Inicio / Historia del Jazz / Rey Montesinos y el jazz: todo comenzó así:

HISTORIA

Rey Montesinos y el jazz: todo comenzó así:

Por: Rey Montesinos
Fecha: 2016.05.12

  Yo había tocado en el 1957 con un grupo de Rock And Roll que se formó en mi pueblo, Pinar del Río. Ya llevaba algún tiempo -desde los 7 u 8 años- tocando la guitarra y acompañándome en un programa infantil de la emisora CMAB de Pinar del Río.

De pronto quisieron hacer un grupo de Rock y como se sabe, sin guitarra eléctrica y sin drums no puede haber Rock And Roll.

Después vine para La Habana en 1961 a estudiar becado en el Instituto Tecnológico Hermanos Gómez, en el que había sido Colegio de Belén, pero los fines de semana tocaba con un conjunto muy bueno de Bauta en los bailes, El Liravana. Todo eso era música cubana, por supuesto.

Después de dejar la beca, trabajé como dibujante mecánico y de estructuras de acero. Mientras estuve haciendo "sopa" en el Restaurante 1830 con el grupo de Moralitos (el del circo) donde tocábamos el bajista David Montiel, el violinista y primo mío Alfredito Muñoz que a veces también tocaba el acordeón y otras el piano, yo en la guitarra, el padre de Moralitos en el drums y él en la marimba.

Un buen día me encontré con el drumnista de aquel conjunto de Rock de Pinar, que estaba tocando en La Red con Los Armónicos. Cuando aquello Felipe Dulzaides no estaba tocando por un problema que se le presentó que ahora no viene al caso. Por él estaba en el piano Pepesito Herrera padre, en el drums mi amigo de Pinar, José Llanes (alias Pepe El Loco) que había entrado por El Flaco Padrón que se había ido de Cuba, Franca en el contrabajo (el mismo que tocaba con Felipe y el único que quedaba en Cuba pues todos se habían ido).

El que estaba en ese momento en la guitarra, que entró por Pablo Cano quien también se había ido para EEUU, era Freddy Mugercia, pero que pasaba para el Free American Jazz. Ya no había vibráfono, aunque el grupo seguía manteniendo, dentro de lo posible, el timbre de George Shearing.

Además de tocar una tanda solos, acompañábamos un show, o quizás dos, en que estaban los cantantes que habían quedado de la época de Felipe, que eran Miguel D`Gonzalo, Margarita Rollero y Regino Tellechéa. El guitarrista Freddy Mugercia me enseñó el repertorio que yo logré tocar más o menos.

Estuve algún tiempo allí, no creo que haya llegado al año, en medio de eso me entero de que Freddy Muguercia también se iba del Free American Jazz de Mario Lagarde, y quise entrar por él. Ya me había iniciado en el mundo del jazz con Los Armónicos sin Felipe, pero no era conocedor a conciencia del género, pero me atreví a hacer una prueba en el Atelier con el Free American Jazz, que fue horrible...

Al terminar esa noche recuerdo haberle dicho a Mario: "no te preocupes, no tienes nada que decirme, se que no di la talla"... y salí triste pues era mi primer fracaso en la música. De pronto sentí su voz -nunca aparendió a hablar bien el español- diciéndome la frase más linda que me han dicho en mi vida: "Oye chica, tu quiere` aprende a toka jazz". Me viré con una tremenda alegría y le dije que si, que me dijera que hacer y me contesto: "Mañana 2 de la tarde mia casa, en N y 19"...

Allí estuve más puntual que nunca, y comenzó a darme explicaciones y a ponerme discos. A partir de ese momento me convertí en un comprador de discos de jazz, que cuando aquello se vendían en diferentes lugares y algunos particulares también, discos que he perdido muy a pesar mío por culpa de mis divorcios... y comencé a escuchar a los guitarristas Barney Kesell, Tarl Farlow, y otros más y a copiar sus solos, su dicción, etc.

También me ayudaron gente como Carlos Emilio Morales que me enseñó las primeras escalas para el jazz, que no son las mismas que se estudian en la guitarra clásica; el caso es que como a los 15 días Mario me dijo: "Mañana empieza con me a tocar", también Erick de la Torriente, el saxofonista americano que tocaba con él, me había ayudado mucho y me daba ánimo diciéndome: "Campeon del Mondo"

Estuve un tiempo tocando con Mario en el Atelier donde tocaban también Julio César Fonseca en el contrabajo y Mr Joe en el drums. De pronto el Free American salió para otro lugar y entró allí el combo Los Batchá. Sinecio, el saxofonista tenor del grupo, no iba a seguir con ellos y entré yo con la guitarra por él. Claro está, yo me había superado bastante pues lo dejé todo por estudiar seriamente el jazz, sólo salía  de mi casa para dar clases de música con diferentes profesores particulares que tuve y para ir a descargar en las Jam Sesions que se daban todos los domingos en el ICAIC en un lugar que estaba en 10 esquina a 23, pero no dentro del organismo sino en la parte anterior de la calle.

También iba a casa del Dr. Caiñas y otros lugares de descarga más. Por eso ya me conocían los Batchá pues habíamos descargado mucho juntos. Entonces estuve tocando con ellos en el Atelier. Cambié de grupo pero no de lugar: éramos Freddy González de la Masa en el piano, Roberto Valdés en el contrabajo, Guillermo García como director y drums (Agapito Batchá, o Guillermo Cabecita, como le dicen actualmente en la Orq. Aragón de la que es el tumbador que entró por Guido).

Después salimos por diferentes night clubes de toda La Habana, pues ya por último le hacíamos la suplencia a todas las agrupaciones que salían un mes de vacaciones, además de que cuando nos mandaban fijos para algún night club los entonces administradores decían que no entendían la música que hacíamos. Es cierto que había muchos temas de jazz pero también estaban temas tan cubanos como La Negra Tomasa, Tony y Jesusito, etc, que eran jazzeados. En muchos lugares, la primera noche que tocábamos nos daban el plazo de 15 días para terminación del contrato pues los administradores no entendían el jazz latino.

Mientras yo tocaba en un night club que aún era particular, el Chikys Bar, propiedad de Paulino, no recuerdo su apellido, en la calle Infanta y Llinás, donde acompañaba al "Argelino", un cantante que lo hacía bien pero era muy alocado (no se que fue de él después de aquello). Claro, yo comenzaba a tocar a las 4:45 a.m. y terminaba casi a las 7:00 a.m., por eso lo podía hacer después de terminar en otro lugar. En el Chikys también había siempre algún grupo que hacía el latin jazz pero no eran tan buenos como los Batchá, por eso, aunque a veces yo descargaba con ellos no trabajaba fijo pues no me interesaba.

Después pasé al Hotel Nacional, al entonces llamado Salón Libertad, que fue según tengo entendido, el casino de juegos anteriormente. Allí tocaba con el grupo de Armandito Sequeira, que aunque le decían Los Cuatro, éramos más, Luis Mariano Cancañón en el piano, Armandito Romeu en el vibráfono, El Joe (José Emilio Iglesias) en el drums, Luisa Valladares en la tumbadora, Nicolás Reinoso en el sax tenor, yo en la guitarra y Armandito Sequeira en el contrabajo.

En medio de aquello El Joe formó el entonces 2+1. Eramos Roberto Valdés en el contrabajo, Mr Joe en el drums (caja, hi hat y un plato solamente) y yo con la guitarra acústica. Acompañábamos a Regino Tellechéa, pero duró muy poco pues no nos contrataban. Por mi entró Freddy González de la Masa con el piano y después entró Sinecio con el sax tenor y se llamó 3+1. Después me fui para Varadero y toqué con diferentes grupos en el Red Coach.

Esas fueron mis vivencias en el jazz, música que he seguido escuchando y que sigo gustando por encima de todo. El actual jazz que se está haciendo en Cuba se hace sobre uno o dos acordes nada más, sin respetar los solos que esté haciendo otro instrumento. Eso no lo soporto pues yo precisamente me entusiasmé a estudiar Armonía -a la que le dediqué años, y le sigo dedicando- para poder tocar el jazz que tocábamos en aquellos tiempos. Por eso me sigo quedando con los estándares. Puede ser que me he quedado a la antigua...


Rey Montesinos.

Regresar a Historia

Lo más leído

XXX Festival Jazz Plaza 2014. Concierto Roberto Fonseca Teatro Mella

Fecha marcada 1