D'Cuba Jazz
Sábado, 28 de Agosto, 2021
Jóvenes que partieron de los conservatorios de la ciudad a formarse en
Berklee, Berlín o París; músicos que se exiliaron en tierras más
acogedoras; y un póker de artistas de jazz flamenco vinculados a Priego
de Córdoba: así está germinando el jazz `made in Córdoba`
La celebración del concierto, el pasado domingo, del guitarrista
cordobés Luis Casado, acompañado por el contrabajista Juanma Domínguez,
saludado con el cartel de ‘No hay localidades’, ha servido como
pistoletazo de salida para la última edición del Qurtuba Jazz, que este
año ha cedido un importante espacio a un puñado de jóvenes talentos
locales, al tiempo que se ha dejado otros cuántos fuera.
Lo cierto es que la escena jazz cordobesa hace tiempo que viene
escribiendo una serie de páginas memorables, ya sea desde el exilio o
desde la propia ciudad. De ello tiene gran parte de culpa dos
generaciones de músicos que han estudiado en Córdoba y que están
desarrollando sus carreras a partir de un marcado compromiso artístico y
de la independencia que otorga dedicarse a una música tan respetada y al
mismo tiempo tan minoritaria en Andalucía como es el jazz.
Todos los músicos citados en este artículo son parte de una red
invisible, un microcosmos de artistas que tienen en común dos cosas: han
nacido en Córdoba y han decidido comprometerse con el jazz desde todos
los postulados posibles, ya sea con acercamientos innovadores, clásicos
o mestizos.
Parte de la nueva generación de músicos coincidió hace un lustro en un
mismo proyecto, The Washing Machine, una macrobanda de jazz funk que
lideraban precisamente el contrabajista Juanma Domínguez y el
guitarrista Luis Casado. Ambos músicos entregaron en 2019 dos trabajos
que han sido muy bien recibidos por la crítica y que se lanzaron desde
el exilio, puesto que Domínguez y Casado abandonaron la ciudad para
despegar en sus respectivas carreras.
Domínguez lo hizo como miembro de No-Land Trio
un proyecto compartido con el pianista Jorge Fernández y el batería
Aitor Bravo, que dio luz a un disco homónimo en el sello Orrua Diskak.
Casado, por su parte, publicaba unos meses después /Tiempo presente/
en el sello Blue Asteroid, y asomaba la patita -la manita, en este caso-
como uno de los guitarristas más interesantes surgidos en Córdoba en los
últimos años.
*De la Berklee College of Music a la Rotterdam Jazz Academy*
Guitarrista también es Julián Jiménez, que hace unos meses ha publicado
uno de los trabajos de jazz más importantes del año discográfico en
Córdoba. /Farewell
de jazz moderno pero de aliento clásico, con una fuerte inspiración de
Pat Metheny, y que recoge siete composiciones con las que este músico
cordobés, becado en la Berklee College of Music (Boston), se ha
despedido de Estados Unidos para regresar a la ciudad.
Y, si Jiménez ha viajado de EE.UU. hasta Córdoba, la cantante cordobesa
Esperanza Delgado ha hecho el camino inverso. La vocalista cordobesa,
semifinalista del programa televisivo /La Voz/ en el año 2017, está
realizando el grado de Composición y Producción de Música Contemporánea
en Berklee, la escuela de jazz más prestigiosa del mundo, junto con la
Juilliard (Nueva York).
Y allí es donde se ha convertido en la vocalista de Mestizas, un grupo
de jazz y raíces varias formado en Boston con la pianista sevillana
Paloma Gómez Angulo, la bajista uruguaya Patricia Ligia y la
percusionista cubana Estefanía Núñez Villamandos, con el que la cantante
se sitúa como una de las voces con más personalidad de las que han
surgido en Córdoba en la última década.
Al igual que personalidad destila la compositora, contrabajista y
guitarrista Inma Galiot, líder de la banda La Rosa Negra. La artista
cordobesa reside en Berlín, a donde llegó tras formarse en la Escola
Superior de Música e Artes do Espectaculo (ESMAE) de Oporto y la
Rotterdam Jazz Academy (CODARTS), y tras ser finalista en el Concurso de
Jazz de Barcelona.
Todo ese bagaje jazzero lo volcó en la creación de /Tierra, un ambicioso
disco de jazz cinemático que publicó el sello suizo Unit, y que fue el
preludio de su trabajo como compositora de bandas sonoras tras haber
hecho un máster en la Filmuniversität Babelsberg Konrad Wolf de Potsdam.
Y carácter cinemático y sobre todo un poso clasicista tiene también el
sonido de la banda Blanca Karó, formada por la cantante cordobesa Raquel
Cobo, exvocalista de The Washing Machine, junto al batería Julio Pérez,
el clarinetista Jesús Estudillo, el pianista Juan Manuel Cisneros, el
guitarrista Alberto Ruiz y el contrabajista Nicolás Medina, y que ha
publicado este año el disco /Incansable Llorón/, disponible para
escuchar en la web de la banda:
https://www.blancakaro.com/mesmerize/incansable-lloron/
*La conexión priguense: Flamenco por seguirijazz*
Más allá de esta generación de artistas nacidos en los noventa, hay otra
gran generación algo mayor que se ha abierto paso en Córdoba a base de
fusionar flamenco y jazz, y que lo ha hecho desde la provincia.
Concretamente desde Priego de Córdoba. De allí son tres de los jazzistas
cordobeses que más se han hecho notar en los últimos años.
Dos de ellos tocan este martes en el Qurtuba Jazz, que ha tenido a bien
programar la puesta de largo en Córdoba de /Miscelínea Razz (Onyx Records),
la traslación a las tablas de primer LP conjunto del pianista Rafa
Redondo y el contrabajista Antonio del Caño. El disco, publicado el año
pasado, es un trabajazo de jazz /suigéneris/ que ha contado con artistas
invitados com El Mati, Pedro Cortejosa y David León.
Y de Priego es también el flautista Sergio de Lope, que tiene a punto de
caramelo su nuevo disco, /Ser de luz/, el segundo tras el campanazo de
/A night in Utrera (2015). Ganador
del premio Filón en el Festival de Cante de las Minas de La Unión, el
prieguense es uno de los vientistas flamencos más importantes de España
y siempre ha apostado por sonar con un destacado swing jazzero, lo que
prueban también los músicos con los que se rodea en el escenario.
Uno de ellos es el pianista cordobés Alfonso Aroca, un nombre sin el que
cual no se puede hablar de jazz flamenco en Córdoba. Aroca es el autor
de /Orilla del mundo (2014), un
trabajo de piano flamenco que se dejaba empapar por la formación jazzera
de su autor, y que estuvo nominado a los XVI Premios Flamenco Hoy de la
Crítica Nacional de Flamenco.
*Los veteranos*
Quedan, además, los más veteranos, una serie de músicos que llevan
décadas trabajando por el jazz en la ciudad desde los márgenes. Entre
ellos, uno de los más destacados es el trombonista valenciano afincado
en Córdoba Rafa M. Guillén, que vuelve estos días a estar en el
candelero con la publicación de su nuevo disco junto a su grupo Jazz
Walkers.
/Shining Forever/ se titula el último trabajo del trombonista, que
cuenta con la ayuda compositiva del pianista Ángel Andrés Muñoz, otro
veterano de la escena, que en 2018 publicó /Juego de astros (Rock Records)
con el proyecto Surcode, que tiene junto al violinista cubano Igmar
Alderete, miembro de la Orquesta de Córdoba, al igual que Rafa M. Guillem.
Otros nombres clave de esta generación más veterana son los guitarristas
Chapi Pineda y Antonio Romero, el saxofonista Cristóbal Agromonte, el
trompetista Manuel Machado, la cantante y guitarrista Susana Raya, la
vocalista Ana de Lois o la banda Jazzpacho, entre muchos otros
/jazzcats/ que siguen en la brecha, apostando por una música que, más
que un sonido, es casi un estilo de vida.
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Escena emergente de jazz en Córdoba mención a cUbana)
NOTICIAS
Escena emergente de jazz en Córdoba mención a cUbana)

Por: JUAN VELASCO
Fecha: 2020.11.13
Fuente: cordopolis.es
Jóvenes que partieron de los conservatorios de la ciudad a formarse en
Berklee, Berlín o París; músicos que se exiliaron en tierras más
acogedoras; y un póker de artistas de jazz flamenco vinculados a Priego
de Córdoba: así está germinando el jazz `made in Córdoba`
La celebración del concierto, el pasado domingo, del guitarrista
cordobés Luis Casado, acompañado por el contrabajista Juanma Domínguez,
saludado con el cartel de ‘No hay localidades’, ha servido como
pistoletazo de salida para la última edición del Qurtuba Jazz, que este
año ha cedido un importante espacio a un puñado de jóvenes talentos
locales, al tiempo que se ha dejado otros cuántos fuera.
Lo cierto es que la escena jazz cordobesa hace tiempo que viene
escribiendo una serie de páginas memorables, ya sea desde el exilio o
desde la propia ciudad. De ello tiene gran parte de culpa dos
generaciones de músicos que han estudiado en Córdoba y que están
desarrollando sus carreras a partir de un marcado compromiso artístico y
de la independencia que otorga dedicarse a una música tan respetada y al
mismo tiempo tan minoritaria en Andalucía como es el jazz.
Todos los músicos citados en este artículo son parte de una red
invisible, un microcosmos de artistas que tienen en común dos cosas: han
nacido en Córdoba y han decidido comprometerse con el jazz desde todos
los postulados posibles, ya sea con acercamientos innovadores, clásicos
o mestizos.
Parte de la nueva generación de músicos coincidió hace un lustro en un
mismo proyecto, The Washing Machine, una macrobanda de jazz funk que
lideraban precisamente el contrabajista Juanma Domínguez y el
guitarrista Luis Casado. Ambos músicos entregaron en 2019 dos trabajos
que han sido muy bien recibidos por la crítica y que se lanzaron desde
el exilio, puesto que Domínguez y Casado abandonaron la ciudad para
despegar en sus respectivas carreras.
Domínguez lo hizo como miembro de No-Land Trio
un proyecto compartido con el pianista Jorge Fernández y el batería
Aitor Bravo, que dio luz a un disco homónimo en el sello Orrua Diskak.
Casado, por su parte, publicaba unos meses después /Tiempo presente/
en el sello Blue Asteroid, y asomaba la patita -la manita, en este caso-
como uno de los guitarristas más interesantes surgidos en Córdoba en los
últimos años.
*De la Berklee College of Music a la Rotterdam Jazz Academy*
Guitarrista también es Julián Jiménez, que hace unos meses ha publicado
uno de los trabajos de jazz más importantes del año discográfico en
Córdoba. /Farewell
de jazz moderno pero de aliento clásico, con una fuerte inspiración de
Pat Metheny, y que recoge siete composiciones con las que este músico
cordobés, becado en la Berklee College of Music (Boston), se ha
despedido de Estados Unidos para regresar a la ciudad.
Y, si Jiménez ha viajado de EE.UU. hasta Córdoba, la cantante cordobesa
Esperanza Delgado ha hecho el camino inverso. La vocalista cordobesa,
semifinalista del programa televisivo /La Voz/ en el año 2017, está
realizando el grado de Composición y Producción de Música Contemporánea
en Berklee, la escuela de jazz más prestigiosa del mundo, junto con la
Juilliard (Nueva York).
Y allí es donde se ha convertido en la vocalista de Mestizas, un grupo
de jazz y raíces varias formado en Boston con la pianista sevillana
Paloma Gómez Angulo, la bajista uruguaya Patricia Ligia y la
percusionista cubana Estefanía Núñez Villamandos, con el que la cantante
se sitúa como una de las voces con más personalidad de las que han
surgido en Córdoba en la última década.
Al igual que personalidad destila la compositora, contrabajista y
guitarrista Inma Galiot, líder de la banda La Rosa Negra. La artista
cordobesa reside en Berlín, a donde llegó tras formarse en la Escola
Superior de Música e Artes do Espectaculo (ESMAE) de Oporto y la
Rotterdam Jazz Academy (CODARTS), y tras ser finalista en el Concurso de
Jazz de Barcelona.
Todo ese bagaje jazzero lo volcó en la creación de /Tierra, un ambicioso
disco de jazz cinemático que publicó el sello suizo Unit, y que fue el
preludio de su trabajo como compositora de bandas sonoras tras haber
hecho un máster en la Filmuniversität Babelsberg Konrad Wolf de Potsdam.
Y carácter cinemático y sobre todo un poso clasicista tiene también el
sonido de la banda Blanca Karó, formada por la cantante cordobesa Raquel
Cobo, exvocalista de The Washing Machine, junto al batería Julio Pérez,
el clarinetista Jesús Estudillo, el pianista Juan Manuel Cisneros, el
guitarrista Alberto Ruiz y el contrabajista Nicolás Medina, y que ha
publicado este año el disco /Incansable Llorón/, disponible para
escuchar en la web de la banda:
https://www.blancakaro.com/mesmerize/incansable-lloron/
*La conexión priguense: Flamenco por seguirijazz*
Más allá de esta generación de artistas nacidos en los noventa, hay otra
gran generación algo mayor que se ha abierto paso en Córdoba a base de
fusionar flamenco y jazz, y que lo ha hecho desde la provincia.
Concretamente desde Priego de Córdoba. De allí son tres de los jazzistas
cordobeses que más se han hecho notar en los últimos años.
Dos de ellos tocan este martes en el Qurtuba Jazz, que ha tenido a bien
programar la puesta de largo en Córdoba de /Miscelínea Razz (Onyx Records),
la traslación a las tablas de primer LP conjunto del pianista Rafa
Redondo y el contrabajista Antonio del Caño. El disco, publicado el año
pasado, es un trabajazo de jazz /suigéneris/ que ha contado con artistas
invitados com El Mati, Pedro Cortejosa y David León.
Y de Priego es también el flautista Sergio de Lope, que tiene a punto de
caramelo su nuevo disco, /Ser de luz/, el segundo tras el campanazo de
/A night in Utrera (2015). Ganador
del premio Filón en el Festival de Cante de las Minas de La Unión, el
prieguense es uno de los vientistas flamencos más importantes de España
y siempre ha apostado por sonar con un destacado swing jazzero, lo que
prueban también los músicos con los que se rodea en el escenario.
Uno de ellos es el pianista cordobés Alfonso Aroca, un nombre sin el que
cual no se puede hablar de jazz flamenco en Córdoba. Aroca es el autor
de /Orilla del mundo (2014), un
trabajo de piano flamenco que se dejaba empapar por la formación jazzera
de su autor, y que estuvo nominado a los XVI Premios Flamenco Hoy de la
Crítica Nacional de Flamenco.
*Los veteranos*
Quedan, además, los más veteranos, una serie de músicos que llevan
décadas trabajando por el jazz en la ciudad desde los márgenes. Entre
ellos, uno de los más destacados es el trombonista valenciano afincado
en Córdoba Rafa M. Guillén, que vuelve estos días a estar en el
candelero con la publicación de su nuevo disco junto a su grupo Jazz
Walkers.
/Shining Forever/ se titula el último trabajo del trombonista, que
cuenta con la ayuda compositiva del pianista Ángel Andrés Muñoz, otro
veterano de la escena, que en 2018 publicó /Juego de astros (Rock Records)
con el proyecto Surcode, que tiene junto al violinista cubano Igmar
Alderete, miembro de la Orquesta de Córdoba, al igual que Rafa M. Guillem.
Otros nombres clave de esta generación más veterana son los guitarristas
Chapi Pineda y Antonio Romero, el saxofonista Cristóbal Agromonte, el
trompetista Manuel Machado, la cantante y guitarrista Susana Raya, la
vocalista Ana de Lois o la banda Jazzpacho, entre muchos otros
/jazzcats/ que siguen en la brecha, apostando por una música que, más
que un sonido, es casi un estilo de vida.
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