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HISTORIA

Siguiendo a Cab Calloway por La Habana (sin encontrarlo del todo)

Por: Rosa Marquetti Torres
Fecha: 2016.10.26
Fuente: blog Desmemoriados

     *Las cuatro letras de la mayor isla antillana estaban marcadas  para cruzarse en el camino de  Cabell Calloway III(conocido como Cab Calloway) y su vínculo con Cuba tendría sus inicios mucho antes de que el joven e inquieto músico pudiera pisar tierra cubana.*

ANTES DE LLEGAR…

En 1927 el bisoño flautista, saxofonista y clarinetista Alberto Socarrás llegaba a Nueva York, desalentado por el menosprecio que sentía en su propio país e ilusionado por el ejemplo que músicos afroamericanos como Duke Ellington representaban para él, sabiéndolos exitosos y con posibilidades de ganarse tranquilamente la vida con su música.  Socarrás fue de los primeros músicos cubanos en insertarse en bandas afroamericanas de jazz y en compañías negras de revistas musicales hasta que funda en 1934 su propia orquesta con la que se presenta en renombrados recintos de New York, como el/Small’s/, /Connie’s Paradise/ y los muy famosos /Savoy/ y /Cotton Club/.  En este último  /“…en 1937 y hasta 1940, la de Alberto Socarrás permanece como la “orquesta de plantilla”/, y allí con ella /“…alternó con tres grandes del jazz:  Duke Ellington, Louis Armstrong y Cab Calloway”/[1] /según reconoce el historiador del jazz John Storm Roberts.  Es muy probable que allí, escuchando a la orquesta de Socarrás,  Calloway haya tenido una de sus primeras aproximaciones a  la música cubana.  Socarrás, al parecer, se presenta y graba, como músico de sesión, con grandes de la era de las /big bands/, entre ellos, Calloway, incluso hace arreglos para ellas. Acerca de este período, y de los primeros acercamientos  de Calloway a los ritmos cubanos, Dizzy Gillespie asegura:  “/Cab Calloway estaba teniendo ciertos escarceos con los ritmos latinos. Sospecho que por la presencia de [Alberto] Socarrás  en el Cotton Club.  Socarrás, el maestro cubano de la flauta mágica, con el que yo había tocado en el Savoy, también actuaba a veces en el Cotton Club.  Era un flautista estupendo, y su banda latina era tan buena que se podría decir que a Cab le gustaba/.”[2]

Unos años antes, en  1930, ocurre el sonado éxito radial y fonográfico de /El Manisero/ por Antonio Machín con la orquesta de Don Azpiazu y la música /society /a la cubana de Xavier Cugat comenzaba a hacer furor, y sería muy raro que los ecos de esta música pasaran inadvertidos para Cab.  La orquesta femenina cubana /Anacaona/ es una de las que aprovecha ese /boom /al ser contratada para presentarse en Estados Unidos y Europa, de la mano de su mentor, el mismo Alberto Socarrás.  Alicia Castro, una de las hermanas fundadoras de esta orquesta familiar, recuerda en sus memorias el momento en que, durante la gira por Estados Unidos, estando en Nueva York, Socarrás las llevó al /Cotton Club/ y el
encuentro con  Calloway y su extraordinaria banda.[3]

MARIO BAUZA EN LA BANDA DE CALLOWAY

Otro hecho, sin dudas más relevante, que vincula a Cab con Cuba es la entrada de Mario Bauzá a su orquesta en los  inicios de la década de los 40.  A Bauzá, como sabemos, le tocaría jugar un rol indiscutible y fundacional en la nueva era a la que se abocaba el jazz en sus propios predios.  Mario Bauzá venía de las bandas de Don Redman, Fletcher Henderson y Chick Webb,  y se une a la banda de Calloway en 1938, en reemplazo del trompetista Doc Cheatham, lo que para el cubano, según Ned Sublette, constituyó  una progresión natural desde el punto de vista estilístico, si se tiene en cuenta que Calloway había aprendido mucho de lo que sabía en cuanto a la conformación de una orquesta viendo a Webb y de algún modo funcionaba en una dinámica a lo Webb con tres elementos básicos: el scatt y el talante de /showman/ de Louis Armstrong,  y el sonido intrincado y grisáceo de Ellington.[4]

En cuanto a Calloway, Bauzá es responsable también de un hecho importante:  lo convence de que contrate a un joven trompetista, excéntrico y conflictivo, pero buenísimo, que respondía al nombre de Dizzy Gillespie.  También, inquieto siempre, Bauzá le enseña al
baterista Cozy Cole la rítmica cubana.  En octubre de 1939 la banda de Calloway, con Cozy, Gillespie y Bauzá dentro, graba /Chili con conga/, tema de /swing /que queda  sólo como una epidérmica aproximación a las sonoridades cubanas. [5]

El clima entre Calloway y Bauzá acaso se enrareció; quizás, como suele decirse ahora: no hubo química.  El /bandleader/ sólo se refiere una vez al cubano en su libro autobiográfico “/Of Minnie the Moocher & Me/”, y para eso, más escueto, imposible: sólo lo menciona integrando la sección de trompetas en la orquesta que tenía en 1940, junto a Gillespie y a
Lammar Wright, aunque ya para 1942 esta formación habrá cambiado por completo.[6]  Gillespie, sin embargo, en su texto autobiográfico */To be or not to bop/* se refiere así a los años junto a Bauzá en la banda de Calloway:  “/Mario era como mi padre. Un día me dejó su propio puesto con Cab Calloway para que Cab pudiera escucharme tocar.  Mario me ayudó mucho no sólo por proporcionarme la oportunidad de que  me escucharan y así conseguir un buen empleo, sino porque amplió mis horizontes musicales.  Mario fue el primero en revelarme la importancia de la música afrocubana (…).”/[7] <#_ftn7>  Pero todo parece indicar que surgieron desavenencias entre Calloway y Bauzá.  El cubano,
por su parte,  le contaría años más tarde a Leonardo Padura, al preguntarle éste cómo le había ido con Calloway:  /“Con él toqué varios años, hasta 1941. Pero desde antes yo no me sentía bien con el grupo, porque había gente resentida conmigo desde que metí a Dizzy Gillespie en la orquesta y traté de empezar en mi estilo.  Allí llegaron a decirme que mi ritmo parecía música de caballitos, y fue entonces que les dije: *“Cualquier día ustedes van a oír una orquesta mejor que ésta, tocando mi música.”*  Y entonces me fui a formar los Afrocubans de Machito y a hacer mis experimentos, que era lo que yo quería.”/[8]

Si bien todo este conjunto de sucesos compulsó a Calloway a interesarse por la novedad y montar algún que otro tema de aliento cubano, el modo en que los asumió con su orquesta no pasaba de mostrar algo diluído e insulso, sin profundizar en los elementos rítmicos y armónicos que la distinguían.[9] Dizzy Guillespie comparte esta apreciación:  /“En su repertorio, Cab tenía uno o dos de los típicos números latinos, pero eran adaptaciones de música afrocubana poco auténticas, descafeinadas, que habían perdido su pureza y su estructura en manos de ritmos más sencillos, para que los estadounidenses pudieran tocarlas y bailarlas.  (…) eran como la rumba y cosas así/.”[10]  De tales escarceos quedaría otro tema: /Goin’Conga/ (Okeh 5911) del también cubano –y afincando en New York- Alberto Iznaga, y que Cab grabaría en 1940 [11] en plena la furia de la llamada /conga/, de la que
Miguelito Valdés con la orquesta de Xavier Cugat era entonces el máximo exponente.

Alrededor de ese año Miguelito y Cab se conocen en los Estados Unidos, y el norteamericano presume de su amistad con Mr. Babalú cuando llega por primera vez a La Habana.[12] <#_ftn12>  En cuanto al mulato habanero, resulta muy interesante la reflexión que hace Frank Grillo “Machito” acerca del fenómeno Miguelito Valdés como primer músico cubano en hacer, al decir de la investigadora Christina D. Abreu/,  “el crossover con las audiencias blancas en Norteamérica”.  Según Abreu el desempeño de Miguelito Valdés  “…generó comentarios en particular en términos de [su] ambivalencia racial y de sus estrategias de marketing/”. Según Machito /“…la gente no conocía a Miguelito, porque Miguelito creó una
personalidad.  Cuando llegó aquí a Nueva York, se inspiró en Cab Calloway.  Lucía su pelo estirado, alaciado, tú me entiendes, Miguelito fue tan talentoso que se creó una personalidad, un personaje.  Hizo de “Babalú” otra cosa diferente, externa; aquella era otra canción, completamente distinta, pero su personalidad, su poder, su saber cómo tocar la tumbadora, él era un tremendo conguero, un tremendo bongosero, un tremendo timbalero, olvídense!!”/  Para Machito, Miguelito Valdés era una combinación de talento musical, talante de showman y porte e imagen de europeo, todo lo cual contribuyó a su éxito en Estados Unidos. Y su condición de showman tenía mucho de Cab Calloway, según él.[13]

El año 1940 Bauzá se lanza a hacer lo que quería:  funda con su cuñado Frank Grillo “Machito” la orquesta /Machito y sus Afrocubans/, que debuta en el cabaret /La Conga/, de Nueva York con una plantilla multinacional de músicos y una sonoridad novedosa a la que en mucho contribuyen los arreglos del propio Bauzá –experiencia decantada tras su paso por las /big bands/ de Redman, Henderson, Webb y finalmente, Calloway-  y de alguien que había trabajado también para Cab: el arreglista  John Bartee.[14]

A LA HABANA
*1er. Viaje – Febrero 1948*

En 1948 la mayoría de las emisoras radiales en Cuba  tenían un programa de jazz, donde se difundía esencialmente grabaciones de bandas norteamericanas de swing y cantantes solistas:  se destaca el de la radioemisora /Mil Diez/, que divulgaba lo último que llegaba en discos de jazz desde Estados Unidos.  Pero la que brindó la posibilidad a los jazzistas cubanos de tocar en vivo fue la CMQ, que entonces tenía su sede en las calles Monte y Prado. Allí se recuerda, al menos, la actuación de la orquesta de Armando Romeu en el programa /“El Club del Swing”, /con su hermano Mario al piano y donde alternaban los vocalistas Dandy Crawford y Delia Bravo.  También los /jazzfans/ estaban al tanto de las últimas novedades a través de los contactos con marinos negros norteamericanos en los bares del puerto y todo este entorno les permitió entrar en contacto con la música de grandes nombres de la era del swing -Calloway entre ellos- y del naciente bebop.  Cab, a su vez, ampliaba sus contactos con músicos cubanos radicados en Nueva York, que despertaron un interés aún mayor del músico hacia la Isla. Lo que parece ser la  primera visita del rey del Hi-De-Ho a Cuba ocurrió en febrero de 1948,  cuando estuvo de paso por La Habana junto a Nuffie, su esposa entonces. Según declararía a medios de prensa cubanos, deseaba explorar
y conocer la ciudad de la que muchos de sus amigos le habían hablado y donde cumpliría contrato próximamente.


*2º. Viaje – Noviembre de 1949*

Precedido de amplia popularidad en los sectores que seguían el devenir de la música norteamericana, pero sobre todo, entre los /jazzfans,/ con  seguidores incondicionales, que lo habían admirado en el filme  /Stormy Weather/ y escuchando sus discos de los años de oro de la época de las /big bands/, la era del/swing/, el viernes 4 de noviembre de 1949, Cab Calloway debuta en la pista del cabaret /Montmartre/, en su segunda visita a la capital cubana, y la primera con fines profesionales.  Venía contratado por la empresa del famoso cabaret habanero, uno de los tres grandes que se disputaban la supremacía y hacían cualquier cosa por instalarse en la cima del favor de aquéllos que podían acceder a esos
salones de farandulera nocturnidad.  Calloway había llegado el día antes al aeropuerto /José Martí/ de La Habana, en vuelo de la aerolínea /National Airlines/ y le darían la bienvenida el inefable Cuco Conde, quien actuaba como su representante o manager en Cuba,  y Romero Adams, comisionado de la Unión Sindical de Músicos de Cuba, entre otros.  Al pisar  tierra cubana, Calloway declararía al diario El Crisol:  /“Quiero que los cubanos encuentren la justificación a esa simpatía con  que me han honrado.” /

 Llegaba junto a cuatro notables músicos de su orquesta –denominados esta vez como /“The Four Cabaliers”/ (sic): Jonah Jones, en la trompeta; Milt Hinton, en el contrabajo y el baterista Panamá Francis.[15]  Su contrato era en principio en exclusiva con la empresa del Cabaret /Montmartre/ por cuatro semanas prorrogables a otras cuatro, y no contemplaba actuaciones en teatros, aunque en las declaraciones al diario /El Crisol/, Calloway  mencionó como probable su presentación ante los micrófonos de la radioemisora CMQ,  sujeta esta posibilidad a los arreglos entre esta entidad y la empresa contratante.  Nuffie, su esposa, llegaría después, probablemente trayendo consigo a Cristopher (4 años) y Alice (2 años), los hijos del matrimonio, cuya prole alcanzaría tiempo después la cifra de cinco. Cab vivía una vida agitada y en constante movilidad: antes de viajar a La Habana, había actuado con  el
éxito habitual en el lujoso night-club /Bali/, de Washington y en Nueva York, donde cumplió compromisos con la cadena CBS.

El escenario del cabaret /Montmarte/,  que ocupaba el espacio en la calle P entre 23 y 25, en El Vedado,  hoy usurpado por las ruinas chamuscadas del malogrado restaurant /Moscú,/ famoso e incendiado en la década de los ochenta, se estremeció con la irrupción del artífice de /Minnie The Moocher/, que compartía cartel en un show algo ecléctico en que se combinaban, sin orden ni concierto,  artistas de diversas nacionalidades y estilos: de Estados Unidos, Bob Wilkinson, maestro de ceremonias o /host/, el crooner Ray Carson, la acróbata Jacqueline Hurley –presentada como la atracción del /Diamond Horseshoe/-, Landre and Verna –que se anunciaban en viaje directo desde el /Radio City Music Hall/-; y desde España, la orquesta /Los Churumbeles/ con su cantante Juan Torregrosa (recordar que todo show que se respetara por esos años debía tener una orquesta, grupo, pareja o solista de música o bailes españoles); a ellos se sumaban los cubanos de la orquesta /Casino de la Playa, /como formación /“de planta” /del cabaret/, / y el Conjunto/Los Graciano/.  La estrella indudable del show era Cab Calloway con sus Cabaliers, quien enfundado en un impecable smoking blanco, impacta con su versatilidad, simpatía y sentido del espectáculo, como lo que es: un verdadero /showman/.

La prensa refleja con amplitud la presencia de Calloway en La Habana.  Sorprendente resulta la cobertura que concedió el /Diario de la Marina/ al astro, a quien dedicó dos portadas de su suplemento y amplios espacios para situar los anuncios pagados por  la empresa del cabaret
/Montmartre/.  El rey del Hi-De-Ho se deja querer por la publicidad y hasta acepta incluso protagonizar un publi-reportaje de la famosa sastrería /Oscar/, situada en la monumental /Manzana de Gómez/.

Sin embargo, a pesar de la profusión de anuncios y reportajes, resalta la ausencia de artículos y críticas que abordaran en profundidad el desempeño escénico-musical del astro, su ubicación en ese momento dentro del panorama musical norteamericano, -pensando en el auge del /bebop/ ya en ese momento y siendo Calloway un genuino exponente del /swing/ de las grandes bandas- y  que comentaran el repertorio interpretado y la labor de los músicos de su cuarteto.

No era el jazz la especialidad de los cronistas musicales y de espectáculos de entonces y, al menos, las dos páginas que la revista /Bohemia /dedicara a Calloway exhiben una penosa escasez de información útil,   y quizás sin proponérselo, revela  el dato de que la estrella,
seguramente por ser un afrodescendiente, se alojaba en un departamento rentado y  no en /Hotel Nacional/, como debió corresponder a su elevado linaje artístico.[16] <#_ftn16>  En efecto, Calloway se instaló en esta primera visita en el departamento número uno del edificio que entonces ocupaba el número 21, en la  calle 21 esquina a N, en El Vedado, a escasos 200 metros del Montmarte.[17]

Durante las cuatro semanas de contrato en /Montmartre/, y con una creciente popularidad, Calloway es noticia cada día: circulan en la prensa rumores de negociaciones en curso –pero finalmente infructuosas- para presentarse en el /Teatro Martí/ y en la radioemisora CMQ;  la
compañía de teatro cubano /“Pous-Sanabria”/ sube a escena el 1 de diciembre en el Teatro Campoamor durante una semana, la pieza cómica /“Cab Calloway en La Habana”,/ dentro de un espectáculo homenaje al afamado humorista El Viejito Bringuier, lo que, al parecer, provocó la confusión en algunas fuentes acerca de una eventual presentación de Calloway en el Campoamor, que nunca tuvo lugar.[18]

Ese mismo día Calloway inicia sus presentaciones en el /teatro Warner (/hoy/Yara)/, respaldado por la orquesta conducida por el cubano Adolfo Guzmán y compartiendo escenario con la cantante Aurora Lincheta, recién llegada de una prolongada temporada en México y muy famosa entonces.  Era usual alternar los pases de las películas con conciertos en vivo y en esa ocasión el filme era /“El crepúsculo y la gloria”./  Calloway conquista a un público que, obviamente, no podía darse el lujo de asistir al cabaret /Montmartre /y continuará en el Warner hasta terminar la primera quincena de diciembre.  Las actuaciones de Cab y el acierto de la gerencia del /Montmartre /al contratarlo tuvieron tal impacto, que
la empresa del cabaret /Tropicana/ decidió que tenían que traer a una estrella del jazz a su escenario.  Así llega a Cuba, con urgencia,  el gran Woody Herman con su octeto,  justo cuanto Calloway terminaba en el /Warner/ y tras su paso triunfal por el cabaret de la calle P en el Vedado.  En la intención de la gerencia de /Tropicana/ estuvo contratar a Calloway para que regresara a La Habana a inicios del siguiente año 1950, y aunque en sus memorias Ofelia Fox, viuda de Martin Fox, el dueño de /Tropicana,/ da fe de tal propósito, todo parece indicar que nunca llegó a concretarse la presencia de Calloway en su escenario, aunque sí
alguna que otra vez visitó el cabaret bajo las estrellas como espectador junto a Nuffie, su esposa.[19]

En ese viaje, Cab Calloway despliega una incesante actividad:  presencia las carreras en el Hipódromo habanero; asiste el 4 de diciembre como invitado de honor al /Gran Festival Cuba Haití/ en el /Hotel Sevilla Biltmore/, organizado por la Juventud Estudiantil como despedida a la delegación cubana que asistiría a la Feria Internacional de Haití.[20]  La mañana de ese día Nuffie había asistido al /Teatro Auditorium/  –no sabemos si  también acompañada por Cab- al concierto matinal de la Filarmónica de La Habana en la temporada 1949-50, dirigida
por Artur Rodzinski, y con un programa que incluía obras de Beethoven, Strauss y Stravinsky.[21]


*3er. Viaje – 1951*

Procedente de New York, el rey del Hi-De-Ho llega de nuevo a La Habana  el 18 de abril de 1951, en viaje gestionado por la agencia habanera de viajes Bassol y Volpe.  Al siguiente día se produce su reaparición en la pista del cabaret /Montmartre/, que presenta un nuevo show, tal y como anunciaba el /Diario de la Marina/ en su edición del 19 de abril, en el
que permanece dos semanas.  El circuito CMQ volvería a contratarlo y  así, el 8 de mayo comienza a presentarse durante varios días en la programación de   esa radioemisora.


4º. Viaje – 1955

Esta vez, Calloway llega a Cuba el miércoles 15 de junio de 1955 contratado en exclusiva por el circuito CMQ.  El viernes 17 haría su primera aparición ante los micrófonos de CMQ en el programa /Su estrella favorita/, que se transmitía a las 9.45 de la noche y donde se
presentaría diariamente por espacio de varias semanas.  También lo haría en el programa televisivo /Casino de la Alegría/, de CMQ TV.  Regresará al antiguo teatro/Warner/, renombrado ahora /Radiocentro/, también a partir de ese mismo día  y lo hará junto a /Acuarelista de la Poesía Antillana/, Luis Carbonell y la pareja de bailes Ana y Julio.  El maestro Adolfo Guzmán dirigía la orquesta de planta de ese cine-teatro y volvería a acompañar a Calloway, quien extiende sus actuaciones hasta el día 30, aunque a partir del 28 alternaría su show con el de la super estrella mexicana María Félix, cuya presencia en Cuba deviene otro verdadero suceso al aparecer también en la escena del cine-teatro /Radiocentro/. En esos días, se proyectaba en sus pantallas el filme norteamericano /La Sirena del Caribe/, con Howard Hughes y Jane Russell. [22]

De las incursiones de Calloway ante los micrófonos y las cámaras del circuito CMQ se ha conservado la grabación de audio de una peculiar versión de /El baile del pingüino/, de Ernesto Duarte, que, de manera excelente, ha sido mezclada en un corto video con imágenes de La Habana de la época y de Cab Calloway en el filme /Stormy Weather/.  Así, en
edición que a algunos incautos parece auténtica, circula por Youtube y las redes sociales.

El 24 de mayo el diario /Prensa Libre/ publicaba un comentario reclamatorio hacia  Calloway y su relación con dos de las organizaciones gremiales de los músicos: “/Ahora la bronca entre artistas  y músicos. Cab Calloway,  precisado a cotizar a la ACAT y la USMC. Canta bien, pero
tiene una orquesta y es músico. ¡Cómo se pierde tiempo/”.  No queda claro de lo investigado si el crítico se refiere a una orquesta formada en La Habana por Calloway o la que le acompaña en el Radiocentro y que, eventualmente, pudo haber contratado.

Mientras tanto, Calloway vuelve a disfrutar de las noches en La Habana y es presencia habitual en los sitios /after hours/ que abundaban en las más diversas zonas de la capital.  De sus visitas –profesionales y privadas- en la década de los cincuenta ha quedado en el recuerdo su predilección por los bares cercanos al Paseo del Prado, como el bar /Partagás/, en Prado 359 –donde su /cicerone /cubano Bruno Ross tenía su cuartel general-[23]  y los bares y cabaretuchos de la Playa de Marianao, y, en especial, /El Chori/, donde el timbalero Silvano Schueg, quien daba nombre al lugar,  reinaba con el único desafío de su rival
Marcelino Teherán, empeñado siempre en contar que había vivido en Nueva York y había trabajado en el /Cotton Club /¿junto a Cab Calloway?  Nunca sabremos si lo que decía Teherán fue verdad, pero lo cierto es que Calloway solía visitar al Chori en su cueva de la playa y allí también debió encontrarse con Marcelino.  El bajista Sabino Peñalver tocó con el
Chori, inicialmente, por los años 40, en /El Ranchito/ y en otros sitios y  contó  a Leonardo Padura, que una vez apareció  Calloway y se sentó muy junto a la tarima donde tocaba el timbalero:

/“… y estaba embobado con la música del Chori, que también tenía una voz tremenda. Y de pronto empieza Chori con sus monerías y le agarra con dos dedos así, como si fuera una tenaza, la nariz a Cab Calloway y seguía tocando con la otra mano, y Cab Calloway sin poder zafarse de los dedos del Chori.  Y bueno, pa’ que contarte, se acabó la amistad del Chori y
Cab Calloway. Qué Choricera ese!”^*^[24]

A esas alturas, ya algunos jóvenes fanáticos del jazz, que desde que  vieron /Stormy Weather/ y otros de sus filmes  habían incorporado a su andar y su vestir, el estilo de Calloway, se movían por La Habana con la esperanza de encontrarse de repente con su ídolo, quien, se sabía, podía aparecer en cualquier sitio. Gilberto Valdés Zequeira se lamenta de no haber visto a Calloway en acción en alguna de sus presentaciones, pero se vanagloria de haberlo encontrado en casa de la familia Suárez Rocabruna, a la que Valdés Zequeira era asiduo y a la que Calloway también solía acudir con frecuencia junto a Nuffie. Abraham Peñalver /Papito, /por ejemplo, asumió su sombrero ancho, sus pantalones holgados y su leva interminable, e incorporó para siempre sus pasos, convirtiéndose en uno de los mejores  bailadores cubanos de /tap,/ y hoy a sus ochenta y muchos años aún recuerda a Calloway en La Habana, y todavía sigue bailando como él.

Leonardo Acosta contó a la autora haber visto uno de los shows de Calloway en el cine-teatro Warner, y recordarlo como un gran artista que, en sus años casi adolescentes, le impresionó sobremanera.

Particular destaque en el tiempo habanero del /showman/ merece su vínculo  con el gran fotógrafo cubano Armand, que, al parecer se inicia desde su debut en el Montmarte en noviembre de 1949.  Calloway visitó el estudio del llamado /“fotógrafo de los artistas” /en el número 262 de la calle San José entre Galiano y Aguila, y de ahí las excelentes
fotografías que el habanero realizara al Rey del Hi-De-Ho, que clasifican entre las mejores del álbum de imágenes de toda su vida, al punto de haber utilizado algunas de ellas como fotos oficiales con fines profesionales en su propio país.

La historia esplendente de las /big bands/ cubanas a lo largo de casi tres décadas debe mucho a nombres como los de Fletcher Henderson, Duke Ellington, Cab Calloway, Glenn Miller, por sólo citar algunos.  Las exigencias sonoras de la época las hicieron imprescindibles en todo gran centro nocturno que se preciara de tal,  y así estas formaciones aglutinaron a los mejores instrumentistas y los más prestigiosos directores:  desde la /Casino de la Playa/, bajo la batuta de Liduvino Pereira, la de /Sans Soucí/, dirigida por Rafael Ortega, hasta la más famosa y completa: la de /Tropicana/, conducida por Armando Romeu.  Sin embargo, es preciso resaltar el caso peculiar y único de Benny Moré, quien con su /Banda Gigante/, su /tribu/, revitaliza el formato /big band/, ciertamente, a imagen y semejanza de la orquesta que acababa de dejar al momento de crear la suya propia –la orquesta de Bebo Valdés con
el ritmo batanga-, pero asume el liderazgo frente a la banda con un planteamiento escénico, la codificación de indicaciones directrices, gestualidad y emisiones sonoras de apoyatura (gritos y expresiones) muy cercanas al estilo Cab Calloway.  Y si a todo eso sumamos el /look/ asumido por /El Bárbaro del Ritmo/ –sombrero alón, pantalones bataholas, cadena larga, leva infinita y el sempiterno bastón- convendremos en la coincidencia de su estilo con  algunos elementos que distinguían al/hispter/ norteamericano de los 40 años, para los que, en su día, Cab Calloway fue una inspiración atendible. Calloway –al modo en que se dice
hoy- marcaba tendencia en su época, y su huella se extendería, al menos en Cuba, hasta hoy, desde los /chucheros /de los 40 y los 50 –emparentados en algo con sus antecesores,  los /negros curros del Manglar/-,  los raperos de los años noventa, hasta algún sector del
reguetón contemporáneo de estos inicios del siglo XXI.

Se dice que Cab Calloway regresó una y otra vez a Cuba después de 1955, y que venía en plan personal, relajado, a disfrutar de la ciudad de la gozadera infinita. Alguna que otra fuente llega a asegurar que en 1958 se presentó en /Tropicana/, pero esas huellas aún no las encuentro, no hallo datos fidedignos que puedan corroborarlo, de modo que sigo por La
Habana, tras los pasos del rey del Hi-De-Ho y de seguro habrán nuevas noticias.  Continuará!!!!!



/Agradecimientos especialísimos a Cabella Langsam-Calloway, hija de Cab, por su estímulo y generosidad en el acceso a su papelería. También a Gilberto Valdés Zequeira y  Leonardo Acosta./

OTRAS FUENTES

Revista “Radiomanía y Televisión” – 1955.

Revista Bohemia – 1949, 1951, 1955

Revista “Show” – 1955 y 1958

Cristóbal Díaz Ayala:  Cuba canta y baila. Enciclopedia Discográfica de
la Música Cubana.

NOTAS

[1] <#_ftnref1> John Storms Roberts: The Latin Tinge: the Impact of
Latin American  Music on the Unitd States. Nueva York, 1979 (Citado por
Leonardo Acosta:  Un siglo de jazz en Cuba. Ediciones Museo de la
Música.  La Habana, 2012.  Pag. 104

[2] <#_ftnref2> Dizzy Gillespie y Al Fraser:  To be or not to bop.
Memorias de Dizzy Gillespie.  Editoial Global Rhythm.  Barcelona,
España. 2010. Pag.143

[3] <#_ftnref3> Alicia Castro, Ingrid Kummels y Manfred Schäfer:
Anacaona. The Amazing Adventures of Cuba’s First All-Girl Dance Band.
Atlantic Books. Londres. 2002. Pag. 153

[4] <#_ftnref4> Ned Sublette:  Cuba and its Music.  From thje First
Drums to the Mambo.  Chicago Review Press. Chicgao, Ill. 2004.  Pp. 460-462

[5] <#_ftnref5> Nat Chediak:  Diccionario de Jazz Latino.  Fundación
Autor, España. 1998. Pag. 33.

[6] <#_ftnref6> Cab Calloway y Bryant Rollins:  Of Minnie the Mocher &
Me.  Edit. Thomas Y. Crowell Company.  New York. 1976. Pp. 172-173

[7] <#_ftnref7> Dizzy Gillespie y Al Fraser:  To be or not to bop.
Memorias de Dizzy Gillespie.  Editoial Global Rhythm.  Barcelona,
España. 2010. Pp. 142-143

[8] <#_ftnref8> Leonardo Padura Fuentes:  Conversación en “La Catedral”
con Mario Bauzá.  En revista La Gaceta de Cuba.

[9] <#_ftnref9> Ned Sublette:  Cuba and his music. From the first drums
to the mambo.  Chicago Review Press.  Chicago, Illinois.  Pag. 463

[10] <#_ftnref10> Ibidem. En cuanto al vocablo “rumba” se refiere a
“rhumba” como denominaban los norteamericanos a lo que en Cuba llamaban
entonces “son”. (Nota de la autora)

[11] <#_ftnref11> Max Salazar:  Mambo Kingdom. Latin Music in New York.
Schirmer Trade Books. New York, 2002.  Pp-35-36-

[12] <#_ftnref12> Diario “El Crisol”, La Habana, Cuba. Noviembre 4 de
1949. Pp. 1 y 2

[13] <#_ftnref13> Christina D. Abreu:  Rhythms of Race. Cuban Musicians
and the Making of Latino New York City and Miami, 1940-1960. University
of North Carolina Press, 2015.   Pag. 167

[14] <#_ftnref14> Leonardo Acosta:  Un siglo de jazz en Cuba. Ediciones
Museo de la Música.  Pp. 109-119

[15] <#_ftnref15> Leonardo Acosta: Obra citada.  Pag. 134

[16] <#_ftnref16> Don Galaor:  Cab Calloway en La Habana.  En revista
Bohemia. 13.11.1949.

[17] <#_ftnref17> Factura telefónica de fecha  21.10.1949 a nombre de
Cab Calloway. Papelería de Cabella Calloway.

[18] <#_ftnref18> Diario de la Marina, 29 de noviembre de 1949. Este
hecho ha motivado que, erróneamente,  algunas fuentes señalen al Teatro
Campoamor como uno de los escenarios donde se presentó Calloway en La
Habana. (Nota de la autora)

[19] <#_ftnref19> Ofelia Fox y Rosa Lowinger:  Tropicana Nights. The
life and times of the legendary cuban nightclub.  A Harvest Book.
Harcourt, Inc.  USA. 2005. Pag. 172.  También conversación de la autora
con Cabella Calloway.

[20] <#_ftnref20> Invitación impresa. De la papelería de Cabella Calloway.

[21] <#_ftnref21> Programa de mano del concierto. De la papelería de
Cabella Calloway.

[22] <#_ftnref22> Diario de la Marina. 22 de junio de 1955. Pag. 12-A

[23] <#_ftnref23> Carta de Bruno Ross a Calloway, fechada 26.7.1954

[24] <#_ftnref24> Leonardo Padura: Chori. Vida, pasión y muerte del más
célebre timabalero cubano.  En: “El viaje más largo”. Ediciones Unión,
La Habana, 1994. Pag. -206.


  

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    encontrarlo del todo)”

 1.
    Nestor Proveyer dice:   
    julio 18, 2016 a las 8:23 PM
    <http://www.desmemoriados.com/cab-calloway-por-la-habana/#comment-215>   

    Excelente y lucido trabajo Enhorabuena Rosa

 2.
    Osmel Reyes dice:   
    julio 18, 2016 a las 9:09 PM
    <http://www.desmemoriados.com/cab-calloway-por-la-habana/#comment-217>   

    Súper apasionante Rosa, solo paré unos minutos, alrededor de 1949
    creo que por el segundo viaje, porque estaban poniendo un material
    sobre el Mambo y Pérez-Prado en Cubavision Ínternacional, cuando
    acabó regresé a tu entry y lo saboreé hasta la última referencia.
    Gracias

 3.
    Jaime Jaramillo dice:   
    julio 19, 2016 a las 11:10 PM
    <http://www.desmemoriados.com/cab-calloway-por-la-habana/#comment-218>   

    Las visitas de Calloway a La Habana nunca se habían documentado y
    ahora Rosa ha realizado una excelente labor que contiene
    información, en su gran parte desconocida por todos. La secuencia de
    eventos en la vida musical de Calloway es contada por Rosa de tal
    forma que hasta los que no están familiarizados con éste, conocerán
    detalles de su vida que comprende su actuación en los estrados más
    importantes del jazz, en el cine y con sus colegas Duke Ellington,
    Chick Webb y otros y su admiración por los músicos cubanos tales
    como el flautista Alberto Socarrás y Mario Bauza, el director
    musical de la orquesta de Machito, así que su llegada a La Habana
    era de esperarse.

    Su estadía en La Habana junto con sus actuaciones al lado de
    orquestas cubanas como la de Adolfo Guzmán, su influencia sobre
    estrellas tales como Cascarita Guerra y Beny Moré son analizadas con
    certeza. El público cubano, conocedor del jazz, apreció con fervor
    las excentricidades y gran ejecución de este legendario personaje
    del jazz. Es de admirar la destacada labor en apoyar esta
    investigación con fotos y documentos pertinentes.

    Con esta investigación y otras que ha realizado Rosa de gran calidad
    sobre diferentes artistas cubanos, consideramos que ha forjado un
    sitial entre los grandes investigadores musicales.

 4.
    Rosa Marquetti Torres    Rosa Marquetti Torres dice:   
    julio 20, 2016 a las 10:15 AM
    <http://www.desmemoriados.com/cab-calloway-por-la-habana/#comment-219>   

    Jaime, muchas gracias por tus palabras, pero creo que exageras, de
    veras. Vendrá una segunda parte, porque aún investigo, tal como lo
    menciono en lo publicado.

 5.
    pedro r. cruz gonzalez dice:   
    agosto 17, 2016 a las 4:30 PM
    <http://www.desmemoriados.com/cab-calloway-por-la-habana/#comment-230>   

    rosa, impresionante su trabajo. la memoria historia del pais lo
    merece. ese lugar donde calloway se instaló en la habana tambien
    tiene lo suyo. alli se filmo una buena parte de la pelicula siete
    muertes a plazo fijo. pero creo que la poca atencion criolla que el
    hombre sufrio en la Isla solo es resultado que el jazz no tenia en
    el pais la misma circunstancia. cuba es un pais mas productor que
    consumidor y el jazz, pesele al que le pese, es musica para musicos.
    es necesario un oido entrenado para valorarlo en toda su dimension.
    calloway como armstrong tuvo lo suyo, pero ese tipo de imagen en la
    Isla era demasiado excentrica. a lo mejor por eso miguelito valdes
    fue tan bien recibido en el mercado norteamericano. otro tema
    interesante del jazz y cuba son los problemas que perez prado tuvo
    entre los musicos del patio. su obra es inmensa y universal, pero no
    cabe dudas que jazzeo quizas mas de la cuenta lo nuestro. otro tema
    para tener en cuenta es la emigracion de muchos musicos talentosos:
    en cuba habia una velada discriminacion, velada pero la habia, por
    lo que algunos decidideron probar suerte en otros lados. insolito
    que fuera en los usa donde habia muchismo mas, pero en la parte
    norte otros eran los aires.
    final que creo importante: machin es un idolo y un referente en
    españa, pero en cuba no.
    desde ya espero por la continuacion.

 6.
    Rosa Marquetti Torres    Rosa Marquetti Torres dice:   
    agosto 18, 2016 a las 8:55 AM
    <http://www.desmemoriados.com/cab-calloway-por-la-habana/#comment-233>   

    Muchas gracias, Pedro! Muy cierto todo lo que dices sobre el aspecto
    sociológico del jazz en Cuba, y sobre los demás temas que abordas.
    Gracias por el dato!! No sabía que en ese apartamento casi frente al
    Capri se había filmado “7 muertes a plazo fijo”. La continuación del
    trabajo sobre Calloway está próxima a salir. Te aviso!!

 7.
    pedro r. cruz gonzalez dice:   
    agosto 18, 2016 a las 12:28 PM
    <http://www.desmemoriados.com/cab-calloway-por-la-habana/#comment-234>   

    perdon rosa, me acabo de dar cuenta de un posible error. lei el
    trabajo y por la fecha pense que el edificio era el de la misma
    esquina de 21 y O, frente al nacional, que es el de la pelicula en
    cuestion. ahora veo que es 21 y N, uno de los de frente al Capri.
    ese es mi barrio en la habana desde 1960 y supongo sea el de la
    esquina (muy probable, los altos del club 21) o el grande pero
    imagino que en esa fecha aun estaba por edificarse.
    me alegra que mis colaboraciones le gustaron. el tema perez prado en
    cuba siempre me ha apasionado: es insolito que un musico tan grande
    en la Isla no sea tan tenido en cuenta. desde ya estoy esperando por ud.

 8.
    Rosa Marquetti Torres    Rosa Marquetti Torres dice:   
    agosto 18, 2016 a las 1:38 PM
    <http://www.desmemoriados.com/cab-calloway-por-la-habana/#comment-235>   

    Pedro, gracias por compartir y esclarecer, que es enriquecer este
    texto. Pérez Prado para mí son palabras mayores. Lo considero uno de
    los músicos más grandes que ha dado nuestro país. Tanto así, que
    únicamente me he aventurado a comentar acerca de algo que muy pocos
    conocen: su labor como compositor en tres conciertos de aliento
    sinfónico. Encuentra, por favor, el texto aquí en mi blog bajo el
    título LOS CONCIERTOS ESCRITOS POR PEREZ PRADO.

 9.
    pedro r. cruz gonzalez dice:   
    agosto 19, 2016 a las 3:39 PM
    <http://www.desmemoriados.com/cab-calloway-por-la-habana/#comment-236>   

    lo acabo de ver. enseguida lo acabare de disfrutar. una vez mas
    disculpe por el camelo anterior. a ese barrio llegue de doce años y
    ya voy para 68: cada esquina es un lindo recuerdo. me deje llevar
    por lo de 200 metros al cabaret e inmediatamente pense en 21 y O,
    que es un poquito mas, pero valido literariamente. en 21 y N es
    bastante mas.
    perez prado da para un monton. en mexico lo adoran, pero tambien lo
    vapulearon muchisimo. aunque el tambien contribuyo en algo: llevo el
    himno nacional mexicano a tiempo de mambo, lo que provoco su
    expulsion del pais.
    estoy a sus ordenes.

10.
    pedro r. cruz gonzalez dice:   
    septiembre 23, 2016 a las 1:54 PM
    <http://www.desmemoriados.com/cab-calloway-por-la-habana/#comment-255>   

    rosa la< acabo de leer en oncuba sobre ferrer y su pesame por lo del
    jockey. el programa sobre perez prado saldra al aire el doce de
    diciembre celebrando su centenario el dia anterior.
    el asunto ibrahim ferrer es muy penoso. fue un casi nadie hasta
    buenavista social club y a partir de ahi lo quieren ubicar entre los
    grandes cuando no es asi. su timbre de voz no es de los queridos en
    la Isla, como mismo le sucedia a antonio machin. toda la promocion
    acerca de buenavista es que el estaba limpiando zapatos, por lo que
    hable con el director de los bocucos y el me explico muy sonriente
    que al hombre simplemente le gustaba hacerlo, ademas de ser un
    mecanismo de entretenimiento en su jubilacion. toda la propaganda
    alrededor de buenavista fue muy tendenciosa, por lo que el video
    (algo insolito, es como si spielberg le hiciera uno a los van van)
    tuvo problemas en la Isla. pero la guinda del pastel es que todos o
    casi todos representaron al pais y volvieron a el, algo que quizas
    no parecia logico. como buen oriental el son le dio posibilidades,
    pero ubicarlo en el bolero es sencillamente un disparate. su version
    de as times goes by lo evidencia. lo que ojala y a todos nos suceda
    lo que a el, que en el momento del adios le llegue la gloria.
    disculpe si no coincidimos, pero sus trabajos son tan serios y
    enjundiosos que estoy seguro que me comprendera.

11.
    Javier Zalba dice:   
    octubre 5, 2016 a las 1:09 PM
    <http://www.desmemoriados.com/cab-calloway-por-la-habana/#comment-258>   

    Hola Rosa.
    Muchas gracias por tan bueno artículos que aportan tanto al
    conocimiento de todo lo referente a la vida y obra de los músicos.
    En este trabajo específico me eh enterado de muchas cosas que
    desconocía y creo que hay muchos músicos que desconocen lo cual es
    muy loable tu dedicación y esfuerzo para el bien de todos y de
    nuestra cultura.
    Un beso
    Zalba

 

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