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