D'Cuba Jazz
Sábado, 28 de Agosto, 2021
Freddie Keppard nació en Nueva Orleans en 1889 y fue el más pequeño de
los seis hijos (tres nacieron muertos) de Louis Keppard y Emily
Peterson. Su hermana Mary vino a este mundo ocho años antes y su hermano
Louis uno. La profesión de su padre fue la de cocinero.
Los primeros centavos que entraron en los bolsillos de Freddie y de
Louis los consiguieron limpiando zapatos en las aceras de Nueva Orleans,
muchas de las veces frente a los salones de baile y de cabarets desde
donde les llegaban los sones acompasados de un violín o mandolina, de
una guitarra y de un contrabajo, ya que estos eran los instrumentos
típicos que portaban los músicos contratados en ese tipo de locales. Por
ello Freddie aprendió, a muy temprana edad y de forma autodidacta, a
tocar el violín y la mandolina y su hermano la guitarra.
Cuando Freddie cumplió los 16 años sus padres le regalaron una corneta y
comenzó a recibir clases de Adolph Alexander que le cundieron mucho y
bien, ya que en menos de un año fue contratado para actuar junto a la
orquesta de Johnny Brown’s Band en el Spanish Fort de Nueva Orleans,
abandonando completamente los instrumentos de cuerda.
En 1907 años organizó su propia banda a la que llamó Olympia Orchestra,
que se dedicó a actuar en actos sociales. Cinco años más tarde el
contrabajista Bill Johnson, que había abandonado Nueva Orleans en 1908
para establecerse en Los Ángeles, llamó a Freddie Keppard para que
participara en una nueva banda que estaba formando y a la que le
pusieron el nombre de Original Creole Orchestra.
Esta banda fue de las primeras, sino la primera, en pasear la música de
Nueva Orleans por todo el país y además con gran éxito, incluyendo
ciudades como Chicago o Nueva York. Durante los tres años que estuvieron
de gira Freddie Keppard brilló con luz propia y su figura se consagró
como uno de los mejores cornetas del país.
En el libro autobiográfico de Sidney Bechet titulado “Treat it Gentle”
podemos leer: “Realmente no fue hasta llegar a Nueva York cuando todo el
público, la crítica y qué se yo quién más le paraban y le preguntaban a
Freddie acerca de su ragtime. Nadie sabía qué hacer cuando escuchaba su
música. Ellos nunca habían oído algo así en sus vidas; ellos no sabían
si era para bailar, cantar o escuchar”.
La novedosa estética musical de la Original Creole Band, con Freddie
Keppard a la cabeza, no pasó desapercibida a los cazatalentos de la
Victor Phonograph Company que llevaban un tiempo tratando de elegir a la
banda idónea para grabar el primer disco que recogiera a esa música que
se había creado en Nueva Orleans y que se estaba introduciendo con
fuerza entre la población. A finales de 1915 escucharon a la Original
Creole Band en Nueva York y no les cupo la menor duda de que era la
banda perfecta para sus pretensiones.
Directivos de la Victor se pusieron en contacto con sus componentes y
les propusieron grabar un disco con cuatro canciones. Los músicos de la
Original rehusaron de plano la propuesta. Las razones que arguyeron para
tal negativa se basaron en que en una grabación quedaba plasmada toda su
sapiencia musical y cualquier músico la podría copiar y eso suponía un
riesgo que no estaban dispuestos a asumir.
Aparte de estas razones, que ahí están, parece que existieron otras en
las que el pundonor y el poderoso don dinero pesaron lo suyo, como lo
recoge Lawrence Gushee en su libro “Pionners of jazz. The Story of the
Creole Band”: “La razón más importante por la que la Original Creole
Band no grabó mientras estaba actuando en el Winter Garden de Nueva York
los primeros días de 1916 fue debido a la forma cómo fueron tratados por
los responsables de la compañía Victor. Freddie y el resto de la banda
estaban al corriente de los salarios, contratos y en general de todo lo
que concierne al mundo del show business. Ellos conocían cuántos discos
vendía Caruso y lo que le pagaban por ellos.
Por quinta vez en una noche los directivos de Victor trataron de hacerle
firmar un contrato a Keppard en el que se especificaba que él recibiría
25$ y sus compañeros 15$ por grabar los cuatro temas. Freddie le gritó
al responsable de la discográfica: “Toma ese trozo de papel y colócatelo
en el trasero. ¿Tú te piensas que yo soy un maldito loco? ¿Por qué? Yo
me gasto más en whisky en un día’”.
George Vital “Papa” Jack Laine nació en Nueva Orleans en 1873 y para
muchos estudiosos él fue el primer músico blanco de jazz. Poco o nada se
sabe sobre su familia. Aprendió de muy joven a tocar instrumentos de
percusión y el saxofón. En el año 1889 organizó su primera “brass band”
a la que denominó The Reliance Brass Band. La formación tuvo mucho éxito
y en un momento dado había cinco Reliances marchando por las calles de
la ciudad.
Entre las filas de sus diferentes bandas desfilaron más de un centenar
de músicos provenientes de familias de emigrantes de prácticamente todas
las naciones europeas, aparte de hispanos y de creoles de piel blanca
que podían pasar por blancos.
“Papa” Jack fue una especie de empresario benefactor que no le negó a
ningún músico un puesto en cualquiera de sus bandas si quería aprender
lo que él sabía del oficio y ganar algún dólar.
“Papa Jack” Laine, abandonó la música en el año 1917 montando una
herrería. Desgraciadamente no existe ninguna grabación a su nombre.
La compañía Victor, después de su intento fallido con Freddie Keppard,
siguió en la búsqueda de un grupo que reuniera los requisitos necesarios
para convertirse en el primero que grabara un disco de jazz. Al cabo de
un año, se fijaron en una banda de músicos blancos de Nueva Orleans que
en su visita a Nueva York estaba obteniendo un gran éxito en el
Reisenweber Restaurant de Columbus Circle regentado por Max Hart. El
nombre de la orquesta era Original Dixieland Jass Band, conocida también
como ODJB y todos sus miembros en algún momento formaron parte de alguna
de las bandas de “Papa” Jack Laine.
El sello Victor conocía que su competidora la Columbia Graphonome
Company había estado detrás de la ODJB para intentar grabarles un disco,
pero en las sucesivas conversaciones que mantuvieron no se alcanzó
ningún acuerdo por lo que la Columbia abandonó el proyecto.
La Victor Company se puso rápidamente en contacto con la ODJB y esta vez
sí llegaron a un acuerdo músicos y discográfica.
El 26 de febrero de 1917 la ODJB, un mes después de su première en el
Reisenweber’s, entraba en los estudios de la Victor y grababa su primer
single con dos canciones: “Livery Stable Blues” y “Dixie Jazz Band
One-Step”.
El éxito del disco fue apoteósico, llegando a vender un millón de
copias, cifra que hasta ese momento solo la habían alcanzado Enrico
Caruso y John Philip Sousa, las mega-estrellas de la compañía. Sin
embargo, un negro nubarrón se fue a cernir sobre la autoría de “Livery
Stable Blues” nada más salir el single al mercado.
En los créditos del disco aparecía compuesta e interpretada por la
Original Dixieland Jass Band, pero lo cierto es que en esta canción –
que originalmente se titulaba “Barnyard Blues” (El Blues del Corral) –
habían intervenido también en su composición otros músicos como el
clarinetista Alcide Nuñez (que aparece en la foto de “Papa” Jack Laine
que os presento. Es el segundo de pie empezando por la izquierda) y el
trompetista Ray Lopez, ambos viejos conocidos por los componentes de la
ODJB desde su paso por las marching bands de “Papa Jack” Laine allá en
Nueva Orleans.
La ODJB había registrado como suya “Barnyard Blues” y de este modo
eliminar los problemas de copyright que pudieran presentarse en el
futuro, pero el departamento de publicidad de la Victor entendió que la
palabra “corral” no era la más adecuada para formar parte del título del
tema en cuestión considerando más oportuno el término “caballerizas”
(Livery Stable), por lo que al final la canción salió al mercado como
“Livery Stable Blues”. El grave fallo que cometió tanto la ODJB como la
Victor fue no registrar este nuevo título, detalle del que se percataron
Alcide Nuñez y Ray Lopez y que rápidamente lo subsanaron registrando
ellos los derechos de propiedad de “Livery Stable Blues”.
Evidentemente la ODJB no se quedó de brazos cruzados, sino que emprendió
una batalla legal para intentar obtener el copyright del “primer tema
grabado de jazz” que acabó en los Tribunales de Justicia, en este caso
en el presidido por el juez de Chicago, George A. Carpenter, que dictó
una sentencia muy curiosa y sorprendente.
Samuel Charters en su libro, “A trumpet around the Corner. The Story of
New Orleans Jazz”, escribe: “Esta enrevesada decisión es una soterrada
reflexión de la actitud hacia el jazz que mantenían los conservadores
americanos”.
El juez en sus conclusiones argumentó lo siguiente:
“Hay una disputa entre el demandante y el demandado, dos editores, cada
uno reclama el derecho de monopolio de esta canción, de esta producción
musical. Nadie reclama los sonidos corraleros que se interpolan en la
música, nadie reclama las armonías. Solo reclama la melodía. Da la
sensación de que lo único importante, de esta presuntamente denominada
composición musical, consista en intercalar sonidos de animales y
pájaros, y yo me atrevo a decir que no existe ningún ser humano vivo que
escuchando lo que sale del tocadiscos pueda encontrar cualquier atisbo
de musicalidad en ello, sin embargo, existe un agradable ritmo que puede
invitarte a bailar, si eres joven y bailarín. Existen muy interesantes
imitaciones, pero desde un punto de vista musical incluso superan a
nuestras modernas disonancias francesas.
Por todo ello es decisión de esta Corte denegarles, a ambas partes, los
derechos de propiedad de eso que llaman música”.
Un juez conservador, enemigo del jazz, y por lo que se ve también de
Debussy y compañía, decidió que la primera canción que se grabó de la
historia del jazz fuese de dominio público.
Esta pequeña china que el juez introdujo en el zapato de la ODJB no fue
cortapisa para que el disco obtuviera una gran difusión y contribuyera
en gran medida a que esa música de Nueva Orleans fuera conocida por el
gran público, que la aceptó encantado. También esa primera grabación les
abrió, aún más, los ojos a las discográficas que se percataron de que
ese producto tenía una gran demanda por lo que los estudios de grabación
se fueron llenando de músicos de todos los colores que sacaron al
mercado multitud de canciones interpretadas al más puro estilo de Nueva
Orleans.
El hecho de que la primera grabación de una canción de jazz fuera
realizada por un grupo blanco ha dado lugar a que se hayan escrito un
motón de comentarios de todos los colores y de todos los tipos.
Voy a dejar constancia aquí el comentario que realizó el compositor,
musicólogo, trompista, director de orquesta y uno de los principales
representantes del estilo de jazz denominado “Third Steam” y de nombre
Gunther Schuller, ya que este gran músico merece todos mis respetos.
En su libro titulado, Early Jazz, Its Roots and Musical Development
(1976) podemos leer:
“La ODJB redujo la Música Negra de Nueva Orleans a una simple fórmula.
Tomaban una idea, una innovación, y la reducían a algo comprimido con un
rígido formato con el propósito de atraer a una masiva audiencia. Fue
una auténtica tontería, en aquellos primeros tiempos y en nombre del
jazz, que LaRocca y demás miembros de la ODJB trataran de hacer ver que
no sabían leer música y que por lo tanto tocaban ‘ipso facto’ frescas
improvisaciones y se inspiraban durante cada interpretación, cuando
todas sus grabaciones sin excepción muestran una exacta repetición en
todos los ‘choruses’ y un excelente grado de memorización”.
El trompeta Nick LaRocca de la ODJB se pasó toda su vida diciendo que el
jazz era cosa de blancos. Que después vinieron los negros y nos
copiaron. Yo, desde hace ya bastantes años, le otorgué a LaRocca el
título de “Bocazas Mayor” del Reino del Jazz.
Os propongo escuchar “Livery Stable Blues” grabada prácticamente 10 años
después de que lo hiciera la ODJB por la orquesta de Fletcher Henderson.
Nueva York, 28 de abril de 1927: Joe & Russell Smith, Tommy Ladnier
(tp), Benny Morton, Jimmy Harrison (tb), Don Redman, Buster Bailey (cl &
as), Coleman Hawkins (cl & ts), Fletcher Henderson (p), Charlie Dixon
(bj), Jun Cole (tu), Kaiser Marshall (d).
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DE INTERES: La 1ª Grabación de Jazz: “Livery Stable Blues”
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DE INTERES: La 1ª Grabación de Jazz: “Livery Stable Blues”

Fecha: 2020.11.12
Fuente: loslatidosdeljazz.com
Freddie Keppard nació en Nueva Orleans en 1889 y fue el más pequeño de
los seis hijos (tres nacieron muertos) de Louis Keppard y Emily
Peterson. Su hermana Mary vino a este mundo ocho años antes y su hermano
Louis uno. La profesión de su padre fue la de cocinero.
Los primeros centavos que entraron en los bolsillos de Freddie y de
Louis los consiguieron limpiando zapatos en las aceras de Nueva Orleans,
muchas de las veces frente a los salones de baile y de cabarets desde
donde les llegaban los sones acompasados de un violín o mandolina, de
una guitarra y de un contrabajo, ya que estos eran los instrumentos
típicos que portaban los músicos contratados en ese tipo de locales. Por
ello Freddie aprendió, a muy temprana edad y de forma autodidacta, a
tocar el violín y la mandolina y su hermano la guitarra.
Cuando Freddie cumplió los 16 años sus padres le regalaron una corneta y
comenzó a recibir clases de Adolph Alexander que le cundieron mucho y
bien, ya que en menos de un año fue contratado para actuar junto a la
orquesta de Johnny Brown’s Band en el Spanish Fort de Nueva Orleans,
abandonando completamente los instrumentos de cuerda.
En 1907 años organizó su propia banda a la que llamó Olympia Orchestra,
que se dedicó a actuar en actos sociales. Cinco años más tarde el
contrabajista Bill Johnson, que había abandonado Nueva Orleans en 1908
para establecerse en Los Ángeles, llamó a Freddie Keppard para que
participara en una nueva banda que estaba formando y a la que le
pusieron el nombre de Original Creole Orchestra.
Esta banda fue de las primeras, sino la primera, en pasear la música de
Nueva Orleans por todo el país y además con gran éxito, incluyendo
ciudades como Chicago o Nueva York. Durante los tres años que estuvieron
de gira Freddie Keppard brilló con luz propia y su figura se consagró
como uno de los mejores cornetas del país.
En el libro autobiográfico de Sidney Bechet titulado “Treat it Gentle”
podemos leer: “Realmente no fue hasta llegar a Nueva York cuando todo el
público, la crítica y qué se yo quién más le paraban y le preguntaban a
Freddie acerca de su ragtime. Nadie sabía qué hacer cuando escuchaba su
música. Ellos nunca habían oído algo así en sus vidas; ellos no sabían
si era para bailar, cantar o escuchar”.
La novedosa estética musical de la Original Creole Band, con Freddie
Keppard a la cabeza, no pasó desapercibida a los cazatalentos de la
Victor Phonograph Company que llevaban un tiempo tratando de elegir a la
banda idónea para grabar el primer disco que recogiera a esa música que
se había creado en Nueva Orleans y que se estaba introduciendo con
fuerza entre la población. A finales de 1915 escucharon a la Original
Creole Band en Nueva York y no les cupo la menor duda de que era la
banda perfecta para sus pretensiones.
Directivos de la Victor se pusieron en contacto con sus componentes y
les propusieron grabar un disco con cuatro canciones. Los músicos de la
Original rehusaron de plano la propuesta. Las razones que arguyeron para
tal negativa se basaron en que en una grabación quedaba plasmada toda su
sapiencia musical y cualquier músico la podría copiar y eso suponía un
riesgo que no estaban dispuestos a asumir.
Aparte de estas razones, que ahí están, parece que existieron otras en
las que el pundonor y el poderoso don dinero pesaron lo suyo, como lo
recoge Lawrence Gushee en su libro “Pionners of jazz. The Story of the
Creole Band”: “La razón más importante por la que la Original Creole
Band no grabó mientras estaba actuando en el Winter Garden de Nueva York
los primeros días de 1916 fue debido a la forma cómo fueron tratados por
los responsables de la compañía Victor. Freddie y el resto de la banda
estaban al corriente de los salarios, contratos y en general de todo lo
que concierne al mundo del show business. Ellos conocían cuántos discos
vendía Caruso y lo que le pagaban por ellos.
Por quinta vez en una noche los directivos de Victor trataron de hacerle
firmar un contrato a Keppard en el que se especificaba que él recibiría
25$ y sus compañeros 15$ por grabar los cuatro temas. Freddie le gritó
al responsable de la discográfica: “Toma ese trozo de papel y colócatelo
en el trasero. ¿Tú te piensas que yo soy un maldito loco? ¿Por qué? Yo
me gasto más en whisky en un día’”.
George Vital “Papa” Jack Laine nació en Nueva Orleans en 1873 y para
muchos estudiosos él fue el primer músico blanco de jazz. Poco o nada se
sabe sobre su familia. Aprendió de muy joven a tocar instrumentos de
percusión y el saxofón. En el año 1889 organizó su primera “brass band”
a la que denominó The Reliance Brass Band. La formación tuvo mucho éxito
y en un momento dado había cinco Reliances marchando por las calles de
la ciudad.
Entre las filas de sus diferentes bandas desfilaron más de un centenar
de músicos provenientes de familias de emigrantes de prácticamente todas
las naciones europeas, aparte de hispanos y de creoles de piel blanca
que podían pasar por blancos.
“Papa” Jack fue una especie de empresario benefactor que no le negó a
ningún músico un puesto en cualquiera de sus bandas si quería aprender
lo que él sabía del oficio y ganar algún dólar.
“Papa Jack” Laine, abandonó la música en el año 1917 montando una
herrería. Desgraciadamente no existe ninguna grabación a su nombre.
La compañía Victor, después de su intento fallido con Freddie Keppard,
siguió en la búsqueda de un grupo que reuniera los requisitos necesarios
para convertirse en el primero que grabara un disco de jazz. Al cabo de
un año, se fijaron en una banda de músicos blancos de Nueva Orleans que
en su visita a Nueva York estaba obteniendo un gran éxito en el
Reisenweber Restaurant de Columbus Circle regentado por Max Hart. El
nombre de la orquesta era Original Dixieland Jass Band, conocida también
como ODJB y todos sus miembros en algún momento formaron parte de alguna
de las bandas de “Papa” Jack Laine.
El sello Victor conocía que su competidora la Columbia Graphonome
Company había estado detrás de la ODJB para intentar grabarles un disco,
pero en las sucesivas conversaciones que mantuvieron no se alcanzó
ningún acuerdo por lo que la Columbia abandonó el proyecto.
La Victor Company se puso rápidamente en contacto con la ODJB y esta vez
sí llegaron a un acuerdo músicos y discográfica.
El 26 de febrero de 1917 la ODJB, un mes después de su première en el
Reisenweber’s, entraba en los estudios de la Victor y grababa su primer
single con dos canciones: “Livery Stable Blues” y “Dixie Jazz Band
One-Step”.
El éxito del disco fue apoteósico, llegando a vender un millón de
copias, cifra que hasta ese momento solo la habían alcanzado Enrico
Caruso y John Philip Sousa, las mega-estrellas de la compañía. Sin
embargo, un negro nubarrón se fue a cernir sobre la autoría de “Livery
Stable Blues” nada más salir el single al mercado.
En los créditos del disco aparecía compuesta e interpretada por la
Original Dixieland Jass Band, pero lo cierto es que en esta canción –
que originalmente se titulaba “Barnyard Blues” (El Blues del Corral) –
habían intervenido también en su composición otros músicos como el
clarinetista Alcide Nuñez (que aparece en la foto de “Papa” Jack Laine
que os presento. Es el segundo de pie empezando por la izquierda) y el
trompetista Ray Lopez, ambos viejos conocidos por los componentes de la
ODJB desde su paso por las marching bands de “Papa Jack” Laine allá en
Nueva Orleans.
La ODJB había registrado como suya “Barnyard Blues” y de este modo
eliminar los problemas de copyright que pudieran presentarse en el
futuro, pero el departamento de publicidad de la Victor entendió que la
palabra “corral” no era la más adecuada para formar parte del título del
tema en cuestión considerando más oportuno el término “caballerizas”
(Livery Stable), por lo que al final la canción salió al mercado como
“Livery Stable Blues”. El grave fallo que cometió tanto la ODJB como la
Victor fue no registrar este nuevo título, detalle del que se percataron
Alcide Nuñez y Ray Lopez y que rápidamente lo subsanaron registrando
ellos los derechos de propiedad de “Livery Stable Blues”.
Evidentemente la ODJB no se quedó de brazos cruzados, sino que emprendió
una batalla legal para intentar obtener el copyright del “primer tema
grabado de jazz” que acabó en los Tribunales de Justicia, en este caso
en el presidido por el juez de Chicago, George A. Carpenter, que dictó
una sentencia muy curiosa y sorprendente.
Samuel Charters en su libro, “A trumpet around the Corner. The Story of
New Orleans Jazz”, escribe: “Esta enrevesada decisión es una soterrada
reflexión de la actitud hacia el jazz que mantenían los conservadores
americanos”.
El juez en sus conclusiones argumentó lo siguiente:
“Hay una disputa entre el demandante y el demandado, dos editores, cada
uno reclama el derecho de monopolio de esta canción, de esta producción
musical. Nadie reclama los sonidos corraleros que se interpolan en la
música, nadie reclama las armonías. Solo reclama la melodía. Da la
sensación de que lo único importante, de esta presuntamente denominada
composición musical, consista en intercalar sonidos de animales y
pájaros, y yo me atrevo a decir que no existe ningún ser humano vivo que
escuchando lo que sale del tocadiscos pueda encontrar cualquier atisbo
de musicalidad en ello, sin embargo, existe un agradable ritmo que puede
invitarte a bailar, si eres joven y bailarín. Existen muy interesantes
imitaciones, pero desde un punto de vista musical incluso superan a
nuestras modernas disonancias francesas.
Por todo ello es decisión de esta Corte denegarles, a ambas partes, los
derechos de propiedad de eso que llaman música”.
Un juez conservador, enemigo del jazz, y por lo que se ve también de
Debussy y compañía, decidió que la primera canción que se grabó de la
historia del jazz fuese de dominio público.
Esta pequeña china que el juez introdujo en el zapato de la ODJB no fue
cortapisa para que el disco obtuviera una gran difusión y contribuyera
en gran medida a que esa música de Nueva Orleans fuera conocida por el
gran público, que la aceptó encantado. También esa primera grabación les
abrió, aún más, los ojos a las discográficas que se percataron de que
ese producto tenía una gran demanda por lo que los estudios de grabación
se fueron llenando de músicos de todos los colores que sacaron al
mercado multitud de canciones interpretadas al más puro estilo de Nueva
Orleans.
El hecho de que la primera grabación de una canción de jazz fuera
realizada por un grupo blanco ha dado lugar a que se hayan escrito un
motón de comentarios de todos los colores y de todos los tipos.
Voy a dejar constancia aquí el comentario que realizó el compositor,
musicólogo, trompista, director de orquesta y uno de los principales
representantes del estilo de jazz denominado “Third Steam” y de nombre
Gunther Schuller, ya que este gran músico merece todos mis respetos.
En su libro titulado, Early Jazz, Its Roots and Musical Development
(1976) podemos leer:
“La ODJB redujo la Música Negra de Nueva Orleans a una simple fórmula.
Tomaban una idea, una innovación, y la reducían a algo comprimido con un
rígido formato con el propósito de atraer a una masiva audiencia. Fue
una auténtica tontería, en aquellos primeros tiempos y en nombre del
jazz, que LaRocca y demás miembros de la ODJB trataran de hacer ver que
no sabían leer música y que por lo tanto tocaban ‘ipso facto’ frescas
improvisaciones y se inspiraban durante cada interpretación, cuando
todas sus grabaciones sin excepción muestran una exacta repetición en
todos los ‘choruses’ y un excelente grado de memorización”.
El trompeta Nick LaRocca de la ODJB se pasó toda su vida diciendo que el
jazz era cosa de blancos. Que después vinieron los negros y nos
copiaron. Yo, desde hace ya bastantes años, le otorgué a LaRocca el
título de “Bocazas Mayor” del Reino del Jazz.
Os propongo escuchar “Livery Stable Blues” grabada prácticamente 10 años
después de que lo hiciera la ODJB por la orquesta de Fletcher Henderson.
Nueva York, 28 de abril de 1927: Joe & Russell Smith, Tommy Ladnier
(tp), Benny Morton, Jimmy Harrison (tb), Don Redman, Buster Bailey (cl &
as), Coleman Hawkins (cl & ts), Fletcher Henderson (p), Charlie Dixon
(bj), Jun Cole (tu), Kaiser Marshall (d).
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