D'Cuba Jazz
Lunes, 16 de Agosto, 2021
Ciudad de México. Ibrahim Ferrer Jr, hijo del reconocido cantante del Buena Vista Social Club, primero fue marinero y luego de varios años siguió el camino de la música, que desde muy pequeño le fue develado en su natal Cuba.
En entrevista, el cantautor de 64 años aseguró que las “añoranzas” por
su pasado en La Habana, lo vivido en su núcleo familiar-musical y su
trayectoria artística de dos décadas los guarda en el corazón, “porque
pensar en el futuro siempre es incierto”.
Ferrer, quien se encuentra en la Ciudad de México desde que inició la
emergencia sanitaria, luego de que se cerraron las fronteras y no pudo
regresar a Argentina, donde reside desde hace varios años, protagonizó,
el pasado 17 de junio en el Círculo Cubano de México, un espectáculo
íntimo y romántico donde interpretó temas tradicionales y éxitos de la
música de la isla.
“En el tiempo que llevo ejerciendo este oficio nunca he suspendido un
concierto, ni enfermo ni cuando falleció mi padre, por ninguna de las
pérdidas que he tenido. Es al revés, ha sido cuando más he trabajado.
Uno tiene que seguir adelante y hacer de tripas corazón”. Por esta razón
durante la pandemia enfocó la creatividad hacia la composición, planear
el rumbo que tomará su carrera luego de la reactivación de los
espectáculos y conectarse con otros músicos.
En la charla, recordó sus múltiples viajes alrededor del mundo, primero
navegando por diversas latitudes y luego en sus giras, que lo han
llevado por Europa y Latinoamérica. Habló sobre sus cuatro álbumes, uno
de ellos ganador del premio Carlos Gardel, y de cómo se ha ubicado como
nuevo representante de los géneros tradicionales cubanos clásicos, con
una propuesta que fusiona el jazz latino, las raíces afro y géneros como
la bossa nova y el tango.
Rememoró: “Hace 21 años salí de Cuba, pero regreso cada vez que tengo
oportunidad; nací en un seno musical, donde te desarrollas y prendes.
Cuando nací, fue una etapa buena en el estatus social de mi padre; me
nutrí de sus compañeros, porque entonces existía lo que era la amistad y
el compañerismo”.
“Los amigos también eran mi familia”
Por tanto, “no eran sólo amigos de mi papá, sino mi familia; le decíamos
tío al tumbador y tía a su mujer; con los hijos de cada músico
convivíamos y compartíamos en diversos momentos. Esta experiencia
familiar también te alimenta, porque nos enseñó el respeto al mayor y la
importancia de la solidaridad”.
Prosiguió: “Mi padre me llevaba a los conciertos cuando yo tenía siete
años, iba a sus ensayos y al escuchar música aprendía de todos, aunque
no pases por escuelas, te nutres de experiencias. Soy autodidacta en
canto, pero además fui demasiado inquieto como para ir a la escuela”.
No obstante, Ferrer estudió en la Marina. “Aunque no tenía nada que ver
con la música, la realidad es que sí, porque cuántas canciones no las ha
inspirado el mar o el universo; no hay nada más hermoso que estar
montado en un barco, mirar hacia el cielo o ver el suave movimiento del
agua”, relató.
La realidad, confesó, es que “siempre quise ser músico, como piloto o
militar, pero no todo se puede. De todos mis deseos me tocó ser marino y
cantante”.
Ahora, “llevo 21 años tratando de ser quien soy, con trabajo y respeto
hacia los demás, de hacer lo que me gusta”.
Sus logros profesionales han sido “de poquito en poquito”, porque “no me
creí por ser el hijo de… ni por estar acompañado de buenos músicos o por
salir de la familia, ni de la sangre ni de la cultura de la que
provengo. Lucho por llegar a un lugar con el respeto y cariño de la
gente más que ser un artista con mucha plata o éxito, pero sin el
sentimiento que se necesita para cantar”.
Ferrer recordó las palabras que le dijo su padre: “Para cantar necesitas
tener sentimiento, bomba, como le decimos en Cuba al corazón. Hay quien
canta un son y pega por simpatía y esa experiencia sentimental que le
das al público, es lo que se queda”.
Expresó: “Lo que busco y quiero es que cuando no esté recuerden que hubo
un negro que cantaba bolero y son, que se llamaba Ibrahim Ferrer Jr”.
El cantautor, quien ha colaborado en los conciertos del Adiós Tour junto
a Buena Vista Social Club, seguirá llevando con orgullo su proyecto a
diversos países, como ha sido de manera reciente, antes de la pandemia,
en Buenos Aires, Brasil, Chile o Francia.
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Ibrahim Ferrer Jr
NOTICIAS
Ibrahim Ferrer Jr

Por: Ana Mónica Rodríguez
Fecha: 2021.06.27
Fuente: La Jornada
"No fui a la escuela, pero aprendí de mi padre; me llevaba a sus conciertos y ensayos"
Quiero que cuando ya no esté recuerden a este negro que interpretaba son, expresó Ibrahim Ferrer.Ciudad de México. Ibrahim Ferrer Jr, hijo del reconocido cantante del Buena Vista Social Club, primero fue marinero y luego de varios años siguió el camino de la música, que desde muy pequeño le fue develado en su natal Cuba.
En entrevista, el cantautor de 64 años aseguró que las “añoranzas” por
su pasado en La Habana, lo vivido en su núcleo familiar-musical y su
trayectoria artística de dos décadas los guarda en el corazón, “porque
pensar en el futuro siempre es incierto”.
Ferrer, quien se encuentra en la Ciudad de México desde que inició la
emergencia sanitaria, luego de que se cerraron las fronteras y no pudo
regresar a Argentina, donde reside desde hace varios años, protagonizó,
el pasado 17 de junio en el Círculo Cubano de México, un espectáculo
íntimo y romántico donde interpretó temas tradicionales y éxitos de la
música de la isla.
“En el tiempo que llevo ejerciendo este oficio nunca he suspendido un
concierto, ni enfermo ni cuando falleció mi padre, por ninguna de las
pérdidas que he tenido. Es al revés, ha sido cuando más he trabajado.
Uno tiene que seguir adelante y hacer de tripas corazón”. Por esta razón
durante la pandemia enfocó la creatividad hacia la composición, planear
el rumbo que tomará su carrera luego de la reactivación de los
espectáculos y conectarse con otros músicos.
En la charla, recordó sus múltiples viajes alrededor del mundo, primero
navegando por diversas latitudes y luego en sus giras, que lo han
llevado por Europa y Latinoamérica. Habló sobre sus cuatro álbumes, uno
de ellos ganador del premio Carlos Gardel, y de cómo se ha ubicado como
nuevo representante de los géneros tradicionales cubanos clásicos, con
una propuesta que fusiona el jazz latino, las raíces afro y géneros como
la bossa nova y el tango.
Rememoró: “Hace 21 años salí de Cuba, pero regreso cada vez que tengo
oportunidad; nací en un seno musical, donde te desarrollas y prendes.
Cuando nací, fue una etapa buena en el estatus social de mi padre; me
nutrí de sus compañeros, porque entonces existía lo que era la amistad y
el compañerismo”.
“Los amigos también eran mi familia”
Por tanto, “no eran sólo amigos de mi papá, sino mi familia; le decíamos
tío al tumbador y tía a su mujer; con los hijos de cada músico
convivíamos y compartíamos en diversos momentos. Esta experiencia
familiar también te alimenta, porque nos enseñó el respeto al mayor y la
importancia de la solidaridad”.
Prosiguió: “Mi padre me llevaba a los conciertos cuando yo tenía siete
años, iba a sus ensayos y al escuchar música aprendía de todos, aunque
no pases por escuelas, te nutres de experiencias. Soy autodidacta en
canto, pero además fui demasiado inquieto como para ir a la escuela”.
No obstante, Ferrer estudió en la Marina. “Aunque no tenía nada que ver
con la música, la realidad es que sí, porque cuántas canciones no las ha
inspirado el mar o el universo; no hay nada más hermoso que estar
montado en un barco, mirar hacia el cielo o ver el suave movimiento del
agua”, relató.
La realidad, confesó, es que “siempre quise ser músico, como piloto o
militar, pero no todo se puede. De todos mis deseos me tocó ser marino y
cantante”.
Ahora, “llevo 21 años tratando de ser quien soy, con trabajo y respeto
hacia los demás, de hacer lo que me gusta”.
Sus logros profesionales han sido “de poquito en poquito”, porque “no me
creí por ser el hijo de… ni por estar acompañado de buenos músicos o por
salir de la familia, ni de la sangre ni de la cultura de la que
provengo. Lucho por llegar a un lugar con el respeto y cariño de la
gente más que ser un artista con mucha plata o éxito, pero sin el
sentimiento que se necesita para cantar”.
Ferrer recordó las palabras que le dijo su padre: “Para cantar necesitas
tener sentimiento, bomba, como le decimos en Cuba al corazón. Hay quien
canta un son y pega por simpatía y esa experiencia sentimental que le
das al público, es lo que se queda”.
Expresó: “Lo que busco y quiero es que cuando no esté recuerden que hubo
un negro que cantaba bolero y son, que se llamaba Ibrahim Ferrer Jr”.
El cantautor, quien ha colaborado en los conciertos del Adiós Tour junto
a Buena Vista Social Club, seguirá llevando con orgullo su proyecto a
diversos países, como ha sido de manera reciente, antes de la pandemia,
en Buenos Aires, Brasil, Chile o Francia.
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