D'Cuba Jazz
Lunes, 16 de Agosto, 2021
Las sustituciones para nada afectaban la calidad musical del grupo,
aunque la salida de Chembo les privó de esa fuerte influencia de las
tradiciones afrocubanas que en un comienzo marcaron su rumbo.
Su música encajaba dentro de esa corriente que se denominó música
popular de concierto y que tuvo sus antecedentes en formaciones
norteamericanas al estilo de Sangre, sudor y lágrimas, Chicago, Reporte
del tiempo y la inglesa Orquesta de luces eléctricas. Aquella era una
propuesta experimental en la que el jazz se fusionaba con elementos del
rock y las músicas folklóricas de diversos países, a partir de las
interacciones culturales que rodeaban a los músicos en ese entonces. Aún
el término /world music/ no se había acuñado.
El nuevo Afrocuba —perdón, debí decir el renovado— comenzó a proponer un
sonido muy de vanguardia dentro de ciertas zonas de la música cubana que
hasta ese entonces no se habían explotado a totalidad, y todo ello era
obra de su director Oriente López y de la interacción con el resto de
los miembros de la banda. Y aunque en determinado momento abandonaron su
camino dentro de lo popular bailable con la salida de Edy Peñalver, su
música caló en parte importante de un público que estaba
generacionalmente más cerca de ellos que de su patrón inicial: Irakere.
Sin embargo, el gran momento de Afrocuba allende los mares comenzó
cuando el saxofonista y promotor inglés Ronald Schatt (que cambió su
apellido por Scott) y su socio Peter King se declararon públicamente
admiradores de su trabajo y le abrieron las puertas de su club
londinense: el mítico Ronnie Scott´s.
El Ronnie, como también es conocido, es el club insignia del jazz en el
Reino Unido y una de las plazas más importantes de Europa desde fines de
los años cincuenta del pasado siglo. Llegados los años ochenta, su
programación seguía siendo tan atrayente como en sus comienzos, aunque
para ese entonces los británicos vivían los años dorados del rock creado
por sus músicos; aun así, las principales figuras de este género
cruzaban el Atlántico para presentarse, al menos una vez al año, en ese
local que se consideró el alter ego del neoyorkino Blue note o del Village.
Ciertamente fue Irakere y la maestría de Chucho Valdés la primera
apuesta del dúo de promotores ingleses; pero será Afrocuba el mimado de
esa fórmula y el que hará las temporadas más largas que haya tenido una
formación cubana en el local a orillas del río Támesis.
Scott´s, además de ser una marca de peso dentro del mundo del jazz,
disponía de una pequeña agencia de representación —hoy le llaman
/booking/— que decidió crear una filial cubana para promover a estas dos
formaciones en Europa, pero haciendo hincapié en Afrocuba; a tal extremo
que sus giras londinenses implicaban presentaciones en diversas ciudades
y en algunos de los más importantes teatros de ese país.
SKuba Promotion —así se llamó la oficina dedicada a Cuba— fue junto a la
del cubano-catalán David Sandoval, el primer camino a la difusión a gran
escala de la música surgida después de 1959; aunque ciertamente el
catalán se concentró en lo popular bailable. Una de las prioridades de
los promotores era lograr que Afrocuba coincidiera con lo mejor del jazz
internacional que programaba el club londinense; por lo que a nadie
debía sorprender que figuras de la talla de Nina Simone o Airto Moreira,
entre otros nombres importantes, compartieran escenario con los cubanos
la semana en que se presentaban en esa urbe.
Ronnie Scott´s había ido creando un catálogo discográfico muy selecto a
partir de las grabaciones que en su escenario realizaron importantes
jazzistas de todas partes del mundo y en ese catálogo incluyeron un
concierto en vivo de Afrocuba, grabado en una de esas presentaciones en
las que era imposible controlar a los asistentes (la banda llegó a
imponerse de tal modo que sus presentaciones excedían la capacidad del
local).
/Eclecticismo/, nombre de la placa, es considerado uno de los mejores
fonogramas de la colección de ese pequeño sello discográfico y se ha
mantenido entre los discos más solicitados, incluso en estos tiempos.
Una de sus presentaciones fue el detonante para que Afrocuba se
involucrara en uno de sus más importantes
proyectos: ser la banda acompañante del trovador Silvio Rodríguez.
Pero Afrocuba era un proyecto más ambicioso de lo que estaba al alcance
de muchos. Entre una gira londinense y otra, se aventuraban a probar su
repertorio en presentaciones semanales en el cine Acapulco, ubicado en
la barriada del Vedado, y eran una de las bandas más esperadas en el
Festival de Jazz de La Habana. Su repertorio siempre subvertía códigos y
estilos dentro de la música que para ese entonces se escuchaba en Cuba;
y una de esas presentaciones fue el detonante para que se involucraran
en uno de sus más importantes proyectos creativos y profesionales: ser
la banda acompañante del trovador Silvio Rodríguez.
Su música y su relación con el público cambiarían para siempre. Nacía un
mito para la música cubana. Aun así, Londres le seguirá abriendo sus
puertas.
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Un poco de historia: Grupo Afrocuba; Los chicos mimados de Londres
NOTICIAS
Un poco de historia: Grupo Afrocuba; Los chicos mimados de Londres

Por: Emir García Meralla
Fecha: 2021.06.08
Fuente: www.lajiribilla.cu
Las sustituciones para nada afectaban la calidad musical del grupo,
aunque la salida de Chembo les privó de esa fuerte influencia de las
tradiciones afrocubanas que en un comienzo marcaron su rumbo.
Su música encajaba dentro de esa corriente que se denominó música
popular de concierto y que tuvo sus antecedentes en formaciones
norteamericanas al estilo de Sangre, sudor y lágrimas, Chicago, Reporte
del tiempo y la inglesa Orquesta de luces eléctricas. Aquella era una
propuesta experimental en la que el jazz se fusionaba con elementos del
rock y las músicas folklóricas de diversos países, a partir de las
interacciones culturales que rodeaban a los músicos en ese entonces. Aún
el término /world music/ no se había acuñado.
El nuevo Afrocuba —perdón, debí decir el renovado— comenzó a proponer un
sonido muy de vanguardia dentro de ciertas zonas de la música cubana que
hasta ese entonces no se habían explotado a totalidad, y todo ello era
obra de su director Oriente López y de la interacción con el resto de
los miembros de la banda. Y aunque en determinado momento abandonaron su
camino dentro de lo popular bailable con la salida de Edy Peñalver, su
música caló en parte importante de un público que estaba
generacionalmente más cerca de ellos que de su patrón inicial: Irakere.
Sin embargo, el gran momento de Afrocuba allende los mares comenzó
cuando el saxofonista y promotor inglés Ronald Schatt (que cambió su
apellido por Scott) y su socio Peter King se declararon públicamente
admiradores de su trabajo y le abrieron las puertas de su club
londinense: el mítico Ronnie Scott´s.
El Ronnie, como también es conocido, es el club insignia del jazz en el
Reino Unido y una de las plazas más importantes de Europa desde fines de
los años cincuenta del pasado siglo. Llegados los años ochenta, su
programación seguía siendo tan atrayente como en sus comienzos, aunque
para ese entonces los británicos vivían los años dorados del rock creado
por sus músicos; aun así, las principales figuras de este género
cruzaban el Atlántico para presentarse, al menos una vez al año, en ese
local que se consideró el alter ego del neoyorkino Blue note o del Village.
Ciertamente fue Irakere y la maestría de Chucho Valdés la primera
apuesta del dúo de promotores ingleses; pero será Afrocuba el mimado de
esa fórmula y el que hará las temporadas más largas que haya tenido una
formación cubana en el local a orillas del río Támesis.
Scott´s, además de ser una marca de peso dentro del mundo del jazz,
disponía de una pequeña agencia de representación —hoy le llaman
/booking/— que decidió crear una filial cubana para promover a estas dos
formaciones en Europa, pero haciendo hincapié en Afrocuba; a tal extremo
que sus giras londinenses implicaban presentaciones en diversas ciudades
y en algunos de los más importantes teatros de ese país.
SKuba Promotion —así se llamó la oficina dedicada a Cuba— fue junto a la
del cubano-catalán David Sandoval, el primer camino a la difusión a gran
escala de la música surgida después de 1959; aunque ciertamente el
catalán se concentró en lo popular bailable. Una de las prioridades de
los promotores era lograr que Afrocuba coincidiera con lo mejor del jazz
internacional que programaba el club londinense; por lo que a nadie
debía sorprender que figuras de la talla de Nina Simone o Airto Moreira,
entre otros nombres importantes, compartieran escenario con los cubanos
la semana en que se presentaban en esa urbe.
Ronnie Scott´s había ido creando un catálogo discográfico muy selecto a
partir de las grabaciones que en su escenario realizaron importantes
jazzistas de todas partes del mundo y en ese catálogo incluyeron un
concierto en vivo de Afrocuba, grabado en una de esas presentaciones en
las que era imposible controlar a los asistentes (la banda llegó a
imponerse de tal modo que sus presentaciones excedían la capacidad del
local).
/Eclecticismo/, nombre de la placa, es considerado uno de los mejores
fonogramas de la colección de ese pequeño sello discográfico y se ha
mantenido entre los discos más solicitados, incluso en estos tiempos.
Una de sus presentaciones fue el detonante para que Afrocuba se
involucrara en uno de sus más importantes
proyectos: ser la banda acompañante del trovador Silvio Rodríguez.
Pero Afrocuba era un proyecto más ambicioso de lo que estaba al alcance
de muchos. Entre una gira londinense y otra, se aventuraban a probar su
repertorio en presentaciones semanales en el cine Acapulco, ubicado en
la barriada del Vedado, y eran una de las bandas más esperadas en el
Festival de Jazz de La Habana. Su repertorio siempre subvertía códigos y
estilos dentro de la música que para ese entonces se escuchaba en Cuba;
y una de esas presentaciones fue el detonante para que se involucraran
en uno de sus más importantes proyectos creativos y profesionales: ser
la banda acompañante del trovador Silvio Rodríguez.
Su música y su relación con el público cambiarían para siempre. Nacía un
mito para la música cubana. Aun así, Londres le seguirá abriendo sus
puertas.
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