D'Cuba Jazz
Sábado, 28 de Agosto, 2021
Alfredo Rodríguez cruzó la frontera desde México hacia Estados Unidos
con solo 22 años, en 2009. Quincy Jones había percibido en él un gran
futuro como músico y le propuso ficharlo en su compañía. Le prometió un
contrato y acompañarlo en el desarrollo de su carrera. Actualmente es
uno de los jazzistas cubanos de mayor empuje a nivel mundial y se
presenta habitualmente en los circuitos de más relumbre dentro de ese
género. Ha compartido escenario con un rosario de instrumentistas que
han hecho historia dentro del jazz y ha publicado más de cuatro discos
ponderados por prestigiosos críticos y revistas de música. Incluso, uno
de sus álbumes, /The invasion parade/, resultó nominado a un premio
Grammy en 2015.
Alfredo arribó esta semana a los 35 años. Publicó una foto de una parte
de la celebración, que fue compartida por cientos de cubanos en las
redes sociales. En la imagen se veía al joven pianista, hijo del popular
cantante cubano Alfredo Rodríguez, junto a astros como Paul McCartney,
Joe Walsh, Jeff Lyne y el propio Quincy Jones. “Compartir con gente así
siempre es increíble.* *No solo porque sean celebridades, sino porque
admiro mucho a esos artistas. Los Beatles son algo increíble y Paul
también. Haber tocado esa noche para ellos fue muy gratificante. Les
escuché hablar sobre historias y situaciones que han vivido juntos.
Quincy con Paul y ambos con Los Beatles. Escuchar todas esas historias
es increíble. Ellos oyeron un poco de mi música. Son gente muy normal.
Muchas veces idolatramos a los artistas y los ponemos en un pedestal,
pero todos somos seres humanos con nuestros rasgos buenos y malos”, me
cuenta Alfredo sobre esa foto, de la que mucho se ha hablado entre los
melómanos cubanos.
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2020/10/alfredo-quincy-mccartney-web-vistar.jpeg>
El músico asegura que su vida, desde que salió de Cuba en el 2009, ha
sido un aprendizaje. Me lo dice vía Whatsapp, mientras recordamos la
entrevista que le realicé hace varios años en el apartamento de su
abuela, en un edificio de Centro Habana, cerca del malecón habanero.
“Miro atrás y realmente estoy muy agradecido de haber podido aprender un
poco de todos esos grandes músicos a mis 35 años”, me dice.
/*¿Cómo fue el encuentro con estas leyendas? ¿Hablaron sobre Cuba?*/
No mucho, la verdad. No estuve toda la noche con ellos, pues tenía que
irme porque tenía una grabación. Toqué para ellos y hablamos un poco de
Cuba. Paul sabe de Cuba y Quincy también, aunque no la conocen tanto
como nosotros. Hablamos de músicos cubanos. Quincy siempre menciona la
época de Celia Cruz, de Machito, de Chano Pozo. Siempre habla de esos
músicos con todo el mundo. Paul fue muy receptivo y sabía muchas cosas
de Cuba.
Es interesante que muchas personas en el mundo, con tantos logros,
conozcan de nuestra cultura, a pesar de que somos un país muy pequeño.
Nuestra cultura es muy rica y se siente así en cualquier parte. Yo mismo
lo he notado en el mundo del jazz. Un músico cubano siempre es aceptado
en cualquier parte. Creo que es por la tradición de tantos años, en que
los músicos cubanos han puesto el listón tan alto. Pienso que es por
eso. Hay mucha gente que escucha tu propuesta si eres cubano. Para otros
músicos de otras partes no es así y les resulta muy difícil simplemente.
Los cubanos se han conectado muy fuerte en el mundo del jazz y de la
/world music/. Es algo muy hermoso, la verdad.
/*Durante una entrevista anterior, me dijiste que era muy difícil para
los músicos cubanos fuera de Cuba presentarse en la Isla. ¿Esa realidad
ha cambiado? */
En mi caso ha sido complicado. Me ha sido muy difícil tocar en Cuba de
la manera que lo quiero hacer. Estoy loco por ir a Cuba porque es mi
país, la nación donde nací y explica lo que soy en muchos aspectos. Pero
quiero hacer las cosas a mi manera. No quiero que nadie me diga dónde
tengo que tocar, con quién tengo que tocar y que me pongan restricciones
y restricciones. Realmente esa fue una de las razones por las que no
estoy físicamente en Cuba. Es por las restricciones, por las trabas que
usualmente nos ponen a algunos artistas.
Lo que me pasó en el Día Internacional del Jazz fue una experiencia muy
desagradable para mí. Tengo una personalidad muy positiva y las cosas
feas no me entran, pero ese tipo de vivencias dañan a mucha gente. A ese
concierto iba mi manager, mi mentor, Quincy Jones, y un montón de amigos
como Richard Bona y Esperanza Espalding. Mi nombre estaba escrito en el
programa de participantes y de pronto percibí que no era bienvenido en
un concierto como ese. Por eso no fui.
Todas las cosas en Cuba están organizadas por las mismas personas
usualmente y es complicado para mí ceder y creer. ¿Cómo voy a creer que
pueda hacer un concierto grandísimo y tenga que pasar por ese mismo
filtro que todos conocemos? Estoy cansado de escuchar historias de esa
manera. Me encantaría tocar para el pueblo cubano. Mi bandera está
conmigo en todos los lugares donde toco y los cubanos van a verme. Pero
siento que en mi país es donde más trabajo me cuesta tocar. Por eso
prefiero pasar la página y seguir, hasta que vea que existe una apertura
de verdad y una oportunidad para mí.
Veo que hay otros artistas que van, pero cada persona es un mundo. No
conozco las relaciones que tiene cada cual con Cuba, con el gobierno
cubano, no tengo idea. Por eso prefiero hablar de mi situación. Lo que
te puedo decir es que los cubanos siempre están conmigo. Cuba está
conmigo y es una pena para mí y para los cubanos que están en Cuba, que
no podamos disfrutar juntos en el aspecto musical. Mi misión es ser
quien soy y yo soy Cuba en muchos aspectos. Quiero llevar el nombre de
mi país, de mis raíces y el mío a lo más alto. Espero que en un futuro
cercano mi música llegue a Cuba de la manera que yo quiero que llegue:
yo tocando ahí en un concierto para mi pueblo.
/*¿Sabes qué impidió realmente tu presencia en la celebración del Día
Internacional del Jazz en Cuba?*/
Lo que yo sé es que todo lo hicieron a través de mi compañía. Si
contactaron a Quincy, contactaron a mi manager, que es el mismo. Lo
hicieron todo con el instituto Thelonious Monk y Herbie Hancock, que es
el promotor de esa celebración. Entonces me invitaron a mí porque era
algo normal que, si iban todos esos grandes músicos, fuera con ellos.
Participo en todos los conciertos que hacemos en este tipo de
celebraciones. Voy con Quincy a todos lugares donde hace conciertos grandes.
En este caso, iban a Cuba los músicos con los que toco habitualmente. De
pronto, vi que mi nombre estaba en el programa, pero en Cuba no se
mencionaba en los preparativos. En mi país nunca se sabe quién es el que
te dice que no. Son genios en eso. No hay claridad ni nadie saca la cara
diciendo “Alfredo no puede venir a Cuba”, pero me di cuenta de que mi
nombre era cada vez más eliminado. Entonces me entero de situaciones en
las que se dice, por ejemplo, que Alfredo no puede tocar en la gala
grande que saldrá por televisión o en la que estarán los cubanos que
viven en Cuba, junto a los norteamericanos.
Entonces decido no ir porque, si yo no me acoplo a esas regulaciones
fuera de Cuba, cómo lo voy a hacer en mi país. No lo puedo hacer cuando
el gobierno cubano me dice dónde puedo tocar y dónde no, especialmente
cuando se trató de los lugares en que lo harían mis compatriotas y mis
mentores. En Cuba te hacen irte en todos los aspectos. Me fui
físicamente porque una persona como Quincy Jones me ofreció tocar en un
montón de festivales, hacerme un contrato. ¿Qué joven de cualquier parte
del mundo desecharía una oferta como esa? Pero no me botes de Cuba de
esa manera.
No tengo necesidad de vivir de la política para ganar dinero. No tengo
necesidad de andar por ahí diciendo lo malo y lo bueno que tiene Cuba
para hacer mi carrera y ser /trending /en las redes sociales. Cuando he
dicho algo, lo he hecho de corazón y no para obtener ningún dinero. Lo
que más le gusta a la gente es cuando pongo mi música. Me incomoda mucho
que mi país sea el único que me rechace.
No le he hecho daño a nadie. Soy un tipo transparente y puro y no hablo
mal de las personas. Las situaciones que son malas, las evito
completamente. No entiendo cómo nadie tiene la curiosidad ni ningún
periódico o televisora en Cuba se interese en entrevistarme. Me gustaría
que algún programa en Cuba me dijera que tengo las puertas abiertas para
mostrar mi música. No entiendo cómo la gente que está en la Isla no
menciona a su compatriota. He creado para Cuba; cuando me presento en
cualquier lugar, el programa dice “pianista cubano”. No me siento
norteamericano. Le estoy agradecido a esta nación por todas las
oportunidades que me ha dado, pero soy cubano. Mi nombre está así en
todas partes. Es ilógico que esto siga pasando en Cuba conmigo.
/*¿Formalmente no has recibido invitación de alguna institución cubana
para presentarte en Cuba?*/
Recibo invitaciones de amigos, que son jóvenes que hacen mucho por la
cultura cubana, aunque a veces no los dejan. Tratan de llevar músicos
cubanos radicados fuera de la Isla para hacer proyectos. Muchos me han
dicho que van a averiguar por mí para llevarme a Cuba y en esa
conversación se queda todo. Algo está pasando conmigo que no conozco. Me
imagino que todo se caiga cuando alguien recibe una llamada o un correo,
porque así es como funciona. Ahora mismo, si recibo una invitación, me
costará creer que tenga detrás buenas intenciones, por la desconfianza
que ya tengo. Si en algún momento vuelvo a Cuba a tocar, me gustaría
hacer algo bien hecho. No llegar y tocar en cualquier lado y sentirme
mal y denigrado.
/*Desde que Quincy Jones te “descubrió”, has mantenido una estrecha
relación con él, incluso has dicho que son amigos. ¿Cómo se ha forjado
ese vínculo? */
Ha sido increíble. Desde el principio, Quincy yo y tuvimos una química y
una gran energía. Muy bonita y natural. Nuestra relación ha sido muy
orgánica y espontánea. No sé muy bien describir cómo nació esa amistad.
Él sintió una afinidad por lo que yo estaba tocando y, desde ese
momento, he sido uno sus músicos elegidos. No sé por qué. Debe ser
porque le gusta mi música. Me siento muy afortunado. Llevo más de diez
años trabajando con su compañía. Fui el primer artista que firmó su
empresa después de un montón de años durante los que Quincy no firmaba a
nadie. Ahora hay un montón de artistas increíbles en la compañía. Creo
que fui un impulso para que eso empezara. El mánager de Quincy es un
muchacho joven, mi amigo.
Llegué con 22 años a los Estados Unidos. A esa edad uno siempre tiene un
hambre de éxito, necesidad de que la gente escuche lo que uno hace.
Entonces los dos empezamos a crear con tremenda energía. Si tengo la
suerte de vivir 40 0 50 años, va a ser una experiencia muy linda
recordar ese tiempo. Estoy tratando de disfrutarlo lo más que pueda y
absorber todas las enseñanzas de ese gran genio que es Quincy. Soy el
único cubano en su compañía.
*/¿Ha peligrado alguna vez tu amistad con Quincy? Varios músicos me han
asegurado que es un hombre con una personalidad muy fuerte./ *
Es una persona que se guía por sus principios y su honestidad hacia la
música. Él siempre ha creado música buena en todos los géneros y lo ha
logrado con éxito. Eso ya es algo increíble. Hay mucha gente que crea
música buena y le cuesta trabajo tener éxito. Hay muchos factores que
tienen que alinearse para tener un producto bueno, con energía positiva,
y que triunfe. Él se rige por su honestidad hacia la música, y el rigor.
En mi humilde experiencia de diez años trabajando y conviviendo con él,
pues nos pasamos horas y horas en el estudio y viajando, te puedo decir
que es una persona extremadamente humilde.
De todas las celebridades que he conocido, es el artista que más le
dedica tiempo a la gente que no conoce, a la gente de la que sabe que
solo va a obtener admiración y respeto. Eso para mí vale mucho porque
mis padres me lo inculcaron. La música es extremadamente importante,
pero tu humanidad tiene que estar ligada a esa música, pues es un
reflejo de lo que eres como persona. Quincy es tal vez un poco fuerte
cuando se enfrenta a las grabaciones, pero es muy amable. Es la persona
más amable, entre todas las celebridades que he conocido, que son
bastantes. Ciertamente es una persona increíble”.
/*¿Cuál es el mejor consejo que te ha dado para la música y la vida?*/
No sé si consciente o inconscientemente, pero lo que más he aprendido de
él es que, cada vez que me acuesto, debo hacerlo con la certeza de que
estoy haciendo lo que quiero hacer. Es importante entender que tenemos
una sola vida y es corta. Hay que disfrutar sin herir a los demás, echar
palante sin quitar a los demás y forjarse un camino individual a través
del sacrificio, la pasión, la alegría y no de las tristezas. Hay gente
que desafortunadamente hace carrera a través de lo negativo, lo triste.
Quincy me ha enseñado que en la unión está la fuerza. Quincy ha luchado
mucho por la unión de los países, de las razas. Ahí está bien patentado
en proyectos como “We are the world”. El único que podía hablar logrado
algo como eso era él. Logró unir a tantas estrellas y tantos egos en
medio de tantas cosas que los artistas tienen por dentro. Los artistas
viven muchas situaciones complicadas en su carrera, que influyen su
personalidad. Por eso creo que hay que entenderlos. Ese proyecto habla
mucho de lo que es Quincy. He tratado humildemente de seguir sus pasos
en el nivel que me corresponde y brindar amor a las personas a través de
la música y de lo que hago.
/*¿Crees que dentro de tu repertorio haya un disco que resuma mejor tu
personalidad?*/
Todos han tenido una historia diferente. El primer disco fue con música
que grabé en el Amadeo Roldán y en el ISA. Además, hice 3 o 4 canciones
en Estados Unidos. Hay una, llamada “Cruzando la frontera”, que fue lo
que hice para ingresar a este país. Hay un poco de la mezcla de lo que
aprendí en Cuba y mis primeros meses en Estados Unidos. El segundo disco
es un reencuentro con mis raíces. En ese álbum, todas las canciones
tienen una influencia fuerte de la música cubana. Hay música relacionada
con la santería. Precisamente en ese disco conocí a Pedrito Martínez,
quien cantó en dos temas que escribí. Hay son, timba, boleros, changüí,
muchos géneros de Cuba que ya comenzaba a extrañar. Llevaba como cinco
años en Estados Unidos y extrañaba mucho a Cuba. Buscaba mucha
información de la música cubana que no pude conocer allá. /Tocororo/ es
ya una apertura al mundo. Ahí está el Alfredo que había conocido muchos
países y artistas diferentes. En ese momento, estaba viviendo un proceso
de transculturación increíble. En ese disco aparecen músicos de India,
España, Líbano, Estados Unidos y Bulgaria.
/The Little dream/, por su lado, es una confirmación de la obra con mi
trío, con el que toqué durante casi diez años. Actualmente lo seguimos
haciendo, aunque he parado un poco ese trabajo, debido a las exigencias
de otros proyectos.
/*Es muy interesante el resultado del disco Duologue, junto a Pedrito
Martínez. */
Es el resultado de haber tocado varios años con Pedrito. Me encantan su
obra, su música y su esencia como ser humano. Este disco a dúo me
pareció bastante atrevido. Me parecía un reto grande. Él venía de un
cuarteto y yo de un trío. En este disco, Pedrito canta y yo también lo
hago. Escribió la mayoría de las letras y yo compuse toda la música.
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2020/10/pedrito.jpg>
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2020/10/pedrito.jpg> Alfredo
y Pedrito Martínez. Foto: Anna Webber.
/*¿Qué repercusión ha tenido en tu obra la pandemia por el coronavirus,
que según conozco, te obligó a cancelar el resto de los conciertos que
tenías programados en Europa?*/
En el momento más grande de la pandemia, estuve por Europa. Ahora, con
la tecnología, uno puede hacer colaboraciones con distintos amigos
alrededor del mundo. Esa es una las cosas que más me he dedicado a
hacer, además de reunirme con amigos, respetando siempre las medidas
sanitarias de seguridad. Ahora la salud es más importante.
No toco en vivo desde marzo. He pospuesto muchas fechas. Tenía una gira
en abril y otra grandísima en julio y agosto. Ahora mismo debería estar
tocando en Europa y Estados Unidos. En Estados Unidos, el asunto para
tocar está un poco más difícil. Ahora supuestamente debería tener una
gira por Europa con Richard Bona, con quien tengo un dúo. Vamos a hacer
conciertos en noviembre en Francia y Polonia, entre otros países. Vamos
a ver si se concreta y no tenemos que posponerlo.
La parte más linda de esta etapa es que he pasado mucho tiempo con mi
niña de un año. Mi vida es viajar constantemente y me iba a perder mucho
de su crecimiento inicial. Ha sido muy lindo estar con ella durante este
tiempo. Ha sido mi refugio para seguir adelante, porque esto ha sido muy
difícil para todos. Pero para los músicos, estar encerrados en una casa,
sin tocar, es bien complicado. Los niños siempre dan energía y cosas muy
lindas. Para mí ha sido muy gratificante estar con ella durante estos
meses y no tener que estar fuera de mi casa.
Tengo dos proyectos para el año que viene, quiero sacar dos discos
diferentes. En este mismo momento, estoy en conversaciones con la
disquera porque ya tengo la música muy avanzada. Me gustaría grabar
pronto. Tengo la idea de hacerlo a fines de este año o a principios del
que viene. Me tienen realmente ilusionado estos dos proyectos. Aparte de
eso, siempre estoy inventando cosas para mis redes sociales. Cuelgo
canciones para entretenerme y para entretener a mi público también.
/*¿Podremos escuchar en estos nuevos discos la misma línea creativa que
has seguido desde tus inicios o habrá un punto de ruptura con tu trabajo
anterior? */
Lo que he hecho con mi carrera es un seguimiento de todo lo que he ido
aprendiendo en Cuba y fuera de Cuba. Mi música al final refleja lo que
soy yo. Ahora mismo soy un montón de cosas diferentes. Mis principios
siempre van a estar en mi música; Cuba también siempre estará ahí, y
todo lo que estoy viviendo. Todo depende de lo que cada persona
considere que es Cuba o el mundo y la música. Creo que esos discos serán
un seguimiento a mi vida, a mi carrera, a la pandemia, que también ha
impactado en mi carrera de manera muy fuerte. Nunca dejaré mis raíces
atrás, eso es lo que yo soy. Llevo a Cuba siempre en mi sangre, donde
quiera que vaya. Esa pertenencia está reflejada en toda la música que
hago. El jazz siempre ha impactado en mi música rotundamente, y en mí.
De ahí que el carácter de improvisación siempre estará presente en mi
música.
Dicho esto, hay muchos géneros que me gustan. Desde pequeño, he
incursionado en varios frentes, incluyendo la música que hacía con mi
papá, con quien toqué varias veces en Cuba. La música popular me
encanta. Llevo varios años publicando temas de timba en mis redes
sociales. Me gusta, como te dije, toda la música. No la separo en jazz,
timba o música clásica. De hecho, en los videos de timba que hago llevo
un poco las canciones hacia la música clásica. Otras canciones como
«Balada para Richard Clayderman» también las he llevado a la timba y mis
amigos me han dicho que estoy loco. Realmente me divierto haciendo eso.
Alfredo Rodríguez. Foto: Robert Ifarrelli.
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2018/11/alfero-rdguez.jpg>
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2018/11/alfero-rdguez.jpg>
Alfredo Rodríguez. Foto: Robert Ifarrelli.
También mi experiencia viene dada por los músicos con que toco. Trato de
rodearme de artistas a los que admiro y considero estrellas increíbles
en lo que hacen. No soy de los que les dicen a los demás lo que tienen
que hacer en un disco o en un escenario. Si llamo a un músico, es para
que traiga lo especial de su mundo al mío. Siempre que hago un disco, es
con la expectativa de ver lo que aportan los músicos, aparte de que ya
tenga una idea de lo que quiera hacer.
/*¿Has notado grandes cambios en tu personalidad desde que saliste de
Cuba?*/
He cambiado mucho, porque iba a cambiar, y porque también la vida me ha
hecho cambiar. La música y la persona van de la mano. Del muchacho que
era cuando estaba en el Amadeo y el ISA conservo la misma esencia, las
mismas ganas. Siempre me acuerdo de una anécdota. Estaba con Gastón Joya
y Michael Olivera (con quienes tenía mi trío en Cuba) en el Gato Tuerto
de La Habana. Solo había una persona y nosotros tocábamos como si
estuviéramos tocando el último concierto de nuestras vidas. Es uno de
los recuerdos más lindos que tengo. Estábamos sudando como locos y
éramos súper jóvenes. Esas ganas las tengo todavía, hermano. Cuando subo
al escenario, lo hago como si fuera mi último día ahí. Ojalá pueda
mantenerme así.
Es difícil porque uno se va haciendo más viejo y el físico se lo siente.
Pero hoy sigo tocando con la misma energía de siempre. Ese Alfredo
Rodríguez nunca ha desaparecido, aunque ha cambiado. Mi vida ha cambiado
y he incorporado cosas nuevas a mi música. Creo que estando en Cuba no
lo iba a lograr. Simplemente porque es otro lugar y tiene otra forma de
vida y de ver las cosas, sobre todo en el momento en que yo lo viví.
Veo mucha gente que me escribe desde Cuba para decirme que les gusta mi
música. Cuando estaba en Cuba, era bien difícil saber lo que pasaba en
el mundo. Espero que los jóvenes que están en Cuba se estén nutriendo de
lo que pasa en el mundo. No voy a pensar cómo sería yo si estuviera en
Cuba, porque es una imagen que no existe. Mi vida ha cambiado, pero la
parte con la que me quedé es que todo lo que he hecho ha sido bajo mi
convicción y la influencia de lo que soy, musicalmente, y en toda la
vida. Todas mis decisiones las he tomado para lograr lo que soy. Espero
conservar eso toda mi vida. Pienso mantenerme sin sacrificar mis
principios ni mi honestidad, por dinero o cosas materiales y banales.
/*¿Alguna vez te has sentido asfixiado por las exigencias de tantas giras?*/
Nunca he sentido que ha sido demasiado. Soy bastante trabajador y muy
emprendedor. Al contrario: me encanta el escenario y estoy loco por
subirme de nuevo. Siento que mi misión en el mundo es hacerlo y darle a
la gente lo que soy. Me siento muy gratificado cuando las personas
vienen hacia mí riéndose o llorando. Hay mucha gente que se me ha
acercado llorando, porque se emocionan con mi música. Eso me llena de
energía para seguir.
/*¿Consideras que hay algo que frene una mayor expansión de la música en
Cuba?*/
Situaciones como las que me han pasado a mí les han pasado a muchos
otras artistas. Eso no hace crecer la cultura. En dependencia de lo que
tú eres, la gente será contigo. Lo que me cuesta trabajo es ver cómo a
veces se frena lo positivo. Eso pasa en cuestiones de música y arte en
general. Hemos estado muchos años sin poder decir lo que queremos. Nos
merecemos elegir lo que queremos y no lo que nos dicen otras personas.
Es una tarea de los músicos y artistas poner su granito de arena y
hablar sobre lo que no están de acuerdo. Creo que juntos se pueden
lograr cosas mejores de las que se están logrando.
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2019/12/jazz-kaloian7.jpg>
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2019/12/jazz-kaloian7.jpg>
Alfredo Rodríguez. Foto: Kaloian.
/*La escena cubana del jazz y de la música cubana en general tiene un
amplio reconocimiento internacional. ¿Cómo valoras la creación musical
en Cuba, a pesar de la consabida falta de recursos que la afectan? */
Los músicos contemporáneos conmigo son increíbles, tanto en Cuba como
fuera de Cuba. El piano ha sido por muchos años líder en el jazz y en
otras vertientes de la música. Los pianistas tienen más carrera fuera y
dentro de Cuba que otros instrumentistas. Veo videos de amistades mías y
de otros muchachos que tocan muy bien. En Cuba la gente respira música.
Eso es algo que no se le puede quitar al cubano. La gente toca de forma
natural. No tienes que ir a la escuela para ser un buen músico. Es
decir, para informarte sobre lo que es la música clásica y aprender a
leer, sí, pero para llevar la música adentro e interpretarla no hay que
ir a la escuela. En las calles están los rumberos, el folclor, y no han
ido a la escuela. Eso no pasa en muchos países. Cuba nunca dejará de
convivir con la música. Lo que se difunde depende de los medios, del
gobierno, del pueblo. Estoy convencido de que seguirán saliendo músicos
increíbles desde Cuba.
/*Hace varios años, hablamos de las relaciones culturales entre Cuba y
Estados Unidos, en el contexto del mandato de Obama. ¿Cómo percibes el
actual clima político y cultural entre ambos países? */
Cuando Obama era presidente de Estados Unidos, hubo una apertura muy
grande. Los músicos venían para acá y los norteamericanos iban para
Cuba. En ese momento, también te comenté sobre mi situación, la cual no
ha cambiado. Los cubanos que viven en Cuba podían venir y tocar y hacer
un contrato, pero yo no podía ir a Cuba a hacer lo mismo. Por eso para
mí, como te dije, el contexto no ha cambiado mucho. En otro sentido sí
ha cambiado, porque antes venían muchos músicos cubanos para Estados
Unidos, a los cuales veía constantemente. Y estaba muy bien que los
norteamericanos fueran a tocar a Cuba. Había mucho más intercambio y
los cubanos tenían más posibilidades de ver lo que estaba pasando fuera.
/*¿Cómo observas Cuba desde Estados Unidos?*/
Veo que muchos amigos músicos están compartiendo su música. Ahora puedo
ver más lo que pasa allá musicalmente. Muchos amigos están conectados en
Facebook e Instagram y me entero de lo que está pasando. Antes tenía que
ir a Cuba para enterarme, pero ahora desde aquí escucho lo que sucede.
/*En los últimos tiempos, se ha notado un mayor nivel de beligerancia
entre los cubanos, por opiniones cruzadas en las redes sociales. ¿De qué
forma has percibido esa situación? */
Me parece muy bien que las personas tengan una voz y que digan sus
opiniones en cuanto a música, política, cualquier cosa. Creo que es
bueno para la humanidad. Como en todos los aspectos, existe lo negativo
y lo positivo. Lo negativo tiene más facilidades de llegar a la gente
porque, desafortunadamente, el mundo funciona así desde siempre. Si hay
una explosión en la calle, todo el mundo estará centrado en eso, pero si
sale una persona pidiendo un abrazo, es muy difícil que alguien se lo
dé. Muchas personas se aprovechan de esto para tener más audiencia
porque solo les importa eso. Mucha gente se aprovecha del contenido
negativo para ser famosa. Hay gente que juega a ese juego…. Y muchos les
contestan luego y se forma un caos. Pero esto es solo mi opinión.
Estoy de acuerdo totalmente con la libertad de expresión, pero me
gustaría más respeto y que la gente tuviera intenciones buenas y que no
se dejara guiar solo por el dinero.
/*¿Cómo es tu relación con tu padre?*/
Hablo todos los días con mis padres y con mi hermano. Mi papá nunca
quiso irse de Cuba, pertenece a una generación diferente. Salí de Cuba
jovencito, sin una carrera grande y sin ser una persona famosa.
Mi papá es una persona extremadamente popular entre el público cubano.
Para él, fue muy difícil irse de Cuba. Cuando vine para Estados Unidos,
él tenía un contrato en México porque escribía para un periódico y tenía
un contrato de televisión en ese país. Entonces, cuando me fui para
Estados Unidos, él también decidió irse. Él sentía que, por las leyes en
ese momento, iba a ser casi imposible vernos si se quedaba en Cuba con
mi mamá. Entonces se queda en México como dos años y después decidió
venir para Estados Unidos. Mi hermano vino antes que mis padres. Ellos
ya no tenían ningún hijo en Cuba. Mi papá tiene una familia muy pequeña.
Mis abuelos fallecieron cuando yo era un niño de cinco o seis años. Él
no tiene hermanos y somos una familia muy reducida. Nada más que nos
tiene a mi hermano y a mí, y algunos primos lejanos. Por eso decidió salir.
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2020/10/alfre.jpg>
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2020/10/alfre.jpg> El
pianista junto a su padre, el popular cantante Alfredo Rodríguez. Foto:
Zafra Media.
/*¿Has sentido nostalgia por lo que dejaste en Cuba?*/
En Cuba era un mataperro. Me sentaba en mi piano durante cuatro horas,
pero cuando terminaba, me iba para la calle a jugar fútbol en el parque,
me subía en los árboles. No era un niño bitongo. Viví mi infancia muy
intensamente, jugué mucho con mis amiguitos. Esas son cosas que nunca
vuelven. Cuando regreso a Cuba, trato de buscar a mis amigos, pero ya no
están. Siento que vuelvo a mi origen, pero ese ya no es mi lugar. No
está mi gente, ni mis amigos y tampoco es la misma Cuba. Eso también le
pasa a mi papá. Siempre me habla de la Cuba de los años 50 y 60, cuando
él era niño. Sabe que eso tampoco va a volver. En cualquier país, una
década marca una diferencia abismal. La gente cambia, y la tecnología y
la información también. Mientras mayor edad tenemos, más nos cuesta
adaptarnos a los cambios.
En Estados Unidos pasa igual. A las personas mayores les cuesta trabajo
entender qué es un IPhone 10, pero los niños saben andar en la
computadora perfectamente. Hay que tratar de vivir con eso y no quedarse
en el pasado. Siento nostalgia por la Cuba que viví, por mis años en la
escuela Manuel Saumell, por mis amigos. Tuve una infancia muy feliz. Mis
padres siempre nos trataron de guiar por el camino de la honestidad y la
alegría. Siento que fuimos muy afortunados. Mi hermano quiso en un
momento seguir mis pasos, pero lo “plancharon” en las pruebas de música.
Tenía unas aptitudes manuales increíbles para la pintura y otras artes,
pero no las aprovechó. Ahora es un hombre de negocios muy exitoso en
Estados Unidos y estoy muy orgulloso de él.
/*¿Cómo te gustaría que fuera el futuro de Cuba?*/
Me gustaría que las personas tuvieran una voz y un voto en cuanto a
todos los aspectos. Como seres humanos libres, cada persona necesita una
voz y decir lo que quiera. Me gustaría que Cuba fuese un país que, sin
perder nuestra cultura, nuestras raíces, estuviera mucho más abierto a
lo que pasa en el mundo entero. Cuba es una isla hermosa, llena de gente
linda, que necesita cambios, y nuevos problemas. Hemos vivido con los
mismos problemas durante muchos años y ya necesitamos nuevos problemas.
Siempre digo lo mismo. En todos lados hay problemas, pero nosotros
necesitamos uno nuevo. Me gustaría que Cuba fuera para adelante, con
nuestras propias decisiones, que fuera un país donde yo pueda organizar
mi propio concierto, como hago en todo el mundo y no tenga que enfrentar
mil trabas para hacerlo. Realmente tengo muchas ganas de tocar en Cuba y
que todos nos demos un abrazo.
Inicio
/
De Buena Tinta
/
Entrevista con el pianista cubano Alfredo Rodríguez
NOTICIAS
Entrevista con el pianista cubano Alfredo Rodríguez

Por: Michel Hernández
Fecha: 2020.10.30
Fuente: OnCuba
Alfredo Rodríguez cruzó la frontera desde México hacia Estados Unidos
con solo 22 años, en 2009. Quincy Jones había percibido en él un gran
futuro como músico y le propuso ficharlo en su compañía. Le prometió un
contrato y acompañarlo en el desarrollo de su carrera. Actualmente es
uno de los jazzistas cubanos de mayor empuje a nivel mundial y se
presenta habitualmente en los circuitos de más relumbre dentro de ese
género. Ha compartido escenario con un rosario de instrumentistas que
han hecho historia dentro del jazz y ha publicado más de cuatro discos
ponderados por prestigiosos críticos y revistas de música. Incluso, uno
de sus álbumes, /The invasion parade/, resultó nominado a un premio
Grammy en 2015.
Alfredo arribó esta semana a los 35 años. Publicó una foto de una parte
de la celebración, que fue compartida por cientos de cubanos en las
redes sociales. En la imagen se veía al joven pianista, hijo del popular
cantante cubano Alfredo Rodríguez, junto a astros como Paul McCartney,
Joe Walsh, Jeff Lyne y el propio Quincy Jones. “Compartir con gente así
siempre es increíble.* *No solo porque sean celebridades, sino porque
admiro mucho a esos artistas. Los Beatles son algo increíble y Paul
también. Haber tocado esa noche para ellos fue muy gratificante. Les
escuché hablar sobre historias y situaciones que han vivido juntos.
Quincy con Paul y ambos con Los Beatles. Escuchar todas esas historias
es increíble. Ellos oyeron un poco de mi música. Son gente muy normal.
Muchas veces idolatramos a los artistas y los ponemos en un pedestal,
pero todos somos seres humanos con nuestros rasgos buenos y malos”, me
cuenta Alfredo sobre esa foto, de la que mucho se ha hablado entre los
melómanos cubanos.
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2020/10/alfredo-quincy-mccartney-web-vistar.jpeg>
El músico asegura que su vida, desde que salió de Cuba en el 2009, ha
sido un aprendizaje. Me lo dice vía Whatsapp, mientras recordamos la
entrevista que le realicé hace varios años en el apartamento de su
abuela, en un edificio de Centro Habana, cerca del malecón habanero.
“Miro atrás y realmente estoy muy agradecido de haber podido aprender un
poco de todos esos grandes músicos a mis 35 años”, me dice.
/*¿Cómo fue el encuentro con estas leyendas? ¿Hablaron sobre Cuba?*/
No mucho, la verdad. No estuve toda la noche con ellos, pues tenía que
irme porque tenía una grabación. Toqué para ellos y hablamos un poco de
Cuba. Paul sabe de Cuba y Quincy también, aunque no la conocen tanto
como nosotros. Hablamos de músicos cubanos. Quincy siempre menciona la
época de Celia Cruz, de Machito, de Chano Pozo. Siempre habla de esos
músicos con todo el mundo. Paul fue muy receptivo y sabía muchas cosas
de Cuba.
Es interesante que muchas personas en el mundo, con tantos logros,
conozcan de nuestra cultura, a pesar de que somos un país muy pequeño.
Nuestra cultura es muy rica y se siente así en cualquier parte. Yo mismo
lo he notado en el mundo del jazz. Un músico cubano siempre es aceptado
en cualquier parte. Creo que es por la tradición de tantos años, en que
los músicos cubanos han puesto el listón tan alto. Pienso que es por
eso. Hay mucha gente que escucha tu propuesta si eres cubano. Para otros
músicos de otras partes no es así y les resulta muy difícil simplemente.
Los cubanos se han conectado muy fuerte en el mundo del jazz y de la
/world music/. Es algo muy hermoso, la verdad.
/*Durante una entrevista anterior, me dijiste que era muy difícil para
los músicos cubanos fuera de Cuba presentarse en la Isla. ¿Esa realidad
ha cambiado? */
En mi caso ha sido complicado. Me ha sido muy difícil tocar en Cuba de
la manera que lo quiero hacer. Estoy loco por ir a Cuba porque es mi
país, la nación donde nací y explica lo que soy en muchos aspectos. Pero
quiero hacer las cosas a mi manera. No quiero que nadie me diga dónde
tengo que tocar, con quién tengo que tocar y que me pongan restricciones
y restricciones. Realmente esa fue una de las razones por las que no
estoy físicamente en Cuba. Es por las restricciones, por las trabas que
usualmente nos ponen a algunos artistas.
Lo que me pasó en el Día Internacional del Jazz fue una experiencia muy
desagradable para mí. Tengo una personalidad muy positiva y las cosas
feas no me entran, pero ese tipo de vivencias dañan a mucha gente. A ese
concierto iba mi manager, mi mentor, Quincy Jones, y un montón de amigos
como Richard Bona y Esperanza Espalding. Mi nombre estaba escrito en el
programa de participantes y de pronto percibí que no era bienvenido en
un concierto como ese. Por eso no fui.
Todas las cosas en Cuba están organizadas por las mismas personas
usualmente y es complicado para mí ceder y creer. ¿Cómo voy a creer que
pueda hacer un concierto grandísimo y tenga que pasar por ese mismo
filtro que todos conocemos? Estoy cansado de escuchar historias de esa
manera. Me encantaría tocar para el pueblo cubano. Mi bandera está
conmigo en todos los lugares donde toco y los cubanos van a verme. Pero
siento que en mi país es donde más trabajo me cuesta tocar. Por eso
prefiero pasar la página y seguir, hasta que vea que existe una apertura
de verdad y una oportunidad para mí.
Veo que hay otros artistas que van, pero cada persona es un mundo. No
conozco las relaciones que tiene cada cual con Cuba, con el gobierno
cubano, no tengo idea. Por eso prefiero hablar de mi situación. Lo que
te puedo decir es que los cubanos siempre están conmigo. Cuba está
conmigo y es una pena para mí y para los cubanos que están en Cuba, que
no podamos disfrutar juntos en el aspecto musical. Mi misión es ser
quien soy y yo soy Cuba en muchos aspectos. Quiero llevar el nombre de
mi país, de mis raíces y el mío a lo más alto. Espero que en un futuro
cercano mi música llegue a Cuba de la manera que yo quiero que llegue:
yo tocando ahí en un concierto para mi pueblo.
/*¿Sabes qué impidió realmente tu presencia en la celebración del Día
Internacional del Jazz en Cuba?*/
Lo que yo sé es que todo lo hicieron a través de mi compañía. Si
contactaron a Quincy, contactaron a mi manager, que es el mismo. Lo
hicieron todo con el instituto Thelonious Monk y Herbie Hancock, que es
el promotor de esa celebración. Entonces me invitaron a mí porque era
algo normal que, si iban todos esos grandes músicos, fuera con ellos.
Participo en todos los conciertos que hacemos en este tipo de
celebraciones. Voy con Quincy a todos lugares donde hace conciertos grandes.
En este caso, iban a Cuba los músicos con los que toco habitualmente. De
pronto, vi que mi nombre estaba en el programa, pero en Cuba no se
mencionaba en los preparativos. En mi país nunca se sabe quién es el que
te dice que no. Son genios en eso. No hay claridad ni nadie saca la cara
diciendo “Alfredo no puede venir a Cuba”, pero me di cuenta de que mi
nombre era cada vez más eliminado. Entonces me entero de situaciones en
las que se dice, por ejemplo, que Alfredo no puede tocar en la gala
grande que saldrá por televisión o en la que estarán los cubanos que
viven en Cuba, junto a los norteamericanos.
Entonces decido no ir porque, si yo no me acoplo a esas regulaciones
fuera de Cuba, cómo lo voy a hacer en mi país. No lo puedo hacer cuando
el gobierno cubano me dice dónde puedo tocar y dónde no, especialmente
cuando se trató de los lugares en que lo harían mis compatriotas y mis
mentores. En Cuba te hacen irte en todos los aspectos. Me fui
físicamente porque una persona como Quincy Jones me ofreció tocar en un
montón de festivales, hacerme un contrato. ¿Qué joven de cualquier parte
del mundo desecharía una oferta como esa? Pero no me botes de Cuba de
esa manera.
No tengo necesidad de vivir de la política para ganar dinero. No tengo
necesidad de andar por ahí diciendo lo malo y lo bueno que tiene Cuba
para hacer mi carrera y ser /trending /en las redes sociales. Cuando he
dicho algo, lo he hecho de corazón y no para obtener ningún dinero. Lo
que más le gusta a la gente es cuando pongo mi música. Me incomoda mucho
que mi país sea el único que me rechace.
No le he hecho daño a nadie. Soy un tipo transparente y puro y no hablo
mal de las personas. Las situaciones que son malas, las evito
completamente. No entiendo cómo nadie tiene la curiosidad ni ningún
periódico o televisora en Cuba se interese en entrevistarme. Me gustaría
que algún programa en Cuba me dijera que tengo las puertas abiertas para
mostrar mi música. No entiendo cómo la gente que está en la Isla no
menciona a su compatriota. He creado para Cuba; cuando me presento en
cualquier lugar, el programa dice “pianista cubano”. No me siento
norteamericano. Le estoy agradecido a esta nación por todas las
oportunidades que me ha dado, pero soy cubano. Mi nombre está así en
todas partes. Es ilógico que esto siga pasando en Cuba conmigo.
/*¿Formalmente no has recibido invitación de alguna institución cubana
para presentarte en Cuba?*/
Recibo invitaciones de amigos, que son jóvenes que hacen mucho por la
cultura cubana, aunque a veces no los dejan. Tratan de llevar músicos
cubanos radicados fuera de la Isla para hacer proyectos. Muchos me han
dicho que van a averiguar por mí para llevarme a Cuba y en esa
conversación se queda todo. Algo está pasando conmigo que no conozco. Me
imagino que todo se caiga cuando alguien recibe una llamada o un correo,
porque así es como funciona. Ahora mismo, si recibo una invitación, me
costará creer que tenga detrás buenas intenciones, por la desconfianza
que ya tengo. Si en algún momento vuelvo a Cuba a tocar, me gustaría
hacer algo bien hecho. No llegar y tocar en cualquier lado y sentirme
mal y denigrado.
/*Desde que Quincy Jones te “descubrió”, has mantenido una estrecha
relación con él, incluso has dicho que son amigos. ¿Cómo se ha forjado
ese vínculo? */
Ha sido increíble. Desde el principio, Quincy yo y tuvimos una química y
una gran energía. Muy bonita y natural. Nuestra relación ha sido muy
orgánica y espontánea. No sé muy bien describir cómo nació esa amistad.
Él sintió una afinidad por lo que yo estaba tocando y, desde ese
momento, he sido uno sus músicos elegidos. No sé por qué. Debe ser
porque le gusta mi música. Me siento muy afortunado. Llevo más de diez
años trabajando con su compañía. Fui el primer artista que firmó su
empresa después de un montón de años durante los que Quincy no firmaba a
nadie. Ahora hay un montón de artistas increíbles en la compañía. Creo
que fui un impulso para que eso empezara. El mánager de Quincy es un
muchacho joven, mi amigo.
Llegué con 22 años a los Estados Unidos. A esa edad uno siempre tiene un
hambre de éxito, necesidad de que la gente escuche lo que uno hace.
Entonces los dos empezamos a crear con tremenda energía. Si tengo la
suerte de vivir 40 0 50 años, va a ser una experiencia muy linda
recordar ese tiempo. Estoy tratando de disfrutarlo lo más que pueda y
absorber todas las enseñanzas de ese gran genio que es Quincy. Soy el
único cubano en su compañía.
*/¿Ha peligrado alguna vez tu amistad con Quincy? Varios músicos me han
asegurado que es un hombre con una personalidad muy fuerte./ *
Es una persona que se guía por sus principios y su honestidad hacia la
música. Él siempre ha creado música buena en todos los géneros y lo ha
logrado con éxito. Eso ya es algo increíble. Hay mucha gente que crea
música buena y le cuesta trabajo tener éxito. Hay muchos factores que
tienen que alinearse para tener un producto bueno, con energía positiva,
y que triunfe. Él se rige por su honestidad hacia la música, y el rigor.
En mi humilde experiencia de diez años trabajando y conviviendo con él,
pues nos pasamos horas y horas en el estudio y viajando, te puedo decir
que es una persona extremadamente humilde.
De todas las celebridades que he conocido, es el artista que más le
dedica tiempo a la gente que no conoce, a la gente de la que sabe que
solo va a obtener admiración y respeto. Eso para mí vale mucho porque
mis padres me lo inculcaron. La música es extremadamente importante,
pero tu humanidad tiene que estar ligada a esa música, pues es un
reflejo de lo que eres como persona. Quincy es tal vez un poco fuerte
cuando se enfrenta a las grabaciones, pero es muy amable. Es la persona
más amable, entre todas las celebridades que he conocido, que son
bastantes. Ciertamente es una persona increíble”.
/*¿Cuál es el mejor consejo que te ha dado para la música y la vida?*/
No sé si consciente o inconscientemente, pero lo que más he aprendido de
él es que, cada vez que me acuesto, debo hacerlo con la certeza de que
estoy haciendo lo que quiero hacer. Es importante entender que tenemos
una sola vida y es corta. Hay que disfrutar sin herir a los demás, echar
palante sin quitar a los demás y forjarse un camino individual a través
del sacrificio, la pasión, la alegría y no de las tristezas. Hay gente
que desafortunadamente hace carrera a través de lo negativo, lo triste.
Quincy me ha enseñado que en la unión está la fuerza. Quincy ha luchado
mucho por la unión de los países, de las razas. Ahí está bien patentado
en proyectos como “We are the world”. El único que podía hablar logrado
algo como eso era él. Logró unir a tantas estrellas y tantos egos en
medio de tantas cosas que los artistas tienen por dentro. Los artistas
viven muchas situaciones complicadas en su carrera, que influyen su
personalidad. Por eso creo que hay que entenderlos. Ese proyecto habla
mucho de lo que es Quincy. He tratado humildemente de seguir sus pasos
en el nivel que me corresponde y brindar amor a las personas a través de
la música y de lo que hago.
/*¿Crees que dentro de tu repertorio haya un disco que resuma mejor tu
personalidad?*/
Todos han tenido una historia diferente. El primer disco fue con música
que grabé en el Amadeo Roldán y en el ISA. Además, hice 3 o 4 canciones
en Estados Unidos. Hay una, llamada “Cruzando la frontera”, que fue lo
que hice para ingresar a este país. Hay un poco de la mezcla de lo que
aprendí en Cuba y mis primeros meses en Estados Unidos. El segundo disco
es un reencuentro con mis raíces. En ese álbum, todas las canciones
tienen una influencia fuerte de la música cubana. Hay música relacionada
con la santería. Precisamente en ese disco conocí a Pedrito Martínez,
quien cantó en dos temas que escribí. Hay son, timba, boleros, changüí,
muchos géneros de Cuba que ya comenzaba a extrañar. Llevaba como cinco
años en Estados Unidos y extrañaba mucho a Cuba. Buscaba mucha
información de la música cubana que no pude conocer allá. /Tocororo/ es
ya una apertura al mundo. Ahí está el Alfredo que había conocido muchos
países y artistas diferentes. En ese momento, estaba viviendo un proceso
de transculturación increíble. En ese disco aparecen músicos de India,
España, Líbano, Estados Unidos y Bulgaria.
/The Little dream/, por su lado, es una confirmación de la obra con mi
trío, con el que toqué durante casi diez años. Actualmente lo seguimos
haciendo, aunque he parado un poco ese trabajo, debido a las exigencias
de otros proyectos.
/*Es muy interesante el resultado del disco Duologue, junto a Pedrito
Martínez. */
Es el resultado de haber tocado varios años con Pedrito. Me encantan su
obra, su música y su esencia como ser humano. Este disco a dúo me
pareció bastante atrevido. Me parecía un reto grande. Él venía de un
cuarteto y yo de un trío. En este disco, Pedrito canta y yo también lo
hago. Escribió la mayoría de las letras y yo compuse toda la música.
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2020/10/pedrito.jpg>
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2020/10/pedrito.jpg> Alfredo
y Pedrito Martínez. Foto: Anna Webber.
/*¿Qué repercusión ha tenido en tu obra la pandemia por el coronavirus,
que según conozco, te obligó a cancelar el resto de los conciertos que
tenías programados en Europa?*/
En el momento más grande de la pandemia, estuve por Europa. Ahora, con
la tecnología, uno puede hacer colaboraciones con distintos amigos
alrededor del mundo. Esa es una las cosas que más me he dedicado a
hacer, además de reunirme con amigos, respetando siempre las medidas
sanitarias de seguridad. Ahora la salud es más importante.
No toco en vivo desde marzo. He pospuesto muchas fechas. Tenía una gira
en abril y otra grandísima en julio y agosto. Ahora mismo debería estar
tocando en Europa y Estados Unidos. En Estados Unidos, el asunto para
tocar está un poco más difícil. Ahora supuestamente debería tener una
gira por Europa con Richard Bona, con quien tengo un dúo. Vamos a hacer
conciertos en noviembre en Francia y Polonia, entre otros países. Vamos
a ver si se concreta y no tenemos que posponerlo.
La parte más linda de esta etapa es que he pasado mucho tiempo con mi
niña de un año. Mi vida es viajar constantemente y me iba a perder mucho
de su crecimiento inicial. Ha sido muy lindo estar con ella durante este
tiempo. Ha sido mi refugio para seguir adelante, porque esto ha sido muy
difícil para todos. Pero para los músicos, estar encerrados en una casa,
sin tocar, es bien complicado. Los niños siempre dan energía y cosas muy
lindas. Para mí ha sido muy gratificante estar con ella durante estos
meses y no tener que estar fuera de mi casa.
Tengo dos proyectos para el año que viene, quiero sacar dos discos
diferentes. En este mismo momento, estoy en conversaciones con la
disquera porque ya tengo la música muy avanzada. Me gustaría grabar
pronto. Tengo la idea de hacerlo a fines de este año o a principios del
que viene. Me tienen realmente ilusionado estos dos proyectos. Aparte de
eso, siempre estoy inventando cosas para mis redes sociales. Cuelgo
canciones para entretenerme y para entretener a mi público también.
/*¿Podremos escuchar en estos nuevos discos la misma línea creativa que
has seguido desde tus inicios o habrá un punto de ruptura con tu trabajo
anterior? */
Lo que he hecho con mi carrera es un seguimiento de todo lo que he ido
aprendiendo en Cuba y fuera de Cuba. Mi música al final refleja lo que
soy yo. Ahora mismo soy un montón de cosas diferentes. Mis principios
siempre van a estar en mi música; Cuba también siempre estará ahí, y
todo lo que estoy viviendo. Todo depende de lo que cada persona
considere que es Cuba o el mundo y la música. Creo que esos discos serán
un seguimiento a mi vida, a mi carrera, a la pandemia, que también ha
impactado en mi carrera de manera muy fuerte. Nunca dejaré mis raíces
atrás, eso es lo que yo soy. Llevo a Cuba siempre en mi sangre, donde
quiera que vaya. Esa pertenencia está reflejada en toda la música que
hago. El jazz siempre ha impactado en mi música rotundamente, y en mí.
De ahí que el carácter de improvisación siempre estará presente en mi
música.
Dicho esto, hay muchos géneros que me gustan. Desde pequeño, he
incursionado en varios frentes, incluyendo la música que hacía con mi
papá, con quien toqué varias veces en Cuba. La música popular me
encanta. Llevo varios años publicando temas de timba en mis redes
sociales. Me gusta, como te dije, toda la música. No la separo en jazz,
timba o música clásica. De hecho, en los videos de timba que hago llevo
un poco las canciones hacia la música clásica. Otras canciones como
«Balada para Richard Clayderman» también las he llevado a la timba y mis
amigos me han dicho que estoy loco. Realmente me divierto haciendo eso.
Alfredo Rodríguez. Foto: Robert Ifarrelli.
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2018/11/alfero-rdguez.jpg>
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2018/11/alfero-rdguez.jpg>
Alfredo Rodríguez. Foto: Robert Ifarrelli.
También mi experiencia viene dada por los músicos con que toco. Trato de
rodearme de artistas a los que admiro y considero estrellas increíbles
en lo que hacen. No soy de los que les dicen a los demás lo que tienen
que hacer en un disco o en un escenario. Si llamo a un músico, es para
que traiga lo especial de su mundo al mío. Siempre que hago un disco, es
con la expectativa de ver lo que aportan los músicos, aparte de que ya
tenga una idea de lo que quiera hacer.
/*¿Has notado grandes cambios en tu personalidad desde que saliste de
Cuba?*/
He cambiado mucho, porque iba a cambiar, y porque también la vida me ha
hecho cambiar. La música y la persona van de la mano. Del muchacho que
era cuando estaba en el Amadeo y el ISA conservo la misma esencia, las
mismas ganas. Siempre me acuerdo de una anécdota. Estaba con Gastón Joya
y Michael Olivera (con quienes tenía mi trío en Cuba) en el Gato Tuerto
de La Habana. Solo había una persona y nosotros tocábamos como si
estuviéramos tocando el último concierto de nuestras vidas. Es uno de
los recuerdos más lindos que tengo. Estábamos sudando como locos y
éramos súper jóvenes. Esas ganas las tengo todavía, hermano. Cuando subo
al escenario, lo hago como si fuera mi último día ahí. Ojalá pueda
mantenerme así.
Es difícil porque uno se va haciendo más viejo y el físico se lo siente.
Pero hoy sigo tocando con la misma energía de siempre. Ese Alfredo
Rodríguez nunca ha desaparecido, aunque ha cambiado. Mi vida ha cambiado
y he incorporado cosas nuevas a mi música. Creo que estando en Cuba no
lo iba a lograr. Simplemente porque es otro lugar y tiene otra forma de
vida y de ver las cosas, sobre todo en el momento en que yo lo viví.
Veo mucha gente que me escribe desde Cuba para decirme que les gusta mi
música. Cuando estaba en Cuba, era bien difícil saber lo que pasaba en
el mundo. Espero que los jóvenes que están en Cuba se estén nutriendo de
lo que pasa en el mundo. No voy a pensar cómo sería yo si estuviera en
Cuba, porque es una imagen que no existe. Mi vida ha cambiado, pero la
parte con la que me quedé es que todo lo que he hecho ha sido bajo mi
convicción y la influencia de lo que soy, musicalmente, y en toda la
vida. Todas mis decisiones las he tomado para lograr lo que soy. Espero
conservar eso toda mi vida. Pienso mantenerme sin sacrificar mis
principios ni mi honestidad, por dinero o cosas materiales y banales.
/*¿Alguna vez te has sentido asfixiado por las exigencias de tantas giras?*/
Nunca he sentido que ha sido demasiado. Soy bastante trabajador y muy
emprendedor. Al contrario: me encanta el escenario y estoy loco por
subirme de nuevo. Siento que mi misión en el mundo es hacerlo y darle a
la gente lo que soy. Me siento muy gratificado cuando las personas
vienen hacia mí riéndose o llorando. Hay mucha gente que se me ha
acercado llorando, porque se emocionan con mi música. Eso me llena de
energía para seguir.
/*¿Consideras que hay algo que frene una mayor expansión de la música en
Cuba?*/
Situaciones como las que me han pasado a mí les han pasado a muchos
otras artistas. Eso no hace crecer la cultura. En dependencia de lo que
tú eres, la gente será contigo. Lo que me cuesta trabajo es ver cómo a
veces se frena lo positivo. Eso pasa en cuestiones de música y arte en
general. Hemos estado muchos años sin poder decir lo que queremos. Nos
merecemos elegir lo que queremos y no lo que nos dicen otras personas.
Es una tarea de los músicos y artistas poner su granito de arena y
hablar sobre lo que no están de acuerdo. Creo que juntos se pueden
lograr cosas mejores de las que se están logrando.
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2019/12/jazz-kaloian7.jpg>
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2019/12/jazz-kaloian7.jpg>
Alfredo Rodríguez. Foto: Kaloian.
/*La escena cubana del jazz y de la música cubana en general tiene un
amplio reconocimiento internacional. ¿Cómo valoras la creación musical
en Cuba, a pesar de la consabida falta de recursos que la afectan? */
Los músicos contemporáneos conmigo son increíbles, tanto en Cuba como
fuera de Cuba. El piano ha sido por muchos años líder en el jazz y en
otras vertientes de la música. Los pianistas tienen más carrera fuera y
dentro de Cuba que otros instrumentistas. Veo videos de amistades mías y
de otros muchachos que tocan muy bien. En Cuba la gente respira música.
Eso es algo que no se le puede quitar al cubano. La gente toca de forma
natural. No tienes que ir a la escuela para ser un buen músico. Es
decir, para informarte sobre lo que es la música clásica y aprender a
leer, sí, pero para llevar la música adentro e interpretarla no hay que
ir a la escuela. En las calles están los rumberos, el folclor, y no han
ido a la escuela. Eso no pasa en muchos países. Cuba nunca dejará de
convivir con la música. Lo que se difunde depende de los medios, del
gobierno, del pueblo. Estoy convencido de que seguirán saliendo músicos
increíbles desde Cuba.
/*Hace varios años, hablamos de las relaciones culturales entre Cuba y
Estados Unidos, en el contexto del mandato de Obama. ¿Cómo percibes el
actual clima político y cultural entre ambos países? */
Cuando Obama era presidente de Estados Unidos, hubo una apertura muy
grande. Los músicos venían para acá y los norteamericanos iban para
Cuba. En ese momento, también te comenté sobre mi situación, la cual no
ha cambiado. Los cubanos que viven en Cuba podían venir y tocar y hacer
un contrato, pero yo no podía ir a Cuba a hacer lo mismo. Por eso para
mí, como te dije, el contexto no ha cambiado mucho. En otro sentido sí
ha cambiado, porque antes venían muchos músicos cubanos para Estados
Unidos, a los cuales veía constantemente. Y estaba muy bien que los
norteamericanos fueran a tocar a Cuba. Había mucho más intercambio y
los cubanos tenían más posibilidades de ver lo que estaba pasando fuera.
/*¿Cómo observas Cuba desde Estados Unidos?*/
Veo que muchos amigos músicos están compartiendo su música. Ahora puedo
ver más lo que pasa allá musicalmente. Muchos amigos están conectados en
Facebook e Instagram y me entero de lo que está pasando. Antes tenía que
ir a Cuba para enterarme, pero ahora desde aquí escucho lo que sucede.
/*En los últimos tiempos, se ha notado un mayor nivel de beligerancia
entre los cubanos, por opiniones cruzadas en las redes sociales. ¿De qué
forma has percibido esa situación? */
Me parece muy bien que las personas tengan una voz y que digan sus
opiniones en cuanto a música, política, cualquier cosa. Creo que es
bueno para la humanidad. Como en todos los aspectos, existe lo negativo
y lo positivo. Lo negativo tiene más facilidades de llegar a la gente
porque, desafortunadamente, el mundo funciona así desde siempre. Si hay
una explosión en la calle, todo el mundo estará centrado en eso, pero si
sale una persona pidiendo un abrazo, es muy difícil que alguien se lo
dé. Muchas personas se aprovechan de esto para tener más audiencia
porque solo les importa eso. Mucha gente se aprovecha del contenido
negativo para ser famosa. Hay gente que juega a ese juego…. Y muchos les
contestan luego y se forma un caos. Pero esto es solo mi opinión.
Estoy de acuerdo totalmente con la libertad de expresión, pero me
gustaría más respeto y que la gente tuviera intenciones buenas y que no
se dejara guiar solo por el dinero.
/*¿Cómo es tu relación con tu padre?*/
Hablo todos los días con mis padres y con mi hermano. Mi papá nunca
quiso irse de Cuba, pertenece a una generación diferente. Salí de Cuba
jovencito, sin una carrera grande y sin ser una persona famosa.
Mi papá es una persona extremadamente popular entre el público cubano.
Para él, fue muy difícil irse de Cuba. Cuando vine para Estados Unidos,
él tenía un contrato en México porque escribía para un periódico y tenía
un contrato de televisión en ese país. Entonces, cuando me fui para
Estados Unidos, él también decidió irse. Él sentía que, por las leyes en
ese momento, iba a ser casi imposible vernos si se quedaba en Cuba con
mi mamá. Entonces se queda en México como dos años y después decidió
venir para Estados Unidos. Mi hermano vino antes que mis padres. Ellos
ya no tenían ningún hijo en Cuba. Mi papá tiene una familia muy pequeña.
Mis abuelos fallecieron cuando yo era un niño de cinco o seis años. Él
no tiene hermanos y somos una familia muy reducida. Nada más que nos
tiene a mi hermano y a mí, y algunos primos lejanos. Por eso decidió salir.
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2020/10/alfre.jpg>
<https://oncubanews.com/wp-content/uploads/2020/10/alfre.jpg> El
pianista junto a su padre, el popular cantante Alfredo Rodríguez. Foto:
Zafra Media.
/*¿Has sentido nostalgia por lo que dejaste en Cuba?*/
En Cuba era un mataperro. Me sentaba en mi piano durante cuatro horas,
pero cuando terminaba, me iba para la calle a jugar fútbol en el parque,
me subía en los árboles. No era un niño bitongo. Viví mi infancia muy
intensamente, jugué mucho con mis amiguitos. Esas son cosas que nunca
vuelven. Cuando regreso a Cuba, trato de buscar a mis amigos, pero ya no
están. Siento que vuelvo a mi origen, pero ese ya no es mi lugar. No
está mi gente, ni mis amigos y tampoco es la misma Cuba. Eso también le
pasa a mi papá. Siempre me habla de la Cuba de los años 50 y 60, cuando
él era niño. Sabe que eso tampoco va a volver. En cualquier país, una
década marca una diferencia abismal. La gente cambia, y la tecnología y
la información también. Mientras mayor edad tenemos, más nos cuesta
adaptarnos a los cambios.
En Estados Unidos pasa igual. A las personas mayores les cuesta trabajo
entender qué es un IPhone 10, pero los niños saben andar en la
computadora perfectamente. Hay que tratar de vivir con eso y no quedarse
en el pasado. Siento nostalgia por la Cuba que viví, por mis años en la
escuela Manuel Saumell, por mis amigos. Tuve una infancia muy feliz. Mis
padres siempre nos trataron de guiar por el camino de la honestidad y la
alegría. Siento que fuimos muy afortunados. Mi hermano quiso en un
momento seguir mis pasos, pero lo “plancharon” en las pruebas de música.
Tenía unas aptitudes manuales increíbles para la pintura y otras artes,
pero no las aprovechó. Ahora es un hombre de negocios muy exitoso en
Estados Unidos y estoy muy orgulloso de él.
/*¿Cómo te gustaría que fuera el futuro de Cuba?*/
Me gustaría que las personas tuvieran una voz y un voto en cuanto a
todos los aspectos. Como seres humanos libres, cada persona necesita una
voz y decir lo que quiera. Me gustaría que Cuba fuese un país que, sin
perder nuestra cultura, nuestras raíces, estuviera mucho más abierto a
lo que pasa en el mundo entero. Cuba es una isla hermosa, llena de gente
linda, que necesita cambios, y nuevos problemas. Hemos vivido con los
mismos problemas durante muchos años y ya necesitamos nuevos problemas.
Siempre digo lo mismo. En todos lados hay problemas, pero nosotros
necesitamos uno nuevo. Me gustaría que Cuba fuera para adelante, con
nuestras propias decisiones, que fuera un país donde yo pueda organizar
mi propio concierto, como hago en todo el mundo y no tenga que enfrentar
mil trabas para hacerlo. Realmente tengo muchas ganas de tocar en Cuba y
que todos nos demos un abrazo.
Lo más leído de la semana



