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HISTORIA

La ruta del blues

Por: Isabelle Leymarie
Fecha: 2014.09.18

El blues, forma musical negroamericana que nació, a fines del siglo XIX, de los cantos de trabajo en las plantaciones de algodón, ha fecundado el jazz, y más tarde la música rock, antes de dar la vuelta al mundo. Un libro reciente, íaroi/fedi/íte, permite al lector remontarse hasta sus fuentes. Isabelle Leymarie hace a continuación la reseña del libro.

Seconoce con el nombre de field hollers los gritos y lamentos modulados, vibrantes en el aire caliente, que lanzaban, con bruscos altibajos de la voz, los esclavos de las plantaciones de algodón del sur de Estados Unidos. De ellos procede el blues, una de las formas musicales más originales del Nuevo Mundo y también una de las más vigorosas. En un libro que se ha convertido en un clásico de la literatura afroamericana, el escritor LeRoi Jones designa a la población negra de su país con el nombre elocuente de "blues people" (el pueblo del
blues). Del blues, y de su avatar urbano el boogie-woogie, nació el rock`n`roll: Elvis Presley, Vince Taylor, The Rolling Stones, Eric Clapton no hubieran existido sin el blues, y el jazz se nutre constantemente del fecundo venero de esta música, así como de aquél, más sagrado,
del gospel, que mantiene estrechos lazos con el blues. La famosa blues scale (escala del blues), característica de la música afroamericana, que le confiere su color particular el de las
notas "machacadas" (mashed) era, para los esclavos desarraigados, una manera de recuperar, en instrumentos distintos de los suyos, las escalas africanas no temperadas. El blues fue cantado primero en las zonas rurales por hombres a menudo solitarios que se
acompañaban con guitarra, y se fue urbanizando a medida que lo adoptaban los artistas de variedades (musichall) y las empresas de discos. Con las migraciones masivas de la población
negra hacia el Norte, el blues se codifica paulatinamente y va a ser interpretado por orquestas.

EI blues estándar está constituido hoy por doce medidas, con una modulación característica en la quinta. Pero más que una estructura, más que un esquema armónico particular, el blues
es ante todo una atmósfera, un estilo de vida, una emoción. Para poder tocar el blues es indispensable, afirman los músicos, haberlo vivido, haber sufrido, trajinado, haber dado tumbos por el mundo, haber amado y saldado su deuda con la vida (paid one`s dues).
De Nueva Orleans a Chicago La ruta del blues sigue las huellas de las peregrinaciones del bluesman a lo largo del Misisipí, desde Nueva Orleans, Baton Rouge y las tierras de Luisiana hasta Chicago, punto de destino de la inmensa ola de inmigración y, aun hoy, capital del
blues. Este libro ameno, inteligente, ilustrado con hermosas fotografías, nos permite descubrir las múltiples facetas del blues y sus diversos` estilos regionales, que el neófito a menudo ignora. Nos invita, siguiendo el ejemplo de los músicos, a remontar el majestuoso curso del río, a explorar sus rincones insólitos u ocultos. Dejando atrás sus misteriosos
meandros y la monótona planicie que se extiende del lago Pontchartrain a la capital de Luisiana, llegamos al estado de Misisipí, con el impresionante delta, en el que se vuelcan las aguas del río Yazoo. Atravesamos Natchez, Greenville,Greenwood y varias ciudades o pueblos donde vivieron artistas famosos. Visitamos Indianola, Itta Bena, Tutwiler,
Clarksdale, Memphis sobre la que todavía planean las sombras de Elvis Presley y Martin Luther King , Beale Street, célebre por sus clubes de blues, y Stax, la gran empresa de discos de la soul music Saint Louis, Detroit y Chicago.

Descubrimos paisajes rurales y urbanos, el ambiente pintoresco de cada lugar, con sus bares, "saloons" y garitos a veces decrépitos pero animados por una vida intensa, sus iglesias flamantes, sus barrios residenciales, aplastados por el calor al borde de las carreteras u ocultos tras una exuberante vegetación. Las descripciones sumamente gráficas están
interrumpidas por retratos y entrevistas a músicos, productores de discos u otras personalidades vinculadas a la historia el blues: el boxeador y pianista Champion Jack Dupree, Fats Domino, Professor Longhair, Slim Harpo, Leadbelly figura legendaria, que el
musicólogo John Hammond visitó en la cárcel de Angola, en Luisiana, y uno de los primeros en emplear, como algunos mexicanos residentes en el Sur, la guitarra de doce cuerdas , Lightnin` Hopkins, "Blind" Lemon Jefferson, Willie Dixon, Charley Patton, Robert Johnson,
B. B. King, Sonny Boy Williamson, Elvis Presley, Al Green, Muddy Waters. Des¬
cubrimos así la vida de seres desilusionados, pensativos, joviales, amables, alegres, burlones, aristocráticos, pero imbuidos todos de una gran humanidad, y desde luego, la música, omnipresente, desafiando la adversidad y la discriminación, que, como en las imágenes de Chicago, brota como un manantial en los terrenos baldíos o en medio de la calle.

La vuelta al mundo
La obra presenta también la historia detallada de las primeras grabaciones, como el Crazy Blues de Mamie Smith, que apareció con la marca de discos Okeh, reservada a los negros, y del que se vendieron 75.000 ejemplares en sólo un mes, los éxitos de Bessie Smith, "emperatriz del blues", y el desarrollo de los minstrel shows. Algunas páginas evocan el alcohol, las mujeres y el juego, que pueblan el mundo burlón y atormentado del blues. Otras están dedicadas a los trenes, esos trenes misteriosos, a los que se daba nombres familiares: "The Southern", "The Dog", que llevaban a inmigrantes y aventureros hacia regiones apartadas y que desempeñan un papel esencial en las letras de los blues; otras,
por último, nos hablan del algodón y del Misisipí, temas igualmente preponderantes, del vodú, trasplantado a tierra sudista con el nombre de mojo, de la inmigración, la religión y su puntos de contacto con el mundo profano, de los discos Chess, una de las primeras marcas
importantes del blues urbano. Esta cautivante saga no se detiene a orillas del lago Michigan, pues el lenguaje del blues es ahora internacional. Ahmet Ertegun describe en el prefacio la
intensa emoción que experimentó al oír en Bodrum, Turquía, a un guitarrista anónimo desgranando con pasión las notas lancinantes de un blues de Muddy Waters. Y los autores del libro cuentan que "de regreso de una gira por Europa con Howlin` Wolf durante el Blues
Revival, Hubert Sumlin, un músico siempre inspirado, no salía de su asombro ante el culto que les rendían los guitarristas ingleses: `Cuando llegamos allí, quedé pasmado: ¡sabían más sobre nosotros que nosotros mismos o casi!`"

ISABELLE LEYMARIE,
musicóloga francoamericana.

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